¿El fin de Europa?

ÈRIC PLAZA | Dice mucha gente que estamos ante algo más grande que una simple crisis económica. Que estamos ante el cambio de nuestro modelo económico, pero también social. Que estamos ante el cambio de nuestra sociedad. Que todo lo que conocíamos hasta ahora va a modificarse. Cambio. Cambio. Cambio. Reformar. Reformar. Reformar. Lo escuchamos constantemente. Reformar el mercado. Reformar el sistema. Reformar el Gobierno. Reformar Europa. Pero, ¿qué significa cambio? ¿Qué cambio queremos? De entrada, nadie lo sabe. O todos creemos que lo sabemos. Pero nada más lejos de la realidad, lo cierto es que no sabemos hacia donde vamos…y esto es lo que más me asusta. El miedo a lo desconocido.

Sin embargo, un cambio no tiene porque ser negativo, ni positivo. Puede ser ambos, o solo una. Todo está por ver. Pero, ¿qué va a pasar con Europa? ¿con la Unión Europea? Esto, desde luego, es lo que está más en nuestras manos.

Leía el otro día que los jóvenes europeos (exceptuando completamente a los erasmus) necesitarían algo más que simplemente apelar al pasado para convencerles de la conveniencia de la Unión Europea. Es cierto. ¿Quién se imagina una nueva guerra entre los Estados europeos? Suena peliculero. Nadie concibe una nueva guerra entre Francia y Alemania, por ejemplo (ahora bien, nadie imaginaba en su día el Holocausto). Es cierto que probablemente no acabemos en una guerra de misiles y metralletas, pero hay otro tipos de guerras igualmente perjudiciales para la población. ¿Se acuerdan cuando Italia y Francia ‘se pelearon’ por la expulsión masiva de inmigrantes?, ¿cuando Dinamarca cerró sus fronteras para evitar la entrada de rumanos?, ¿cuando el bono español, griego e italiano estaban por las nubes precisamente por no tener un bono común europeo?

Se dice que los españoles envidiamos el norte. Que los del norte nos llaman cerdos (pigs) y gandules. Y, mientras, desde España, se menosprecias a los nuevos europeos. Y fíjense, todo esto estando unidos, en la Unión Europea. ¿Se imaginan estando separados, cada uno con sus intereses, su propia soberanía, sin control ni mediación? La soberanía no se cede porque sí. Nadie cede soberanía por simple gusto. Uno se limita a sí mismo porque sabe que las cosas pueden ir de la misma manera o mejor. Pero no peor. ¿Por qué una empresa en conflicto con otra se suele someter a un sistema de arbitraje en vez de acceder directamente a los Tribunales? Pues habrán muchos motivos. Pero, entre los principales, destacan el menor coste, pero sobre todo ¡porque la gente hablando se entiende! Y porque se negocia, se cede, se discute, se decide. Se ponen sus propias normas, sus reglas, pero todo dentro de un marco común legal.  A veces se pierde, otras se gana. O ambas. En esto consiste una negociación. Pues de esto se trata: de ceder un poco, para ganar mucho.

¿Sabías que en Inglaterra, aproximadamente el 90% de la legislación medioambiental proviene directamente de la Unión Europea? ¿sabías que los detectores del sueño de los camiones en Europa, provienen directamente de la Unión Europea? ¿sabías que gran parte de los WiFi públicos instalados en las ciudades provienen directamente del Fondo Social Europeo? ¿sabías que las medidas para mujeres maltratadas son extendibles a cualquier país de la Unión? ¿sabías que la prohibición a las operadoras de teléfono de desconectar Internet a quienes descargaran contenidos con copyright proviene de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea? ¿sabías que, en materia de derechos fundamentales, no hay Estado en el Mundo aparte de la Unión Europea que ceda a un órgano internacional la potestad de tumbar una sentencia del Tribunal Constitucional? O, por ejemplo, ¿quién no recuerda la sentencia del tribunal europeo TJUE tumbando la ley hipotecaria española por injusta y abusiva? ¿y los Erasmus de Wert? ¿qué hubiera sido de éstas becas si la UE no hubiera corregido rotundamente al Ministro español?

Alguno dirá que no todo es bonito. Ni luce ni reluce. Pues también es cierto. Pero, ¿es todo perfecto en España, o en Francia o en Suecia? Hasta hoy, nunca he escuchado a alguien que dijera que debemos predicar la destrucción de España porque cierta política aplicada por cierto Gobierno no  gusta. La mayoría apostaríamos por votar, luchar para mejorar, reconstruir, reformar, cambiar. Entonces, ¿por qué algunos apuestan por volver al pasado y eliminar la UE, en vez de reformarla para hacerla una verdadera unión política, democrática y social? ¿qué diferencia hay? ¿Se imaginan un mundo sin Corte Penal Internacional? ¿sin la ONU? ¿sin Tribunal Europeo de Derechos Humanos? ¿sin Unión Europea? En este supuesto mundo, ¿quién juzgaría al dictador?, ¿su propio País? ¿quién perseguiría a los criminales, más allá de sus propias fronteras? ¿quien obligaría a España a limitar los gases contaminantes? ¿quien obligaría a Europa del Este a sentarse en una mesa y dialogar? ¿quien le diría a las grandes compañías transnacionales  y Estados ‘canallas’ que tienen que respetar los derechos humanos? Son algunos de los motivos por los que necesitamos organizaciones que vayan más allá de nuestros propios Estados. Las Organizaciones internacionales limitan los Estados para bien. Los controlan, los fiscalizan. ¿Qué hubiera pasado en Hungría si la Unión Europea no le hubiera dicho que sus reformas iban en contra de los derechos de los húngaros? o ¿quién destinaría tantos millones de €uros al año a los países del 3er mundo, tal y como hace la UE? ¿qué hubiera sido de España sin la ayuda de la Unión Europea a partir de 1986?

Somos así los europeos. Avanzamos a golpes. ¿Se imaginan el futuro sin la Unión Europea? ¿quien le diría a algún Estado Europeo que respete los derechos de los trabajadores, humanos, el medio ambiente, seguridad, política comercial, competencia leal, etc…? ¿el propio Estado infractor?

Sin embargo, es cierto que estamos ante una crisis de descrédito total de la UE. Y, en parte, es bien merecido. Pero no podemos olvidar que parte de la política que hace la UE es consecuencia de  nuestros votos y los políticos a los que hemos votado. Y TAMBIÉN votamos a los políticos europeos. Y El Parlamento Europeo. Y el Consejo, que aunque no lo elijamos directamente, lo eligen los ciudadanos en sus respectivos Estados Miembros. Entonces, ¿por qué parte de la política económica europea que aplica es ideológicamente neoliberal para algunos? ¿se acuerdan de aquella Directiva de las 65 horas semanales? ¿ o de Merkel, o Sarkozy? Europa es gobernada por quien deciden los ciudadanos. Es cierto que la democracia europea es mejorable, tal y como decía en mi anterior post. Pero, aún así ¿quién decide qué política aplicar en la UE? O, mejor dicho, ¿con qué color? ¿con qué ideología? La respuesta es sencilla: con el color que los votantes han depositado. Y, si no se vota, todo sigue igual. Sólo votando se consigue cambiar el rumbo. ¿No queríamos democracia? Porque luego algunos nos quejamos de que falta democracia. ¡A votar!

[Artículo originalmente publicado en Territorio Europa, de @er_plaza.]

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Mi Erasmus lo cambió todo. A veces me pongo a pensar y no acabo de encontrar ese momento exacto en el que decidí volverme un defensor de Europa a capa y espada. Pero pienso y pienso, y recuerdo cuando, aún en Finlandia, decorábamos la sala de estar con todas las banderas y, si no habían, las construíamos con papel. Como pasó con la bandera europea. Y como pasa con Europa. Nos pasamos todo el tiempo criticando a Europa, sin darnos cuenta que aún estamos construyéndola: estamos decidiendo hacia dónde queremos que vaya. Trato de dar a conocer todo aquello que la UE hace por los ciudadanos día a día y que desconocemos; se trata de resolver aquellas dudas que muchos ciudadanos tenemos, en general, por desconocimiento hacia las instituciones europeas y, se trata, en definitiva, de generar un debate constructivo sobre el sueño europeo. No pretendo vender la Unión Europea a nadie. De hecho, que sea un europeísta convencido no quiere decir que lo sea de la actual Europa; pero sí que pretendo acercar la UE a la gente. Al fin y al cabo, somos los ciudadanos quienes debemos querer a Europa. Y estoy convencido que motivos para quererla tenemos. Y tenemos muchos motivos. http://blogeuropeo.eu/ @er_plaza

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