22 de marzo de 2015: Nuevas elecciones en Suecia

PELAYO COBOSHace menos de tres meses se celebraron elecciones generales en Suecia. Los resultados que se muestran a continuación impidieron la continuidad del Gobierno de coalición que desde 2006 se articulaba entorno al liderazgo del Partido Moderado.

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Traducido en escaños, el parlamento -unicameral, de 349 asientos- quedó configurado, agrupando las familias ideológicas, de la siguiente forma (mayoría 175):

113 SocDem (Socialdemócratas) + 25 Grn (Verdes) + 21 Lft (ExComunistas): Total159.

84 Mod (Conservador) + 22 Cent (Liberal, No€) + 19 Lib (Liberal, Europeista) + 16 ChrDem (Demócrata Cristianos): Total 141.

49 SweDem (Demócratas por Suecia, populistas, de derecha: antiimigración, eurohostiles…)

Iniciativa Feminista no alcanzó el % necesario para obtener representación.

Se formó a continuación un gobierno de coalición minoritaria liderado por los Socialdemócratas y apoyado por Verdes y el Partido de la Izquierda que, si bien comenzó con un impulso político destacado en el plano internacional, con la iniciativa para el reconocimiento como Estado de Palestina (lo que desencadenó movimientos similares en otros países de Europa), no ha sido capaz de conseguir aprobar sus primeros presupuestos.

La propuesta del Gobierno incrementaba las partidas para politicas sociales, bienestar y empleo, pero no pudo ser acordada con ninguno de los cuatro partidos de centro-derecha que, finalmente, presentaron en bloque su propio proyecto. El jueves 4, día de la votación, y buscando su oportunidad de protagonismo, el grupo extremista decidió votar con el proyecto de la oposición, que resultó aprobado. Antes de verse obligado a gobernar con el presupuesto de la oposición, el Primer Ministro socialdemócrata ha decidido convocar elecciones de nuevo.

El fragmentado panorama político sueco tiene algunas particularidades que hacen de la inmigración un asunto cada vez más determinante: si bien un 70% de los encuestados afirman estar de acuerdo con las políticas actuales en cuanto a concesión del estatuto de asilo (por ejemplo para todos los ciudadanos sirios que lo soliciten; o con un cuota del 1% anual para la entrada de inmigrantes extracomunitarios), otro 30% se muestra activamente opuesto y comienza a determinar su voto sobre este eje. La práctica demuestra el éxito creciente de las reivindicaciones identitarias -en cada lugar bajo su propia idiosincrasia- en un Occidente que, una vez más, explora la vanguardia de sus límites confrontándose a sus propios miedos.

En otras cuestiones parece existir un consenso a favor del actual status quo de economía abierta, consolidación fiscal, políticas igualitarias, europeísmo fuera del Euro, un ejército moderno fuera de la OTAN,… y no se conforman mayorías parlamentarias capaces de superarlo. Los 7 partidos “del sistema” tienen sus posiciones fijadas -en varios casos opuestas- respecto a estos ejes pero ninguno cuenta con el peso suficiente para avanzar demasiado en alguna dirección y es incierto que de las nuevas elecciones resulte una mayoría distinta.

Por el momento parece que las fuerzas progresistas han decidido estrechar su colaboración para realizar una campaña electoral con menos fisuras entre ellas y los partidos de centro-derecha preparan una agenda con una retórica que compita con el discurso de los Demócratas por Suecia.

Es pronto para realizar sentencias al respecto pero el liderazgo también aparece por necesidad y es posible que, en caso de un nuevo bloqueo parlamentario, el hipotético Gobierno minoritario del próximo año termine viéndose obligado a someterse a una cuestión de confianza para sacar adelante alguna iniciativa que defina y guíe su mandato. En este caso deberá medir bien sus fuerzas para evitar una dinámica parlamentaria “a la italiana” (Suecia no adelantaba una elecciones desde 1958).

Estimado lector en España, la fragmentación partidista se está incrementando en toda Europa y el tiempo de mayorías absolutas o minorías mayoritarias que desembocan en gobiernos monocolor parece acabarse. La dialéctica política de adversarios debería sustituir a la de enemigos y el liderazgo resultante tener suficiente peso moral y social para realizar también reformas institucionales que favorezcan la gobernanza futura.

De continuar extendiéndose y agudizándose la tendencia a la fragmentación y al bloqueo gubernamental, este modesto observador se atreve a proponer unareforma que presidencialice de algún modo la elección de los primeros ministros y cargos varios que encabezan los ejecutivos en los niveles comunitario, estatal, regional y local (debería irse hacia la elección directa por votación, preferiblemente a doble vuelta), equilibrando a su vez el peso del ejecutivo y del legislativo, para definir un sistema en el que funcione la doble legitimidad, con un gobierno operativo y un parlamento efectivamente representativo.

Para saber más estén atentos al próximo 22 de Marzo de 2015, Suecia hablará en las urnas.

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Pelayo Cobos

Pelayo Cobos (Gijón, 1979), es Licenciado en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales por la Universidad del País Vasco. MBA por la Universidad de Oviedo y Curso Superior de Estrategia y Gestión del Comercio Exterior por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Ha realizado un curso de Política Internacional Comparada en la Universidad de Oslo (Noruega). Cuenta con más de diez años de experiencia profesional en mercados internacionales, trabajando en el sector financiero, con empresas industriales y como consultor independiente.

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