¿Es posible cambiar la Constitución a día de hoy?

JOSÉ LUIS SOLA MARÍNEn el aniversario de la Constitución son habituales la presentación de propuestas y se generan debates sobre la conveniecia de la reforma de la Constitución. Los argumentos presentados, a favor y en contra, son a veces poco elocuentes y furibundos. Sin embargo, desde algunos sectores se sugiere que la crítica a la constitución debería estar fuera de todo debate.

Desde el plano de la Ciencia Política y del Derecho no es negativo plantear modificiones porque enriquece el estudio de este tema. Se convierten de esta forma la Política Comparada y el Derecho Comparado en disciplinas básicas con los que analizar otros sistemas y regímenes al objeto de presentar mejoras y fortalezas relacionadas con la democracia y las instituciones democráticas.

Es innegable que la Constitución de 1978 ha servido para establecer los pilares de la democracia y del Estado de Bienestar de este país, y que pese a que hay imperfecciones, cualquier modificación debe tener presente dos principios básicos: el consenso y el diálogo, las reglas del juego democrático han de ser establecidas por el mayor número de personas y eso es bastante difícil de obtenerlo a día de hoy porque las posiciones políticas e ideológicas de los diferentes partidos políticos están fuertemente enfrentadas.

En cuanto a qué aspectos pueden (y deben modificarse), en primer lugar aludimos adaptación a la realidad social, política y económica que nos rodea y que no tiene ningún punto en común con la del año 1978. Recordemos que el proceso de integración económica y política de la Unión Europea ha influido en la forma de hacer política y en las políticas públicas; un claro ejemplo es la cesión de la política económica al Banco Central Europeo.

Seguidamente, creemos necesaria la modificación del Título VIII de la Constitución, ya hemos hablado de la cesión de comptencias a estructuras supranacionales como es la UE, pero a nivel interno son recientes las situaciones de tensión que estamos viviendo entre el Gobierno Central y las Comunidades Autónomas que tienen como consecuencia el alejamiento de la política y la ciudadanía.

Por tanto, hay que replantear el modelo competencial entre Unión Europea, Gobierno Central, Comunidades Autónomas y Administraciones Locales y, por supuesto, una mejora de la financiación. Es necesario buscar los puntos en común, reducir las duplicidades administrativas y ampliar las competencias de los municipios como administración más cercana a los intereses y necesidades de la ciudadanía.

Por otro lado, es interesante introducir y ampliar en el marco de los derechos de los ciudadanos los denominados derechos de tercera generación y que tienen que ver con la protección del medio ambiente, las nuevas tecnologías o la transparencia y el Buen Gobierno, este último aspecto serviría para luchar contra la corrupción, uno de los temas que más preocupan los ciudadanos y que se ha de atajar de forma integral.

Finalizamos, indicando que la Constitución puede ser imperfecta, pero es la que ha dado mayor estabilidad democrática en la historia de España pero cualquier modificación de la constitución tiene que tener como principal objetivo mejorar la calidad democrática, sin olvidar que la Democracia no puede reducirse a votar una vez cada cuatro años, también es democracia la participación en asociaciones, las manifestaciones y concentraciones o las reuniones, entre otras.

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José Luis Sola Marín

Licenciado. en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Miguel Hernández, autor del blog Zoón Politikon (joseluissolamarin.wordpress.com) donde reflexiono sobre temas de actualidad, Derecho y de Ciencia Política. Colaboro en la revista cultural Letras en vena. En twitter soy @Jl_solam.

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