Democracia helena y reacción del capital

PABLO BOCCALa noticia es ya conocida: al no reunir mayoría en las votaciones parlamentarias exigidas por la Constitución para designar al Presidente de la República, el Gobierno griego del Primer Ministro Antonis Samaras se ha visto obligado a convocar unos comicios que den la voz al pueblo heleno; lo normal en una democracia representativa. Pero la griega no es cualquier democracia (no solo porque nos remite a la democracia antigua); ni las reacciones ante el resultado de unas elecciones que se celebrarán el 25 de enero de 2015 parecen ser las más apropiadas.

El conservador Nueva Democracia (ND) de Samarás, podría ser el gran derrotado (según todas las encuestas); el Pasok –socialdemócrata, liderado por Evangelos Venizelos-, estaría tan desprestigiado tras su colaboración con las políticas neoliberales de la Troika Europea y del FMI (dando incluso en esta legislatura apoyo parlamentario imprescindible a ND), que ya ha sufrido una gran escisión, liderada por el ex Primer Ministro, George Papandreou, que ha fundado recientemente el Movimiento de los Socialistas Democráticos; y se espera el triunfo del izquierdista Syriza, liderado por Alexis Tspras. Según una encuesta publicada el domingo 28 de diciembre de 2014, y recogida por El Mundo el lunes 29, la ciudadanía griega ya no confía en las viejas formaciones políticas:

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Entretanto, una de las últimas encuestas, la de Palmos para Tvxs, ampliaba de nuevo la ventaja de Syriza, que abría con un 29,9% sobre Nueva Democracia (23,4%). To Potami iba tercero con 7,1%, seguido de Amanecer Dorado (6,5%), KKE (3,8%), PASOK (3,3%) y Griegos Independientes (2,6%).

Y sosteníamos que la democracia griega es diferente, justamente por la irrupción de una fuerza como Syriza, que no solo viene a romper el bipartidismo entre Nueva Democracia y el hundido PASOK, sino que viene a por el triunfo electoral y político.

Syriza, Podemos e Izquierda Unida: semejanzas y diferencias con el caso español

En la edición del lunes 29 de diciembre de 2014 de Hora 14 en la Cadena SER, el periodista Miguel Ángel Aguilar dijo en su “Telegrama” de Syriza que era “la sucursal griega de Podemos”. Resulta auténtica la simpatía entre Alexis Tsipras con Pablo Iglesias y el resto de la dirección del partido español. Sin embargo, no se puede decir que Syriza sea un nuevo experimento, y que ya ha  triunfado en las elecciones europeas de 2014; que cuenta con 71 escaños en el Parlamento (lo que lo convierte en el principal partido de la oposición); es una “sucursal” de Podemos.

Los orígenes de ambas formaciones y –en parte-sus ideologías son diferentes (aunque se parezcan), como resulta obvio militando en realidades sociales, económicas y políticas distintas. Syriza significa “Coalición de la Izquierda Radical”, y Podemos se define como “el partido del sentido común” para no significarse con esa ideología; intentando captar votos de otros “nichos” en una estrategia de “partido cachall”, propio de las democracias de masas. La Coalición Syriza se presentó a sus primeras elecciones en el 2004; pero hunde sus raíces en el Espacio para el Diálogo para la Unidad y la Acción Común de la Izquierda (2001). Un Espacio que participó con los sindicatos griegos al frente de las huelgas generales contra las privatizaciones del sector público griego y el consiguiente desmantelamiento del Estado de Bienestar, profundizado desde los “rescates” a la economía por la Unión Europa tras la Crisis mundial desde el 2008. Incluso, en todo ese tiempo, hasta tuvo una escisión: DIMAR en el 2010, tras la sorpresa en las elecciones legislativas del 2007 de parte de la Coalición.

Una Coalición de la Izquierda Radical de la que participa, entre otras fuerzas, los eurocomunistas del SYN. Por lo que tampoco es de extrañar la sintonía de Syriza en el Europarlamento con la española Izquierda Unida, con la que ya compartían (desde su constitución en 1994; por entonces con el SYN), el Grupo Confederal de la Izquierda Unida Europea-Izquierda Verde Nórdica; antes que se sumara Podemos tras su gran resultado de 2014.

Y es que, al igual que Izquierda Unida, Syriza no sólo no oculta su ideología de izquierda radical, sino que la ha enarbolado como paradigma de la confrontación dialéctica frente al pensamientohegemónico neoconservador. Una ideología que ha propuesto como vanguardista en las cada vez más masivas movilizaciones helenas contra el desmantelamiento del Estado de Bienestar; pero respetando a los sindicatos tradicionales y ligados a la izquierda.

Mientras que Podemos, surge de un nuevo movimiento social: el 15M, en el 2011. Luego del “clímax” del mismo ese 15 de mayo (en términos de Sidney TARROW (1998): El poder en Movimiento, Alianza); entra en una fase de movilizaciones mediante las mareas, en las que las CC OO y UGT aparecen prácticamente como “convidados de piedra”. A la par que Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, etc., se dedicaban a reflexionar políticamente para buscar la mejor forma de institucionalizar ese movimiento social (siempre en términos de Tarrow). Los sindicatos (sobre todo, tras los casos de los ERES, los Cursos de Formación, y la corrupción de la UGT de Asturias), han pasado prácticamente a formar parte de la “casta” en el discurso de Podemos. Y a mediados de diciembre de 2014, Podemos ha rechazado conformar una Coalición de la Izquierda Radical  al modo griego (Syriza) con Izquierda Unida (que está conformando otros Frentes Amplios en diversas Comunidades Autónomas, como Irabazi-Ganemos Euskadi con Equo).

Economía griega y española: reacciones del capital

Existen también, claras diferencias entre la estructura productiva de ambas economías. La griega se asienta sobre la agricultura, el turismo e –históricamente- sobre el sector público.

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La Inversión Extranjera Directa neta (gran parte de ella, deuda externa) desglosada por sectores para el periodo 2003-2012 se distribuye de la siguiente manera:

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Vemos como esta estructura de la economía griega, no solo no se ha intentado reformar con la acción financiera externa, sino que se ha reforzado. La estructura de la economía española es notablemente diferente.

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El problema, al originarse la crisis en el 2008, estaba claramente vinculado con ese 11% del sector de la Construcción; sumado al sector de la Industria que producía insumos secundarios para las viviendas; un escaso, poco productivo y  contaminante sector de la Energía; y una economía diseñada para la especulación más que para la producción de bienes y servicios.

De aquellas diferencias, esta composición de la deuda pública:

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Y la deuda financiera de Grecia, ¿cómo se compone? Es muy complejo encontrar datos fiables sobre la cuestión; pero, según leemos en la hemeroteca:

“Hoy, el Deutsche Bank ha comunicado que a 31 de marzo tenía una exposición a la deuda griega de 1.682 millones, muy por encima de los 500 millones con los que, según asegura, cerró junio. En España, volviendo a los datos del 31 de marzo, mantenía una inversión de 1.949 millones, de 463 millones en Portugal y otros 309 millones en bonos de Irlanda. El grueso de su inversión en deuda soberana, además de en la alemana con 20.320 millones, está sin embargo en Italia con 10.400 millones de euros.

Por su parte, el DZ Bank tiene 1.195 millones invertidos en deuda de la República Helénica, menos de los 1.320 millones que mantiene en Portugal, los 3.260 millones de Italia o los 5.190 millones de España. Tras el anuncio del Deutsche Bank y el DZ se completa la exposición a la deuda de los países periféricos del euro, aquellos en el ojo del huracán durante la crisis de déficit, de las entidades de Alemania sometidas a las pruebas del Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS, por sus siglas en inglés).

Los más expuestos a la ‘tormenta griega’

Frente a la exposición de más de 17.000 millones de Alemania, el sector financiero español arriesga 801 millones en bonos de Grecia. Junto a la primera potencia europea, los bancos que más títulos emitidos por Atenas son los franceses, los chipriotas y los belgas.

Alemania ha acudido a las pruebas de resistencia a la banca arrastrando los pies. Inicialmente se oponía a que se extendiesen más allá de los grandes bancos, luego era contraria a que se publicaran los resultados y su última batalla fue para que no se conocieran los datos de riesgo soberano de las entidades. Seis de sus entidades mantuvieron ocultos esta exposición durante el fin de semana, entre ellas el Deutsche Bank y el único del país que suspendió las pruebas, el nacionalizado Hypo Real State. Ayer, este último y el Landesbank Berlin, el Postbank y el WGZ revelaron sus cifras” (“El Deutsche Bank cifra su exposición a la deuda de Grecia en 1.680 millones, en  http://economia.elpais.com/, 27 de julio de 2010).

Y lo más paradójico es que Grecia y España fueron, el 6 de agosto de 1953, los países europeos que más deuda alemana condonaron tras la Segunda Guerra Mundial (en el contexto del Plan Marshall), en el Acuerdo de Londres. 

Y lo más paradójico es que Grecia y España fueron, el 6 de agosto de 1953, los países europeos que más deuda alemana condonaron tras la Segunda Guerra Mundial (en el contexto del Plan Marshall), en el Acuerdo de Londres.

No seremos nosotros quienes quitemos méritos a la democracia federal alemana (ver por ejemplo el artículo de Michael Neudecker), pero desde luego, ésta como todas las occidentales tiene una deuda muy importante con la democracia del pueblo heleno.

Un pueblo que padeció la represión nacional-socialista durante la Segunda Guerra Mundial; y después de ésta (debido al papel vanguardista de la izquierda en la Resistencia), también padeció el fascismo durante la Dictadura de los Coroneles (1967-1974). Y luego de estos oscuros períodos, en su Tercer República, debe soportar desde 1980 los insultos a la democracia de parte de Amanecer Dorado (herederos del fascismo de los Coroneles) desde 1980.

Mientras, Alemania, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), siguen pretendiendo inmiscuirse en la política interna de Grecia, metiendo miedo al electorado. Incluso, llegando al punto de suspender el FMI el “programa de rescate” a la economía griega para amenazar al electorado de Syriza (conjuntamente con la Comisión  Europea), para que cambien el sentido del voto. http://www.publico.es/internacional/comision-europea-y-fmi-amenazan.html

Si la ciudadanía helena opta por un partido político que, desde la Izquierda Radical (como se denomina la Coalición Syriza), propone renegociar la deuda, no harían otra cosa que economías más potentes como la brasileña o la argentina. Ambas negociaron (Brasil en la presente década; Argentina también, pero ya en 1985 con acuerdos muy ventajosos con el influyente Club de París) quitas en función de la ilegitimidad de parte de las deudas externas contraídas durante sus respectivas Dictaduras, y el Mundo sigue girando.

De todas maneras, vamos a terminar con una hipótesis: el discurso del miedo desde Alemania, Bruselas y el FMI, no será el que modifique el sentido del voto en la democracia helena.

 

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Pablo Bocca

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