Los nuevos emprendedores

LAURA IZQUIERDO GÓMEZEn muchas ocasiones, personas que hemos perdido desafortunadamente uno o varios empleos en poco tiempo nos hemos visto ante un gran precipicio, teniendo la sensación de que ya las vías utilizadas, o los medios a través de los cuales se podía conseguir sustento, se habían agotado en esa trayectoria de búsqueda de trabajo interminable. En la medida en que pasaba el tiempo y no se hallaba una solución viable y tangible, uno o una llega a preguntarse: ¿y ahora qué tengo que hacer para conseguir trabajo, o para que alguien se fije en mí, me dé una oportunidad profesional,  y pueda alcanzar mi objetivo laboral más añorado?

El gobierno nacional, autonómico, y ahora con mayor empuje también el local, proponen la solución a todos nuestros problemas en materia laboral: “HAZTE EMPRENDEDOR…. EMPRENDE YA!”. Sin ni siquiera tener una idea de negocio preconcebida, muchas personas con sed de captar cualquier nicho de mercado se embarcan en esa aventura vendida con el nombre de emprendimiento, pero, ¿realmente sabemos qué es eso de emprender? Y siendo aún más puntillosos, ¿emprenderíamos de cualquier forma, aunque no existiera esa presión gubernamental tan acentuada que nos incita tan frenéticamente a ejercer y gestionar el autoempleo?

Millones de euros se están invirtiendo en el bote salvavidas de la incipiente figura del emprendedor. Pero, desde mi humilde visión, debemos pararnos de inmediatopara hacer un ejercicio de reflexión y plantearnos qué es lo que queremos hacer y ser, y hacia qué dirección hemos de erigir nuestro camino individual. Tras esta autoconsciencia, estadio biográfico en la vida de cada persona nada fácil de visualizar pero de suma obligatoriedad, sabremos con firmeza si lo nuestro es eso que denominan con mucha fiereza los políticos y políticas, con apoyo de los mass media, ser emprendedor/a.

Y aquí quiero hacer un paréntesis, porque no desearía que nadie se sintiera menospreciado o con poca valía por su condición actual de trabajador/a por cuenta ajena. Conseguir el empleo de tus sueños es también considerado desde mi visión un ejercicio de emprendimiento. Me explico: el intento y acierto de querer alcanzar un puesto  de trabajo acorde a la formación académica de cada uno, y la consecución de todo el proceso que termina en la ostentación del éxito laboral, desde que de pequeño/a te preguntaban qué querías ser de mayor, hasta la cuarta entrevista  en la misma organización con el supervisor que te da la mano en señal de que has logrado superar todas las pruebas habidas y por haber obteniendo el empleo soñado (tras más de 20 años trabajando y estudiando sin parar para conquistar tu cometido), eso es, sí señoras y señores, ser un emprendedor/a de pura cepa. Nadie lo podría negar. En iguales condiciones, hablo y referencio también a la figura del opositor/a que cada día cumple con su horario de ocho o diez horas en la biblioteca, y que se juega miles de sueños e ilusiones a una plaza, o mejor aún, a un momento de lucidez en las pruebas y exámenes de selección para acceder al tan complicado empleo público. Esa persona también se merece el galardón de emprendedor/a. La dedicación invertida en cada uno de nosotros en nuestros respectivos quehaceres diarios por y para lograr nuestros sueños profesionales, es digno de nombrarlo también emprendimiento. Mi más sincera enhorabuena por aquellas personas que han logrado alcanzar el súmmum, volviendo su ideal profesional a una realidad palpable en su propia historia de vida.

Sin embargo, las autoridades públicas no nos dicen lo mismo que he argumentado hasta estas líneas. Para los entendidos del concepto de emprendimiento, un emprendedor  es un autónomo, que paga su cuota mensual de autónomos, y que cada trimestre liquida el IVA generado por su actividad económica, y que por ende, trabaja por cuenta propia. No nos engañemos: el gobierno nunca va a aceptar a un empleado público o privado por cuenta ajena como un verdadero emprendedor.

Esto me lleva a plantear la siguiente afirmación: no es más emprendedor el que figura como autónomo en las filas del Servicio de Empleo Español o en la Tesorería General de la Seguridad Social, sino el que sabe jugar sus cartas en este difícil mercado laboral y consigue sus propósitos laborales. No es más emprendedor el que paga religiosamente su cuota de autónomo al mes, sino el que lucha ante las adversidades aunque el camino sea pedregoso y haya predicciones de tormentas continuadas. No es más emprendedor el que cobra mediante facturas en lugar de recibir la nómina mensual, sino el que inventa nuevas fórmulas para generar nuevas soluciones, cuan Einstein que se preste.

Para mí, los emprendedores y emprendedoras son:

  • Aquellos y aquellas que saben lo que quieren, y renuncian a empleos que salen fuera de su itinerario laboral soñado;
  • Aquellos y aquellas que manejan una sólida y fuerte red de contactos con el fin de ayudar y ser ayudados, construyendo una economía más colaborativa y humanizada;
  • Aquellos y aquellas que van dando pequeños pero significativos pasos hacia la meta final, y que cuando lo consiguen, no se detienen porque su objetivo ha cambiado de forma y contenido, generando un círculo maravilloso de autosuperación y constancia;
  • Aquellos y aquellas que saben aceptar las críticas, y se saltan el evangelio de este país de defender la teoría política y socialmente asentada de que nos encontramos ante una situación económica nefasta y ni tú ni nadie puede arreglarla (si contradices ese mandamiento, te pueden acusar de idealista y soñadora);
  • Aquellos y aquellas que nunca tiran la toalla a pesar de cruzarse con personas que intentan desarticular la espontaneidad y la sonrisa de la cara de quiénes quieren vivir su vida con positivismo;
  • Aquellos y aquellas que desean visibilizar su talento con talante;
  • Aquellos y aquellas que se atreven a decir y a hacer cosas sin miedo a las objeciones de su entorno….

Los emprendedores, sin edad, sin sexo y sin origen de procedencia definido, son los instigadores de una nueva era que se está conformando de una forma distinta cualitativa y cuantitativamente a la anterior. Los desempleados/as, o los insatisfechos/as con sus actuales condiciones laborales, abrimos y creamos una modalidad de mercado más creativa, dinámica, que va in crescendo, tomando un papel determinante en el cambio social y económico de nuestro país, y enarbolando la bandera del auténtico emprendimiento económico, político y social de nuestras comunidades, con independencia de la relación contractual, ajena o propia, con la que se trabaje.

Bienvenidos y bienvenidas a la era de los nuevos y nuevas emprendedoras.

 

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Laura Izquierdo Gómez

Licenciada en Sociología, y en Ciencias Políticas y de la Administración, me ocupa y preocupa investigar y entender cómo funciona el ser humano en entornos como el del actual sistema de consumo, en contextos políticos diversos, o en cualquier otro área susceptible de análisis sociológico.

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