Desde la “ley mordaza” al débil liberalismo español

FRANCISCO COLLADO CAMPAÑA | La Ley de Seguridad Ciudadana recientemente aprobada, más bien conocida como “ley mordaza”, constituye una norma que afecta a distintos ámbitos del ordenamiento español. Desde el desarrollo y la limitación de determinados derechos y libertades reconocidos en la Constitución hasta la tipificación de nuevas conductas delictivas en el Código Penal. Al respecto, dicha norma fue presentada y aceptada el pasado mes de diciembre con el único voto del grupo popular en el Congreso de los Diputados. Sin carecer de otro apoyo parlamentario, esta ley ha desatado distintos posicionamientos desde la opinión pública y el resto de partidos políticos.

Entre los nuevos puntos que introduce esta norma, se encuentran: la capacidad de las fuerzas de seguridad del Estado para denunciar manifestaciones en la vía pública, el incremento del coste de distintas faltas graves y muy graves en el uso de la libertad de expresión, el enlace a un blog o página deberá hacerse mediante el pago de un canon si dicha página lo solicita y también se introduce la ocupación de inmuebles que no constituya delito, como falta leve. Si bien, dicha norma en su proyecto original presentaba un planteamiento más restrictivo en los diversos aspectos que aborda. Al respecto, han surgido distintas opiniones sobre si se puede considerar o no un recorte de libertades dicha ley.

Desde el liberalismo, no existe una posición clara respecto a la misma debido a la corriente a la que se suscriba. A grandes rasgos, el liberalismo se subdivide en dos grandes vertientes en lo tocante a la libertad de los sujetos. Por un lado, el liberalismo conservador (Friedman, Nozick, Schumpetter), resultado de la alianza que se produjo entre conservadores y liberales en la Europa decimonónica, puede considerar a esta norma como un claro ordenamiento del papel de las fuerzas del orden público y la limitación de determinados actos que en el uso de supuestas libertades, podría dañar a otros. Por otra parte, si se adopta la visión del liberalismo democrático (Constant, Mills, Popper, Tocqueville) y sus posiciones más radicales (Arendt, Rousseau), esta norma no sería más que otro instrumento del poder público (al que se le suele observar con desconfianza) para reducir las capacidades de maniobra de los individuos.

En una perspectiva histórico-filosófica, la libertad de expresión fue uno de los principales derechos que defendió el liberalismo, principalmente de manos de Voltaire en el siglo XVIII. Ya que, se consideraba que la crítica a los poderes establecidos permitía el cambio y la mejora de la política y la sociedad. Avanzado el siglo XIX, los liberales demócratas junto a posturas cercanas a la naciente izquierda, promovieron los derechos de reunión, asociación y manifestación como instrumentos para hacer frente no sólo al “capital” marxista, sino también al Estado. De hecho, el liberalismo originario promulgó un Estado reducido en lo tocante a la limitación de la libertad de las personas. Y ahora, más de un siglo después, esta ley introduce un nuevo debate rescatado del pasado.

Sobre esta disyuntiva ideológica entre mayor o menor libertad, afirman los georgianos y los libertaristas, que la gran traición del liberalismo se produce cuando los partidos liberales se alían con sus tradicionales enemigos, los conservadores, para hacer frente al auge de los marxistas. Por su parte, el liberalismo conservador últimamente desarrollado por Friedman, apunta que esta es una forma de garantizar el orden establecido y el respeto del liberalismo económico. Sea cual fuere, el debate sobre la nueva ley de seguridad lleva a una conclusión y es el escaso desarrollo ideológico del liberalismo por los intelectuales españoles, salvo honradas menciones como Madariaga, y su escasa implantación entre los partidos procedentes de la Transición como el PP y PSOE. Así, el liberalismo queda como una suerte de elemento disgregado en torno a distintas posturas, ideas y corrientes dentro de dichos partidos y no teniendo un claro y legítimo representante en el sistema de partidos español.

 

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Francisco Collado Campaña

Francisco Collado Campaña (Málaga, 1984) es Becario FPU en el Área de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, desarrolla su tesis sobre el liderazgo de los alcaldes de las capitales de provincia andaluzas (1979-2011) bajo la dirección de Francisco Entrena Durán (UGR) y José Francisco Jiménez Díaz (UPO). Máster en Política y Democracia (UNED), Licenciado en Ciencias Políticas (UPO) y Licenciado en Periodismo (UMA). Ha participado en diversos grupos de investigación nacionales en Ciencias Políticas y Sociología, publicando distintos artículos en revistas académicas y ponencias en los congresos de AECPA, ALICE, APCP, Centro de Estudios Andaluces y ACMS. Asimismo, ha trabajado como periodista en distintos medios de comunicación y en gabinetes de prensa. http://www.upo.es/dpub/contenido?pag=%2Fportal%2Fupo%2Fprofesores%2Ffcolcam

2 comentarios sobre “Desde la “ley mordaza” al débil liberalismo español

  • el 23 enero, 2015 a las 7:54 am
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    Muy buen artículo. Sintetiza muy bien el pensamiento filosófico liberal y sus diferencias dentro de su pluralismo, y las diversas posturas del liberalismo en relación a la libertad de expresión. De todas formas, llama la atención que el “liberalismo realmente existente” suela ser el conservador y no el democrático.

  • el 17 enero, 2017 a las 7:36 pm
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    No se puede hablar de Liberalismo Español. No existe, ni ha existido desde que truncaron su nacimiento con el asesinado de Eduardo Dato. Es curioso como todo aquellos encarnaban ese Idea fueron asesinados, no tanto así los que encarnaban las ideas Conservadoras. Desde Sagasta, Canalejas, Dato, incluso el último representante Español de ese espíritu como Melquíades Álvarez . Otro día más y mejor. Tempus fugit.

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