Junk News: ¿Cómo es una noticia basura?

ALBERTO CAÑAS DE PABLOS | Gracias a la fibra óptica, descubrí recientemente infinidad de canales dedicados a noticias e información, la mayoría de ellos, extranjeros. Viéndolos, fui consciente del pésimo nivel informativo de los noticiarios españoles, así como de los contenidos y el formato de los debates. Es como si hubiera encontrado algo que ya sabía, aunque no fuera consciente de ello. No, no me refiero a la profusión de vídeos curiosos de Youtube o la obsesión por las noticias de sucesos, en una versión 2.0 del mítico “El Caso” (aunque también es dudosa la adecuación de esas cuestiones en un servicio informativo). Cuando son tratadas cuestiones políticas nacionales, los telediarios y boletines radiofónicos de nuestro país se han convertido en simples loros de repetición, donde reverberan palabras pronunciadas por otros.

Más allá de que en ocasiones la línea editorial de cada medio reproduzca el argumentario de esta u otra formación política, la información política se ha visto reducida a recoger las declaraciones de miembros de todos los partidos. María Dolores de Cospedal responde a unas palabras de Francesc Homs en las que a su vez replicaba a Carlos Floriano. La enésima vez que Pedro Sánchez, rodeado por decenas de personas que lo aplauden con entusiasmo, ofrece su reforma federal de la Constitución, sin detallarla, pero haciendo referencia, sin mencionarlos, a Pablo Iglesias (el populismo), Artur Mas (la ilegalidad y la ruptura) y Mariano Rajoy (el inmovilismo).

No es extraño escuchar en casa, en el trabajo o en el bar aquello de “¿habéis oído lo que ha dicho [insertar nombre de político]?” No hay análisis, y tampoco son “noticias”, sino fragmentos de opiniones. Nada de ideas o novedades. Es más bien un amarillismo aplicado a la información política, limitándose a comentar quién dijo qué a quién. ¿Hasta qué punto es interesante, o incluso importante, reflejar esta especie de público y estéril diálogo por entregas entre políticos de uno y otro signo?

En un sensacionalismo más hondo caen los debates a gritos, emitidos a mediodía y la noche de los sábados. Tratan sin análisis ni sosiego algo tan importante en una sociedad como la información política, convirtiéndose en versiones de programas parecidos, aunque dedicados al deporte o a la vida íntima de la farándula. El problema no es el formato, sino la ausencia de profundidad y de argumentación en eternos debates cara a cara.

Así es como nacen las noticias basura. Consumo rápido que no deja poso.

Las prácticas pseudoinformativas afectan indiscutiblemente a la cultura política (y a la cultura sobre política) de una sociedad, que tenderá a reproducir esos comportamientos, limitándose a opinar sobre las opiniones de los demás, en un bucle similar a las escaleras infinitas de M. C. Escher, que simulan dirigirse en una dirección, pero regresan siempre al lugar donde empiezan sin haber avanzado nada.

¿Qué hacer para que mejore la “dieta” informativa de los españoles?

En el caso de los debates, quizá una versión demasiado sesuda espante a la audiencia (ahí están las cifras del Debate de La 1 de TVE), pero existen muchas opciones de tratar con calma, pero de forma atractiva, estas cuestiones en un medio de tanta influencia como es la televisión: entrevistas interesantes, formatos dinámicos… Un simple vistazo a lo que hay ahí fuera puede ser una gran inspiración para la programación patria.

En cuanto al contenido puro de noticiarios y boletines, lo más urgente sería un cambio profundo en las prioridades informativas de aquellos que los construyen. La solución pasa por centrarse en mayor medida en lo que más afecte a la vida de los espectadores/oyentes, así como en auténticas noticias, explicando causas y posibles consecuencias. Informativos dinámicos, que ahonden en lo que ocurre y que se sitúen lejos de reproducir lo que otros dicen, para producir a través de sus propios contenidos debates ricos y ciudadanos verdaderamente informados. Así es como los medios de comunicación deberían cumplir la función social que tienen.

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Alberto Cañas de Pablos

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración (Especialidad en Estudios Internacionales), amplié mi formación con el Máster en Política Internacional de la UCM. Mi perfil laboral es multidisciplinar: he desarrollado mi experiencia profesional en campos muy diversos, como la banca, la docencia o incluso el periodismo, escribiendo en diversos medios. Aunque cuento con experiencia en el campo de la gestión de contenidos en la nube, la investigación histórica es mi otra gran pasión, especialmente, la España del siglo XIX, tema sobre el que realizo actualmente mi Ph.D. Tanto mi formación como mi experiencia permiten mi adaptación a entornos diferentes y cambiantes, contando con una gran capacidad para el trabajo en equipo, y también desde la labor individual.

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