Táctica para activistas en campañas electorales locales: del puerta a puerta anglosajón a nuestro pie de calle

PELAYO COBOSEn las campañas locales, una de las actividades que pueden resultar más rentables y beneficiosas es hacer campaña a pie de calle, lo que equivale al “puerta a puerta” que realizan los candidatos en Norteamérica y en partes de Europa de similar estructura urbana. Mientras que en campañas nacionales y regionales es poco efectivo como vía de llegar a los votantes, y se utiliza moderadamente y para generar la atención de los medios, los candidatos para cargos locales pueden diseñar estrategias eficaces a pie de calle que les ayuden a crecer electoralmente, al menos entre bases específicas de votantes.

Bill de Blasio

¿Dónde ir?

La primera tarea es determinar los distritos en los que el candidato y/o su equipo deben actuar. Esto es esencialmente una cuestión de tiempo: si bien esta técnica es efectiva para conseguir apoyos, también es una de las actividades de campaña que consumen más tiempo.

Las campañas a pie de calle e incluso manzana a manzana, deben comenzar en los distritos en los que el candidato tiene posibilidad de ganar más votos y que están indecisos. Posteriormente debe seguirse por los distritos que tienen más probabilidades de votar por el candidato, para reforzar su propia base. Por último, si hay tiempo, el candidato puede visitar zonas en las que probablemente no va a ganar, y en este último territorio se debe tener cuidado, ya que en recintos hostiles se puede incitar a los votantes hostiles a participar más en la campaña rival, a menudo para recoger sólo algunos votos más (la aproximación al votante potencial en territorio hostil debe ser más personalizada, con reuniones en locales cerrados, lo que es posible dado que por definición se trata de un número más limitado). Las zonas que persistentemente registran menos participación tampoco son prioritarias para el candidato de un partido ya reconocido.

¿Quién debe ir?

Lógicamente, la manera más efectiva es que asista el candidato en persona. El candidato es quien puede generar más apoyos y su éxito dependerá de sí mismo. El apoyo de miembros de su equipo y de simpatizantes del partido puede generar sucesivamente más adhesiones: el votante potencial desea interactuar directamente, al menos unos minutos, con las personas que realmente puede votar. Si lo desea, la familia del candidato puede acompañarle, esto funcionará esencialmente bien en reuniones con otras familias.

Las campañas que tienen que cubrir mucho terreno no pueden tener al candidato visitando todas las calles que le gustaría cubrir, por lo que para ir las zonas con menos apoyos que ganar se debe utilizar al resto de su equipo y a los voluntarios. Para realizar de forma más eficiente el trabajo de calle es recomendable seguir algunas reglas.

Antes de ir

La campaña debe seleccionar las áreas que van a ser trabajadas y listar los lugares concretos que vayan a ser pateados. Este trabajo se puede realizar a partir de los registros históricos de votantes que la organización debe conservar y sistematizar en cada convocatoria electoral y que en la agrupación local del partido debe actualizarse y estudiarse.

La campaña debe decidir de antemano qué tipo de zona va a ser visitada y en qué lugares concretos. ¿Se va a apuntar sólo a los votantes de su propio partido? ¿Va a centrarse en los indecisos, o tal vez incluso reunirse con simpatizantes de partidos susceptibles de coalición?

Aunque los registros electorales no contienen los nombres de las personas que votan habitualmente a cada partido, sí que aparece un perfil de votante sobre el que actuar en direcciones particulares, que se pueden delimitar en base al conocimiento del terreno que la organización local de la campaña debe demostrar. El candidato no puede perder mucho tiempo allí en donde hay poco que ganar, en cambio en lugares en los que la base del partido es tradicionalmente fuerte, otros miembros del equipo de la candidatura pueden estar activos de forma constante en rotación y coordinación con el candidato, quien también deberá pasar por estas zonas.

La campaña también puede considerar el envío o buzoneo de propaganda, incluso con avisos específicos, los inmediatos días previos a que el candidato visite el barrio, con un mensaje corto, como “Voy a estar en la calle ……….…… el día …  y esperamos poder para hablar con usted acerca de las próximas elecciones.” Idealmente, la propaganda contendrá una imagen del candidato y el logotipo del partido.

Si se realiza este buzoneo y si se publica esta acción en sus perfiles en las redes sociales e incluso si los medios locales han publicado su agenda, el candidato debe aparecer para realizar la campaña en el día y momento en que ha avisado. Nada daña más la credibilidad de un candidato que decirle a la gente que estará en algún sitio, para verla y escucharla, y luego no presentarse.

Dado el desarrollo de las redes sociales es imprescindible publicar la agenda del candidato con antelación, incluso promocionando con anterioridad en sus perfiles de internet las actividades a realizar (y destacando posteriormente las sensaciones recogidas tras el evento).

El gran día

El candidato no debe ir solo. Al menos un miembro de su equipo debe estar en cada momento. Estos ayudantes pueden tomar imágenes, incluso del candidato con los visitantes que lo deseen, pero también deberán interrumpir a interlocutores que puedan ser hostiles; también deben realizar apuntes y distribuir material de promoción, programas,… etc., y reforzar la actividad del candidato reflejando en las redes su trabajo en la calle.

Si el candidato se encuentra un interlocutor hostil, el asistente debe intervenir y explicar: “Lo siento, hay que atender a otras personas” y desplazar al candidato de lugar. Por lo tanto, el candidato estará a salvo de tener que realizar el corte en público.

Cuando el candidato está en la calle debe tener documentación en mano que dar a cada votante que se pare. Los ayudantes que estén con él van a realizar las acciones antes explicadas y si son suficientes también podrán repartir a su vez más documentación electoral. Si el votante apoya especialmente al candidato, se puede recoger su nombre y señas incluso para incorporarse a la organización. El candidato nunca debe discutir con los votantes, si el votante no le apoya y es abiertamente hostil, éste simplemente puede moverse hacia otro lugar y establecer contacto con otra persona (el ayudante debe colaborar en esto). El candidato nunca, nunca, debe discutir.

Después

Se deben revisar todas las notas e imágenes que se tomaron durante el evento, así como el tráfico generado en las redes sociales (si aplicase). También debe responderse a las cuestiones que hayan surgido en los encuentros con las personas con las que se haya hablado y que hayan formulado demandas específicas, dándoles además las gracias por su tiempo. De esta manera, una única acción personal ha producido ha producido al menos tres contactos por zona: un aviso que decía “¡Ya voy!”, una visita del candidato (en persona) y un mensaje posterior que decía: “Gracias por invitarme, vamos a hacer ………….…”.

La experiencia en la calle también puede ayudar a ganar proyección en los medios e incluso nuevos asuntos para introducir en la agenda de la campaña.

Especialmente en distritos pequeños, la campaña calle, puerta a puerta si cabe, es uno de los métodos más rentables para cosechar votos. Con un candidato dedicado, un equipo preparado y un plan eficaz, la experiencia al menos será agradable.

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Pelayo Cobos

Pelayo Cobos (Gijón, 1979), es Licenciado en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales por la Universidad del País Vasco. MBA por la Universidad de Oviedo y Curso Superior de Estrategia y Gestión del Comercio Exterior por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Ha realizado un curso de Política Internacional Comparada en la Universidad de Oslo (Noruega). Cuenta con más de diez años de experiencia profesional en mercados internacionales, trabajando en el sector financiero, con empresas industriales y como consultor independiente.

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