La crisis tiene rostro de mujer

Crisis Mujer

PATRICIA MORENO BEL La crisis económica y los recortes adoptados en respuesta están provocando duros efectos sociales, reflejados en las cifras de paro, desahucios y avance de la pobreza, que impactan en toda su crudeza en los hogares. Pero no afectan por igual a todos los miembros de la familia; se muestran más duros con los menores, que presentan más riesgo de pobreza, y con las mujeres, que asumen el trabajo derivado del recorte de servicios públicos y, en muchos casos, las dificultades impuestas por menores ingresos.

Cuando el bienestar tocaba techo, en el segundo trimestre de 2007, el desempleo masculino era prácticamente estructural: el 6,1%. Pero el femenino era el 10,5% y cerca de un millón de mujeres buscaba trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Cuatro años después y tras el drástico aumento del desempleo masculino, la tormenta económica deja la tasa de paro casi igualada entre las personas de más de 16 años, pero las mujeres siguen en cabeza: 23,3% para ellas y 22,4% para ellos.

Según la EPA de marzo de 2015 el desempleo en los hombres es del 22,7% y las mujeres desempleadas son el 25%.

Los datos reflejan las diferencias entre hombres y mujeres en cifras contundentes.

La brecha salarial española aumenta durante la crisis y se sitúa en el 23,93%, la más alta de los últimos cinco años. España es el segundo país de la UE con mayor índice de paro femenino.

El paro de las mujeres ha crecido proporcionalmente en mayor medida entre las mujeres que entre los hombres durante la crisis.

La situación de la mujer revela más paro, menor tasa de actividad y empleo, peores contratos y condiciones laborales, incluidas las salariales, y menor protección social.

Las mujeres españolas están más lejos de la igualdad y se han incrementado las diferencias con respecto a la UE, además de contar con más dificultades para conciliar la vida laboral y familiar.

Otro dato es el empleo a tiempo parcial mayoritariamente realizado por mujeres, las mujeres representaban en 2013 el 73,03% del total de las personas que trabajaban a tiempo parcial, frente al 26,96% de los hombres, un porcentaje que se ha incrementado entre las féminas en 2014 hasta un 73,28% y ha bajado el de los hombres a un 26,71%, por lo que se incrementa la brecha de género.

Conviene recordar que la situación de las mujeres en desempleo es peor que la de los hombres, están menos protegidas y durante menos tiempo debido precisamente a su peor situación laboral. La precariedad laboral, hoy por hoy, sigue afectando más a las mujeres que a los hombres. El empleo a tiempo parcial es sobre todo femenino, y la temporalidad en los empleos es también mayoritariamente femenina.

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Patricia Moreno Bel

Patricia Moreno Bel, nací en Madrid en 1983, Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid. Me interesa la política y todo lo relacionado con la igualdad.

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