Unión Europea para dummies… en 2015

JORGE ALEXANDRE GONZÁLEZ | A finales de 2013 escribí un pequeño artículo que repasaba de forma básica qué es la Unión Europea y cómo está organizada. Hoy, 9 de mayo, día de Europa, creo que es un buen momento para actualizar algunos de los datos en aquel artículo contenidos, y volver a repasar -nunca es mal momento- cómo funciona la UE.

Por añadir algo nuevo a mi escrito de 2013, cabe comenzar recordando que el 9 de mayo se celebra el día de Europa en conmemoración de la Declaración Schuman del 9 de mayo de 1950, en la que el ministro francés de exteriores de entonces, Robert Schuman, sentaba los principios e ideales para la integración de los estados europeos, señalando como punto de partida que el carbón y el acero de la República Federal de Alemania y Francia se sometieran a una administración conjunta…. y de ahí, hasta lo que conocemos hoy. La celebración del día Europa no es algo nuevo, y aunque cada vez tiene más repercusión, se celebra con más o menos éxito desde 1985, siendo el único día de celebración oficial de la Unión.

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Pero volviendo ya a mi artículo de 2013, comenzaba el mismo señalando que los ciudadanos europeos -me gusta este concepto aunque ninguna institución importante o poder político la promueva excesivamente- vivimos en una Unión política que conocemos como Unión Europea (UE). Pero ¿nos han explicado alguna vez cómo funciona? ¿Cuáles son sus instituciones? Todos hemos escuchado hablar que la Comisión Europea ha impuesto una sanción a cierto Estado, que el Consejo Europeo se ha reunido en Bruselas o que llegan las elecciones europeas para elegir el Parlamento Europeo. Sin embargo lo cierto es que es difícil hacerse una idea general del funcionamiento de la UE. Muy muy resumidamente, voy a intentarlo en las siguientes líneas.

La actual Unión -también me gusta más la expresión Unión que la de Unión Europea- es el resultado de un proceso de integración y organización de los Estados de Europa a partir del final de la Segunda Guerra Mundial (la ya mencionada Declaración Schuman de 1950) y de la que en la actualidad forman parte 28 Estados. De forma muy resumida podemos señalar como origen la aparición de tres organizaciones internacionales, conocidas como “Las Comunidades Europeas”. A partir de ellas, pero aumentando las competencias de las mismas -se añade política exterior y cooperación policial y judicial- en 1993 se establece formalmente la ‘Unión Europea’. En 2009, tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Unión sufre una reestructuración superando definitivamente las reminiscencias de las antiguas Comunidades Europeas.

En la actualidad, que es lo que ahora interesa, la Unión se fundamenta en dos Tratados: El Tratado de la Unión Europea (TUE), que marca las líneas generales y puntos básicos de la Unión; y el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), que desarrolla el anterior. Ambos son conocidos generalmente con el nombre de “Los Tratados” y tienen el mismo valor jurídico. Aunque no se pueden considerar que formen una Constitución al uso -la Unión Europea no tiene soberanía- sin duda, para entendernos, actúan como tal: de ellos se derivan todas las instituciones y la forma de funcionamiento de la Unión, el papel que ocupan los Estados miembros y los Derechos que tenemos como ciudadanos europeos. Sin embargo es importante señalar la idea de la ausencia de soberanía, las competencias que ejerce la Unión derivan de la atribución de los Estados miembros (art. 1 y art. 5 TUE).

En todo caso, la Unión se fundamenta en la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos (art. 2 TUE) así como en promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos (art. 3 TUE). Esto es importante, es mucho más que una declaración, porque sólo podrán participar en el proceso de incorporación a la Unión los Estados europeos que cumplan, reconozcan y protejan estos principios en sus ordenamientos nacionales.

La Unión está compuesta por siete altas instituciones principales (art. 13.1 TUE) si bien cada una de ellas funciona a través de múltiples organismos menores que adquieren, en algunos casos, una complejidad relevante. Ninguna de estas siete altas instituciones tiene primacía sobre las otras, sino que cada una ejecuta un trabajo propio en el marco de sus competencias. En todo caso están fuertemente vinculadas entre sí:

1) El Parlamento Europeo: tiene dos funciones principales. Ejerce la función legislativa  y ejerce la función presupuestaria, ambas en un sistema de codecisión con el Consejo. También elige al Presidente de la Comisión. Su composición es directamente elegida por los ciudadanos de la Unión en elecciones bajo los principios de sufragio universal directo, libre y secreto, para un mandato de cinco años. La última renovación como es bien conocido se produjo en mayo de 2014. Cada Estado tiene asignados un número de escaños en función de su población que crece y decrece proporcionalmente a la misma  (art. 14 TUE). En el caso de España se eligieron 54 eurodiputados.

2) El Consejo Europeo: está compuesto por los Jefes de Estado o de Gobierno (de España es el Presidente del Gobierno), el Presidente de la Comisión Europea y el propio Presidente del Consejo Europeo -que actualmente es el  conservador polaco Donald Tusk-. El Presidente es elegido por 2 años y medio por mayoría cualificada; desde 2009 se puso fin a las presidencias semestrales rotativas (Rodríguez Zapatero fue Presidente del Consejo Europeo por el mecanismo de rotación en 2010). El Consejo Europeo celebra las llamadas “Cumbres Europeas” que son de carácter trimestral y, con un carácter difuso y poco concreto, es donde se decide la orientación y prioridad política general de la Unión. Aunque el estatus del Consejo Europeo se encuentra a la altura de las otras siete instituciones, no cabe duda de que su papel, como órgano director de la política de la Unión, es de máxima relevancia (art. 15 TUE).

3) El Consejo: ¡¡cuidado!! Que no es lo mismo el Consejo -a secas- que el Consejo Europeo. Este segundo Consejo (a secas), junto con el Parlamento Europeo ejerce la función legislativa y presupuestaria  a través del procedimiento de codecisión. Está compuesto por un Ministro de cada Estado y su configuración es variable, lógicamente en función de la materia de la acción que se esté llevando a cabo irá un Ministro u otro –por ejemplo si se tratan asuntos de política económica estará compuesto por los Ministros de economía, si se discuten asuntos de seguridad estarán presentes los Ministros de Interior-. Podemos calificarlo como el hermano pequeño del Consejo Europeo, en el cual, siguiendo las directrices de éste, se concreta un poco más la política de la Unión. La Presidencia de este Consejo mantiene el sistema de rotación semestral (art. 16 TUE).

4) La Comisión Europea: es la alta institución de la Unión encargada de vigilar que tanto la Unión como los Estados miembros funcionan acorde a lo que se espera de ellos. Promueve el interés general de la Unión y toma las iniciativas adecuadas con este fin, incluidas iniciativas normativas. Vela por que se apliquen los Tratados y las medidas adoptadas por las instituciones en virtud de éstos. Supervisa la aplicación del Derecho de la Unión bajo el control del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ejecuta el presupuesto y gestiona los programas. Ejerce funciones de coordinación, ejecución y gestión. Su Presidente es elegido por el Parlamento Europeo a propuesta del Consejo Europeo para un mandato de 5 años -actualmente es el belga Jean-Claude Juncker del PPE-, el Presidente elige su equipo de confianza entre personalidades que ofrezcan plenas garantías de independencia y con reconocido compromiso europeo; estos son los llamados Comisarios Europeos. En España escuchamos no hace tantos meses el debate sobre el nombramiento de Miguel Arias Cañete, actual Comisario de Cambio Climático y Energía, precisamente porque se suscitaban dudas sobre su independencia por presuntos intereses en empresas energéticas. En la anterior legislatura España tenía en ese “equipo de Gobierno” a Joaquín Almunia, del PSE, que llegó a ser Vicepresidente de la Comisión y Comisario Europeo de Competencia. Aunque no es ni mucho menos su única labor, la Comisión es generalmente conocida por encargarse de “poner multas” a los Estados u otras instituciones públicas o privadas que no cumplen adecuadamente con alguna política de la Unión (art. 17 TUE).

5) El Tribunal de Justicia de la Unión Europea: garantiza el respeto del Derecho en la interpretación y aplicación de los Tratados. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncia, de conformidad con los Tratados, principalmente sobre los recursos interpuestos por un Estado miembro, por una institución o por personas físicas o jurídicas; así como con carácter prejudicial, a petición de los órganos jurisdiccionales nacionales, sobre la interpretación del Derecho de la Unión o sobre la validez de los actos adoptados por las instituciones. Es el “poder judicial” de la Unión (art. 19 TUE).

6) El Banco Central Europeo: es la alta institución encargada de marcar y supervisar la política monetaria de los Estados miembros que pertenecen a la Eurozona, es decir, los Estados que tienen el Euro como moneda (que actualmente son 19 de los 28 miembros). Su presidente es el italiano Mario Draghi. Su objetivo principal es mantener la estabilidad económica de la zona Euro. Su función ha absorbido en parte el papel de los Bancos Centrales de los Estados de la Eurozona, que han perdido el control sobre su divisa. Su estatuto jurídico está regulado en el Protocolo sobre los estatutos del sistema europeo de bancos centrales y del banco central europeo del TUE.

7) El Tribunal de Cuentas de la Unión: su papel es el de la fiscalización y el control de las cuentas de la Unión Europea. A diferencia de los anteriores, todo su régimen jurídico se encuentra en el TFUE y no en el TUE (arts. 285 y ss. TFUE).  Actualmente su Presidente es el portugués Vítor Manuel da Silva Caldeira. Su función, aunque no es menos importante, suele ser la menos tratada en los medios de comunicación así como en los estudios generales del funcionamiento de la Unión.

Resumiendo, podemos señalar que el Parlamento Europeo es el máximo representante de la voz de los ciudadanos europeos (que no sede de la soberanía europea, que como concepto jurídico no existe), actúa eminentemente como órgano legislativo y de control. El Consejo Europeo, actúa como órgano político, el Consejo actúa como órgano político/legislativo y la Comisión como órgano político/supervisor. En todo caso estas cuatro instituciones tienen una marcada naturaleza política. Por su parte, el Tribunal de Justicia de la UE ejerce el control judicial y el Tribunal de cuentas ejerce la fiscalización de la UE desde perspectivas marcadamente independientes y técnicas. El Banco Central Europeo por su parte, dirige la política monetaria de la Eurozona desde una perspectiva eminentemente independiente y político/técnica.

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En conclusión, la Unión es una superestructura burocrática que trata de proteger y promover la igualdad y el desarrollo de los derechos -y obligaciones- de más de 500 millones de personas. Mi opinión es clara: la Unión, con sus muchos defectos, es uno de los hitos más importantes que ha ocurrido en Europa y en el Mundo en la historia. Como decía un amigo, ha conseguido que los europeos no nos estemos abriendo la cabeza entre nosotros en guerras cada 50 años como ha sido la tónica histórica habitual del viejo continente. Deberíamos cuidarnos mucho de valorar y mejorar la Unión. Aun somos el espejo en el que se miran en muchas partes del mundo.

Por último, y como crítica, siento pena al ver como la “ilusión europea” no se promueve excesivamente -al igual que ocurre con el concepto de ciudadano europeo- desde las propias instituciones de la Unión o de los Estados miembros. Creo que a nuestros gobernantes les encanta llenarse la boca con “la idea europea”, pero luego hay poca predisposición a una real y absoluta integración en una Europa Federal Soberana. Esto significaría perder soberanía como Estados individuales, si, ¿y? Los retos del futuro no se pueden afrontar solos, por muy importantes que nos creamos los viejos países de Europa. Promover y proteger la Igualdad, la dignidad humana y los Derechos Humanos en general ante -o junto a- potencias como Brasil, China, India o Estados Unidos sólo se puede hacer desde una verdadera integración europea.

Nota curiosa: La bandera de la Unión está formada por 12 estrellas doradas  formando un círculo sobre un fondo azul. El hecho de ser 12 estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros, sino con el mitológico significado del número 12 que se asociaba a la perfección y a la unidad. Por tanto la bandera no cambia con los cambios e incorporaciones a la UE.

 

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Jorge Alexandre González (Madrid, 1985), es Doctor cum laude en Derecho por la UCM, así como Máster en Derecho Parlamentario, Elecciones y Estudios Legislativos y Máster en Derecho Público. Experto en Compliance por la UC3M y la UPF, ha centrado su carrera en los ámbitos del Derecho penal y constitucional. Abogado de profesión, ha sido colaborador honorífico del Departamento de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UCM y fue Secretario General de Grupo en el Congreso durante la X Legislatura.

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