El giro conservador de Polonia

MIGUEL ÁNGEL PÉREZ | Las elecciones presidenciales en Polonia han devuelto al poder al partido Ley y Justicia. Con un discurso alternativo a la mayoría del espectro político, en debate sobre si entrar o no en el Euro es decir con euroescepticismo o integración europea sobre la mesa, en un clima de malas relaciones con Rusia y en medio de escándalos de corrupción se han alzado con la victoria los conservadores.

Como se puede observar todos estos son asuntos que alimentan a formaciones alejadas del centro político. Esto es así porque su ideología es rupturista con los patrones habituales mayoritarios y cogen banderas de calado que llaman a la gente con el fin de renovar o elevar una cuestión (como por ejemplo renovar la política o elevar la patria).

Hay que adentrarse en la realidad polaca antes de proseguir el análisis. 

La nación del río Vístula tiene una rica historia llegando a ser un vasto imperio en el que había una dieta, contrariamente a muchos países europeos allí no arraigo el Absolutismo, y que terminó sucumbiendo ante sus vecinos (especialmente ante Rusia y Prusia) iniciándose un camino de siglos por recobrar su independencia mientras procuraba conservar su cultura. Tradicionalmente la sociedad polaca ha sido conservadora. De hecho tras la instauración de Polonia después de la I Guerra Mundial el Estado que se constituyó fue de tinte extremadamente conservador.

Con la caída del comunismo una vez el país se deshizo de la opresión soviética y con la opción de la integración europea se abrían dos vías; La nacional tradicionalista y la europeísta reformista. Ganó la segunda opción por gran aclamación de la ciudadanía que deseaba abrir el país y desarrollarlo conforme a los estándares que representa el sueño europeo. La vuelta del nacionalismo polaco debido a la actitud rusa en el conflicto ucraniano y la anexión de Crimea han hecho que quien habitualmente recelaba del Kremlin fuese aupado con la razón.

Por otra parte la gran ampliación de la UE y la crisis económica así como la crisis del Euro han impedido que los países del Este palpasen claramente los beneficios de la adhesión, desde luego no recibieron el nivel de mejora que atravesaron España y Portugal al entrar en 1.986, provocando en parte desafección y falta de credibilidad que se ha traducido en auge del euroescepticismo.

Internamente los socialdemócratas y liberales que habitualmente han dominado el gobierno desde la década de los 90 no han sido claramente identificados con una mejora del país y no han logrado que la gente crea en la eficiencia de las instituciones ni en la clase política. En conclusión puede determinarse que se han dado todos los acontecimientos necesarios para propiciar la vuelta de los conservadores al poder en ese país. 

Si se desmenuza el resultado de la cita electoral con un mapa del territorio polaco se puede observar como el partido Liberal gano en el oeste del país y en el norte, mientras que la formación Ley y Justicia lo hizo en el este así como en el sureste.

La victoria de Duda, candidato conservador, ha sido aclaparadora en los siguientes voivodatos (equivalentes a provincias): La Pequeña Polonia, Podlaquia y Lublin. Los dos primeros fronterizos con Bielorrusia. Sin embargo Koromowski, candidato liberal, destaca por conseguir una victoria más relevante en el oeste y en el voivodato de Mazovia, estando Varsovia en este último. Un hecho muy relevante que muestra las ganas de cambio de la sociedad polaca es que en la primera vuelta un candidato independiente, Pawel Kukiz, conisguiese el 20% de los votos y la tercera plaza.

Es el momento de entrever ahora las repercusiones que tiene que se haya producido este vuelco. Ante de ello hay que decir que el Presidente de Polonia tiene más competencias que en otros países europeos y puede decidir sobre cuestiones de exteriores entre otras cosas.

En primer lugar la relación ya mala entre Varsovia y Moscú, incluso con el actual y derrotado en esta cita electoral Presidente Komorowski de ideología liberal, va a agrietarse aún más y notándose ello en la UE y en la OTAN exigiendo mayor firmeza ante Rusia así como actuaciones orientadas en la necesidad de salvaguardarse de ella buscando incluso perjudicarla.

Una segunda consiste en el retraso de Polonia en adoptar el Euro y en torpedear todos los intentos comunitarios de una mayor integración. En este sentido David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido, ha ganado un aliado para oponerse a Bruselas e incluso renegociar los tratados en busca de una devolución de competencias a los Estados.

En el plano interior la nación del río Vístula puede regresar a políticas conservadoras, en ese sentido se está a la espera de las elecciones legislativas de finales de este año en las que Polonia puede dar un giro completo a la derecha.

 

 

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Miguel Ángel Pérez

Estudiante de Relaciones Internacionales y colaborador en Baab al Shams (centro de estudios de la región MENA) así como en diversos medios, además tiene un blog donde analiza principalmente cuestiones internacionales; www.bitacoramap.weebly.com

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