La convulsa política catalana

MIGUEL ÁNGEL PÉREZ | En estos momentos Cataluña es muy apetecible para los que nos gusta analizar la situación política. Pues tenemos muchos ingredientes, que van desde la separación y agrupación de fuerzas hasta cambios de tendencias de voto sin olvidar los distintos puntos que encabezan la campaña.

La evolución del mapa electoral catalán ha variado tremendamente desde hace apenas una década. En aquel entonces habían dos partidos mayoritarios que eran CIU (Convergencia y Unión) y PSC (Partido Socialista de Cataluña), abarcando el primero desde el Centro-Derecha hasta el conservadurismo, mientras el segundo cubre el Centro-Izquierda.

Cabe destacar que esta situación arranca de la Transición cuando se dieron tres circunstancias; La alianza de la democristiana Unió con Convergència que en aquella época era socialdemócrata (después evolucionó hacia el liberalismo). Por otra parte el PSOE llegó a un acuerdo con el PSC para no presentarse en Cataluña y este integrarse en su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Y finalmente el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña) que evolucionó hasta constituir ICV (Iniciativa por Cataluña Verdes) creando una izquierda alternativa y formar coalición con la federación catalana de IU tiempo después.

Entrando en el S. XXI empezaron a ganar peso el PP como alternativa al catalanismo y a la derecha catalana, mientras ICV-EUIA crecía ocupando tanto la izquierda como el espectro verde (algo poco usual en el sur de Europa), y ERC (Izquierda Republicana de Cataluña) iba recuperando su peso histórico de primera mitad del S. XX al ir girando hacia el Centro-Izquierda apareciendo a su vez como la opción independentista dentro del espectro político.
El gobierno del Tripartit (PSC, ERC e ICV-EUiA) acabó dando fuerzas a la formación más de izquierdas, ICV-EUIA, y a la soberanista ERC pero perjudicando al PSC. Esto se debió a que la opción alternativa se identificó en ICV-EUiA que era quien más apostaba por mantener el Tripartit, y a que ERC se beneficio de la ebullición nacionalista que provocó el debate del nuevo Estatut de Cataluña así como de la indignación provocada tanto por el recorte masivo que este experimento en el Congreso de los Diputados como sobre todo la anulación de algunos de sus artículos en el Tribunal Constitucional una vez que ya habían pasado el filtro de las Cortes españolas. Por contra el PSC fue identificado con la crisis de liderazgo y coherencia que sufrió el Tripartit, así como fue perjudicado por el crecimiento de ERC que le fue comiendo el Centro-Izquierda.

La irrupción de Ciudadanos como oposición radical al nacionalismo que empezaba a bullir y a la clase política empezó a captar votos del PP, del PSC y de la abstención. Con la crisis económica apareció la CUP (Candidaturas de Unidad Popular) captando el voto tanto desencantado como de la izquierda alternativa, que poco a poco erosiono el crecimiento de ICV-EUiA.

El giro emprendido por el gobierno catalán, de CIU hasta hace muy poco y ahora en exclusividad por Convergència al romperse su federación con Unió, ha transformado nuevamente el mapa político catalán con su apuesta por el derecho a la autodeterminación. Ante ello se han fracturado diversos partidos y otros han cobrado fuerza.

El que más ha sufrido es el PSC que dejó de ser líder de la oposición y ha perdido parte de su peso municipal, incluyendo dos capitales de provincia (Barcelona y Girona). Ha visto como incluso se fracturaba perdiendo a parte de sus bases y a destacados dirigentes que en su mayoría se integraron en Més, un conglomerado de grupos que se formaron entre ex militantes socialistas que se juntaron, y este se ha coaligado con ERC en muchas candidaturas municipales.

CIU se ha fragmentado entre Convergència y Unió. Para entender esto hay que tener en cuenta el conservadurismo de Unió que no veía bien la alianza entre Artur Mas y la socialdemócrata ERC, así como que Unió es más pragmática decidiendo que la hoja de ruta independentista debía incluir un referéndum pactado con el Estado español. Dicha ruptura fue aceptada de buen grado por Convergència que veía en Unió un lastre en credibilidad para su línea independentista, además el papel del líder de Unió Duran i Lleida en el Congreso de los Diputados se ha visto en los círculos nacionalistas catalanes como demasiado vinculado con el poder del Estado español.

El PP ha sufrido una pérdida de votos hacia Ciudadanos y que el electorado no nacionalista identifique a estos como la oposición al nacionalismo dado el historial del PP de pactos con CIU, sin embargo su sangría no es total pues Ciudadanos ha estado captado más votos del PSC que del PP hasta ahora.

Si vemos el mapa político catalán podemos encontrar una opción independentista y otra no soberanista catalana por cada tendencia política prácticamente. De esta forma en la extrema izquierda está la CUP y Podemos, en la izquierda Més e ICV-EUIA, en el Centro-Izquierda ERC y PSC, en el Centro-Derecha Convergéncia y Ciudadanos, y en la derecha Unió y PP. Si bien es cierto que la comparación entre Més e ICV esta algo forzada ya que la primera no es ecosocialista ni tan de izquierdas como ICV-EUiA aunque comparten diversos postulados de izquierdas.

Con el panorama como está los partidos han empezado a posicionarse en la línea de salida entorno a los dos temas principales de campaña; El independentismo y la crisis económica.

En el primer aspecto Convergència está haciendo todo lo posible por hacer una lista conjunta por tres motivos; Primero según la versión oficial para dar un impulso al independentismo y que internacionalmente se capte su victoria de conseguir el triunfo, pero hay otros que son tanto el temor a un descalabro electoral como a que una confluencia de izquierdas le desplace del poder. Pero ERC se niega a la lista única pues por primera vez desde la II República tiene la oportunidad de alcanzar la presidencia de la Generalitat y cabe destacar la pelea entre su líder Oriol Jonqueras y Artur Mas para hacer historia independizando Cataluña. Además ERC se ha reforzado con su alianza con Més. La CUP también se niega en redondo pues no quiere una coalición con su archienemigo ideológico.

Las maniobras internas del sector crítico de Unió, que obtuvo el 46% de los votos, han resultado infructuosas para llevar a esta formación hacia la hoja de ruta entre CIU y ERC que incluye una DUI (Declaración Unilateral de Independencia) y han constituido la plataforma Hereus de 1.931 (Herederos de 1.931) para dar su apoyo al Artur Mas, la cual podría convertirse en partido político e ir en coalición electoral con Convergència. Por otra parte el sector oficialista de Unió está llamando al voto independentista moderado que no quiere DUI y al catalanismo no independentista, que puede hacer un gran daño al nacionalismo independentista pues desde ahora hay dos hojas de ruta y hay una formación nacionalista contraria a la estrategia separadora con el Estado español.

De los partidos no nacionalistas el único que ha aceptado el guante de unas elecciones plebiscitarías es Ciudadanos, aunque no oficialmente, para así crecer aglutinando el voto contra la independencia. El resto de fuerzas nadan en la indefinición y prefieren esquivar el debate soberanista. 

En cuanto a la crisis económica la izquierda está agrupándose porque tiene una gran ocasión de obtener la victoria por los efectos de la crisis. Podemos e ICV-EUIA más otras formaciones como Procés Constituent (Proceso Constituyente) quieren formar una coalición al estilo Barcelona en Comú  (Barcelona en Común) que aupó a la izquierda alternativa a la alcaldía. La Cup y ERC se han desvinculado, ya que la primera no quiere aliarse con formaciones poco comprometidas o contrarias a la independencia mientras que la formación de Oriol Junqueras aparte de las razones de la CUP ha adquirido un perfil socialdemócrata moderado del que no quiere desprenderse. La confluencia de izquierdas por tanto no es completa pero las encuestas dicen que están en la pelea por la presidencia de la Generalitat y con alianzas parlamentarias posteriores con la CUP, ERC y el PSC podrían obtener mayoría suficiente como para gobernar.

Las elecciones anticipadas del 27 de septiembre van a ser unas elecciones con gran incertidumbre y con muchos movimientos políticos en esta larga precampaña veraniega.

 

 

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Miguel Ángel Pérez

Estudiante de Relaciones Internacionales y colaborador en Baab al Shams (centro de estudios de la región MENA) así como en diversos medios, además tiene un blog donde analiza principalmente cuestiones internacionales; www.bitacoramap.weebly.com

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