¿Cómo se reforma la Constitución Española?

Las elecciones generales se acercan. Y con ellas, las propuestas de los distintos candidatos a la presidencia del Gobierno, muchas de las cuales relacionadas con una reforma de la Constitución Española (CE). Por lo tanto, no estaría de más entrar en los requisitos procedimentales a tener en cuenta para proceder a misma, ya sea por vía del artículo 168 CE (necesaria en caso de afectar a (1) la totalidad del texto constitucional, o (2) al Título preliminar, Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o (3) al Título Segundo) o por vía del artículo 167 CE (de aplicación en todo aquello no comprendido en el art. 168 CE).

Como paso previo, cabe tener claras unas cuantas ideas:

  1. Sea cual sea la parte afectada por la reforma, esta debe ser propuesta por el Gobierno, el Congreso de los Diputados o el Senado. Por su parte, los parlamentos autonómicos pueden o bien solicitar al Gobierno que inicie la reforma, o proceder a defenderla ante el Congreso para que sea este quién la abandere (art. 166 CE).
  2. Según el Tribunal Constitucional (SSTC 48/2003, FJ 7 y 103/2008, FJ 2), la Constitución Española puede ser modificada sin ningún límite, esto es, sin que existan clausulas de intangibilidad explícitas o implícitas, siempre y cuando se respete el procedimiento legal establecido.
  3. No cabe proceder a la celebración de referéndums previos a la reforma constitucional (STC 103/2008, FJ 4). Así pues, por ejemplo, no se podría someter a referéndum previo una propuesta de abolición de la monarquía (Título II); según el TC, este debería producirse una vez aprobada la reforma por la Cortes Generales, según veremos después.
  4. En ningún caso se procederá a la modificación de la Constitución “en tiempo de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo 116” (art. 169 CE).

Reforma vía art. 168

En caso de reformarse la totalidad del texto constitucional (para proceder a iniciar un proceso constituyente, por ejemplo); el Título preliminar,  Capítulo segundo, Sección primera del Título I; o al Título Segundo, el procedimiento es el siguiente:

  1. Una vez presentada la propuesta de reforma según lo visto en el punto 1, tanto el Congreso de los Diputados como el Senado deberán aprobarla por mayoría de 2/3 cada una (234 diputados y 164 senadores en la presente legislatura).
  2. Aprobada por ambas cámaras, estas se disolverán y se convocarán elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado.
  3. Las nuevas Cámaras “deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional” (art. 168.1 CE). El problema surge en que no se indica la mayoría necesaria para tal ratificación. Acudiendo al Reglamento del Congreso, este tampoco mencionada nada. Así pues, según Aragón Reyes (2001), a tenor de lo dispuesto en los art. 79.2 CE y 79.1 RCDip, debe entenderse que es necesaria una mayoría simple de los diputados. Respecto al Senado, el Reglamento del Senado requiere que la ratificación se apruebe por mayoría absoluta de los Senadores (art. 159 RSen).
  4. Una vez ratificada la propuesta del texto constitucional por las nuevas Cámaras, esta deberá ser estudiada y aprobada por 2/3 de cada Cámara.
  5. Finalmente, el texto aprobado deberá ser ratificado por los ciudadanos mediante un referéndum vinculante.

Reforma vía art. 167

Por esta vía se deberán reformar los artículos no incluidos en el apartado anterior. Esta es una vía menos rígida, y por la que se han producido las dos únicas modificaciones del texto constitucional: la del art. 13.2 CE y la del art. 135 CE.

  1. Una vez presentada la propuesta de reforma según lo visto en el punto 1, cada una de las Cámaras, Congreso y Senado, deberá aprobar la modificación con una mayoría de 3/5 (210 y 147 respectivamente en la actual legislatura).
  2. En caso de no conseguirse la mayoría antes enunciada, el Congreso y el Senado deberán crear una comisión paritaria para intentar superar las diferencias surgidas y presentar un texto conjunto, que deberá ser aprobado por 3/5 partes de cada Cámara.
  3. Si no se lograse presentar dicho texto consensuado, pero la propuesta tuviese el apoyo de la mayoría absoluta de los miembros del Senado (30 en la legislatura actual), el Congreso de los Diputados podría aprobar dicha propuesta con una mayoría de 2/3.
  4. Si finalmente se consigue aprobar la modificación propuesta, independientemente del procedimiento seguido, en un plazo de 15 días, el 10% de miembros del Congreso o del Senado (35 o 25 respectivamente en la actual legislatura) puede pedir la celebración de un referéndum de carácter vinculante. En caso contrario, la modificación quedará definitivamente aprobada.

Atendiendo a las dos vías de modificación de la CE, se observa que la del 168 CE es mucho más rígida y exige un consenso casi total, no solo entre las fuerzas políticas presentes, sino en las que pudiesen surgir de unas elecciones (recordemos que de aprobarse el inicio de la reforma por 2/3 de cada Cámara, se convocarían elecciones legislativas).  En cambio, la vía establecida por el 167 CE es mucho menos rígida, permitiendo, por ejemplo, cambiar un artículo en una sola noche y sin someter a referéndum la modificación (como sucedió con el artículo 135 CE).

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Jaume Vidal

Jaume Vidal, Máster en Marketing Político por la UAB, licenciado en Ciencias Políticas por la UPF y estudiante de 3r curso de Derecho por la UPF.

5 comentarios sobre “¿Cómo se reforma la Constitución Española?

  • el 19 julio, 2015 a las 1:27 pm
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    ¿Podría traducir al lenguaje del ciudadano?: “Por lo tanto, no estaría de más entrar en los requisitos procedimentales a tener en cuenta para proceder a misma, ya sea por vía del artículo 168 CE (necesaria en caso de afectar a (1) la totalidad del texto constitucional, o (2) al Título preliminar, Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o (3) al Título Segundo) o por vía del artículo 167 CE (de aplicación en todo aquello no comprendido en el art. 168 CE).”
    La Constitución se ha bloqueado, no ha progresado. La Norma Suprema se contradice, es partidista: en el Art. 16-3 en la queda claro que el Estado Español es laico ¿Por qué se pone Iglesia Católica y no “iglesias” en el sentido más universal de la palabra?.
    Es el tiempo en que el pueblo reescriba la Constitución.

    • el 19 julio, 2015 a las 5:12 pm
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      ¡Hola Bergman!

      En primer lugar, muchas gracias por leer este artículo. Respondiendo a tu pregunta: la Constitución Española (CE) establece dos procedimientos de reforma, uno más rígido (art. 168 CE) y otro menos rígido (art. 167 CE). Dependiendo de qué parte de la Constitución se quiera reformar, se deberá seguir uno u otro artículo (con requisitos muy distintos).
      El artículo 168 responde a aquellos cambios que podríamos considerar “fundamentales” para el orden constitucional, como serían:
      1- Reformar toda la Constitución.
      2- Aquello expuesto en el Título Preliminar (arts. 1-9 CE).
      3- Aquello expuesto en la sección primera del Capítulo Segundo del Título Primero (arts. 15-29 CE), referente a los derechos fundamentales y libertades públicas.
      4- Aquello expuesto en el Título Segundo (art. 56-65), referente a la Corona.

      Todo lo que no esté incluido o no afecte a estos apartados, debe reformarse a partir del artículo 167 CE. Aquí te dejo un enlace donde puedes ver claramente el esquema de la Constitución y sus artículos: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/constitucion.html

      En relación al artículo 16.3 CE, su redactado es fruto de la necesidad de consenso entre las fuerzas políticas del momento. Mientras la derecha quería mantener los privilegios de la Iglesia Católica con el Estado, la izquierda quería una mayor separación entre ambas instituciones. Fruto de esta divergencia se acordó declarar España como un estado aconfesional (¡que no laico!), y se garantizó constitucionalmente la “cooperación con la Iglesia Católica”.
      En el mismo sentido debe interpretarse el artículo 27.3 CE, relativo al derecho a la educación, donde se reconoce el derecho a la formación religiosa y moral (clases de religión). Igualmente en el artículo 27.6 CE se reconoce el derecho la libertad de creación de centros docentes, permitiéndose así la creación de centros educativos de carácter religioso.

      Finalmente, en relación a la vigencia o no de la Constitución, estoy contigo. La Constitución fue pensada y redactada en un momento complicado para España, no solo desde el punto de vista político y social, sino también económico, donde la transición política se mezclaba con demandas territoriales y con una crisis económica. Los “padres de la Constitución”, eran muy conscientes de que la única opción posible para superar dichas adversidades y garantizar un régimen democrático era un acuerdo entre todas las partes, evitando la posibilidad de cambios que alteraran el consenso al que se había llegado. Así por ejemplo el artículo 6 CE define a los partidos políticos como el instrumento fundamental para la participación política, o el artículo 92 CE supedita los referéndums a la propuesta de los mismos por el presidente del gobierno con la autorización del Congreso de los Diputados.
      Pero este temor ha pasado, y no estaría de más dar a la ciudadanía un mayor peso en la toma de decisiones, como ya pretenden hacer algunas formaciones políticas. Problema: no hay el consenso necesario para hacerlo, y de aquí la necesidad de tener claros los pasos para reformar la CE, ya que de nada sirve hacer propuestas si no hay margen de acuerdo (a no ser que uno quiera saltarse la Constitución, pero esto ya es otra historia).

      • el 19 julio, 2015 a las 11:23 pm
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        Agradezco su enlace pero discrepo entre lo aconfesional y lo laico. Cuestión de interpretaciones. Gracias.
        Hablando de la reforma de la Constitución, la propia Iglesia Católica ha sido reformadora en este sentido: recuerdo la misa cuando el sacerdote la decía en latín y de espalda a los fieles. Mas reciente han cambiado, creo, el Padre Nuestro. En este sentido es un ejemplo a seguir.
        Los partidos políticos han secuestrado la Constitución. Se han puesto al servicio de los poderes facticos y nuestros representantes han vulnerado la voluntad popular.
        Yo creo que el pueblo debe poner en valor el voto, nuestra porción de poder que nos otorga la Constitución. Pondré algunos ejemplos:
        .-Daré mi voto al partido político que incluya en su programa la reforma de la Constitución.
        .-No daré mi voto al partido que incluya en sus listas a políticos que lleven más de dos legislaturas.
        .-Daré mi voto al partido que solicite a la ONU que se añada en el Tratado de Roma que los delitos económicos y financieros sean considerados Crímenes de Lesa Humanidad.
        .- Etc. Etc.

  • el 19 julio, 2015 a las 5:04 pm
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    Muy buen resumen de algo que pasó de ser un “insulto a la patria” a ser una “utopía” y hoy ya parece un “objeto de moda” al alcance cualquiera, las 24 horas del día.
    Me parece muy bien que ya no llamen locos a los que proponemos reformar la Constitución, pero que tampoco se hable de la reforma constitucional como si fuera coser y cantar.
    De hecho sería interesantisimo saber qué es lo que se quiere cambiar del sistema político y luego ver si eso realmente exige reforma constitucional.
    Cosas como las “desprofesionalización de la política”, “las listas abiertas” o la abolición de “sistema D’Hondt” son perfectamente posibles sin cambiar una coma de la constitución.

    • el 19 julio, 2015 a las 11:17 pm
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      ¡Muchas gracias Daniel!
      este era el objetivo del artículo: no solo exponer los pasos a seguir para reformar la Constitución, sino sobre todo hacer reflexionar a los lectores sobre las posibilidades reales de éxito de las propuestas que se están haciendo.

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