Guía básica para entender las elecciones municipales de Marruecos

IGNACIO ORTIZ PALACIO | El pasado 19 de Agosto el rey Mohamed VI, en su discurso con motivo del 62 aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, incidió en la importancia de los comicios municipales y regionales que tendrán lugar el próximo 4 de Septiembre, las primeras después de la nueva constitución de 2011. El monarca, además de insistir en la importancia de esas elecciones para el futuro del nuevo Marruecos reformado al calor de la primavera árabe de ese mismo año, destacó las amplias competencias de las que ahora disponen los consejos regionales y las entidades locales a raíz de aquellas transformaciones políticas.

Asimismo se refirió al “desinterés y baja participación de la población en los procesos electorales como consecuencia del incumplimiento de las obligaciones de los cargos electos, afirmando que algunos de ellos ni siquiera se molestan en conocer a sus electores”. En este sentido el Rey llamó los ciudadanos “a no votar a los candidatos que más hablan y elevan su voz más que los demás, enarbolando consignas vacías además de aquellos que ofrecen algún dinero durante los periodos electorales y venden falsas promesas a los ciudadanos”.

Sin duda dentro de la competición partidista en Marruecos hay un antes y un después de la nueva constitución de 2011, donde el estado perdió parte de su tradicional centralismo, dotando a gobiernos municipales y regionales de mayores competencias. Asimismo se permitió por primera vez a los electores el sufragio directo para, además de a los concejales, elegir a los parlamentarios regionales.

Asimismo dicha constitución incluyó como novedad principal el castigo del transfuguismo. Por ello, si un parlamentario renuncia a su partido en algún momento de la legislatura, este queda desposeído de su acta de diputado (Art.61). Este fenómeno estaba siendo muy perjudicial para la dinámica interna de los partidos. Aunque quizá una de las notas más relevantes de dicha constitución quedaba reflejada en su artículo 30, que permitía el voto de los extranjeros en las elecciones municipales marroquíes.

Se hace por tanto evidente que bajo el manto de dicha constitución comenzó un nuevo proceso de liberalización política impulsado por el monarca, tal vez el de más reformador de los surgidos después de aquellos acontecimientos de la primavera de 2011.

En primer lugar hemos de señalar que casi a la par de la entrada en vigor de la mencionada, constitución y previo a la creación de la nueva ley de partidos, se produce una nueva regulación del marco legal de los mismos, así como una reforma parcial del sistema electoral. El siguiente paso fue la creación de dicha ley de partidos en Octubre de 2011 (LO 29/11 de 22 de Octubre), que contó con el respaldo de la mayoría de partidos, excepto el que actualmente gobierna, los islamistas moderados de Justicia y Desarrollo.

Cabe destacar que en dicha ley, en sus esfuerzos por mostrar una modernización y adaptación a esa nueva realidad que se imponía en aquel 2011, se reafirmaba la prohibición de la “fundación de partidos sobre una base religiosa, lingüística, étnica o regional o, en general, sobre toda base discriminatoria o contraria a los derechos humanos”.

Asimismo, en una clara alusión positiva a los nuevos movimientos juveniles que reclamaban reformas en aquel escenario, esa nueva ley disminuía la edad exigida para fundar un partido, de 23 a 18 años. Igualmente se hicieron reformas relativas a la constitución, funcionamiento interno, y especialmente la financiación de los partidos políticos –tanto la privada como la pública- donde se introdujeron reformas sustanciales con el fin de dotar de un mayor soporte económico a los mismos desde el erario público. También se avanzó en lo relativo a transparencia, creándose a través del Consejo Nacional de Derechos Humanos una nueva normativa que permitía la observación independiente y neutra por parte de observadores nacionales e internacionales debidamente acreditados por dicho organismo. Se regulaba así mediante una ley específica la observación electoral.

Pero ¿Quiénes son estos candidatos a los que el rey tanto aleccionaba en su discurso? En Marruecos nos encontramos a los partidos englobados en grupos de corrientes ideológicas, que principalmente serían:

  • Conservadores:
  • Unión Constitucional (UC), Partido de la Independencia (PI ó Istiqlal).
  • Liberales:
  • Partido Demócrata Nacional (PND), Partido de la Libertad y de la Justicia Social (PLJS), Partido Liberal Marroquí (PLM), Partido de la Renovación y de la Igualdad (PRE).
  • Centro:
  • Movimiento Popular (MP), Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), Agrupación Nacional de Independientes (RNI), Movimiento Demócrata y Social (MDS), Partido de la Acción (PA), Partido del Centro Social (PCS).
  • Socialistas:
  • Al Ahd Addimocrati (AA), Congreso Nacional Ittihadi (CNI), Frente de Fuerzas Democráticas (FFD), Partido del Progreso y del Socialismo (PPS), Partido Socialista (PS), Partido de los Trabajadores (PT), Unión Socialistas de Fuerzas Populares (USFP).
  • Extrema izquierda:
  • Partido de la Vanguardia y del Socialismo (PADS), Annahj Addimocrati
  • Ecologistas Partido del Medioambiente y del Desarrollo Sostenible (PEDD), Partido de la Izquierda Verde (PGV).
  • Los islamistas (PJD, PRV) estarían encuadrados en una mezcla de conservadurismo en lo que a religión se refiere, aunque de izquierda en cuanto a políticas sociales y papel del estado.

En principio no todos los partidos aspiran a presentarse en todo el territorio. Esto solo lo consiguen los partidos Justicia y desarrollo (PJD) y la Asociación nacional de Independientes (RNI). Y en cada zona el escenario varía en virtud de diferentes circunstancias. Por ejemplo la región del Sahara posee un electorado más sensible a las afinidades tribales, y la manera de hacer la campaña en las distintas regiones varía en función de variables de este tipo. Esta región es todo un bastión muy apreciado por los partidos políticos, caracterizada por un ritmo de participación bastante más elevado que la media nacional. Durante las anteriores municipales de 2009, la tasa de participación de sus provincias superó el 67 por ciento, bastante por encima del 51 por ciento que representa la media nacional. Esta tendencia se vio reforzada durante el referéndum constitucional del 1 de julio de 2011, ya que la participación en la región fluctuó entre el 84 y el 92 por ciento. Todo ello en un contexto donde los partidos políticos, de manera estratégica con el fin de decantar la balanza de su lado, apuestan por candidatos muy asentados en la zona gracias a los vínculos tribales que forjan con los votantes.

Pero a primera vista, y de cara al próximo 4 de Septiembre, los partidos que abarcan un mayor número de circunscripciones con probabilidad de éxito son tres. El Partido Justicia y Desarrollo a (PJD), de corte islamista moderado y que después de vencer en las legislativas de 2011 gobiernan en el parlamento en coalición. El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), creado en 2008 por la fusión de cinco pequeños partidos políticos y fundado sobre la base del grupo parlamentario independiente “Autenticidad y modernidad”, cuyos miembros habían sido elegidos en las legislativas de 2007. Finalmente el tercero en discordia sería el Partido de la Independencia o Istiqlal, partido histórico del Marruecos moderno de ideología conservadora/nacionalista.

En esencia, el interés mediático -y por tanto el favoritismo- durante esta campaña se está reduciendo a estas formaciones, especialmente las dos primeras, que representan los clivajes tradicionales conservador-religiosos frente al laico-liberal. Quedando en una posición intermedia los terceros en discordia, cuya campaña –aunque centrada en la imagen del candidato- no esconde que disputa el mismo espectro político que el partido del gobierno, que se enfrenta a su primer gran test desde que en 2011 ganasen por mayoría simple las elecciones al parlamento.

También de los resultados del próximo 4 de Septiembre saldrá la composición de la Cámara de Consejeros, una especie de cámara alta que se elige por sufragio indirecto. Esta se formará el 2 de octubre para un nuevo mandato de seis años. Los electores de esta segunda cámara son los ayuntamientos (en sus tres quintas partes) y las organizaciones profesionales, patronales y sindicales (dos quintas partes).

En lo relativo a la campaña digital, el PJD parte con ventaja, con una mentalidad más avanzada en la necesidad de utilizar la campaña 2.0 para lograr un mayor impacto en los potenciales votantes. En general ha sido toda una novedad en Marruecos la utilización en materia de comunicación política de las redes sociales como herramienta de captación de votos, viéndose exponencialmente multiplicados en Facebook y Twitter los seguidores de los partidos. De hecho Facebook propuso a los ciudadanos, previo a la campaña electoral, la suscripción a las páginas oficiales de los candidatos de los distintos partidos.

La campaña electoral, tal y como antes adelantábamos, se financia en parte por el gobierno, según los resultados alcanzados en los anteriores comicios de 2009. Igualmente el pasado 25 de Junio se acordó mediante decreto de consejo de gobierno que el dinero destinado a la campaña regional por parte de cada candidato no podrá superar los 150.00 dirhams (alrededor de 15.000 euros), siendo de 60.000 dirhams si el candidato se presenta simplemente a un municipio. En lo relacionado con la financiación de las campañas, estas –ya sean locales, regionales o legislativas- se sufragan en función del número de votos y escaños a obtenidos a nivel nacional en las elecciones legislativas. En cualquier caso estas cantidades se antojan insuficientes para la mayoría de los partidos en liza.

Por otro lado no hay que olvidar los resultados de los pasados comicios, donde la irrupción del entonces partido de nuevo cuño PAM fue fulgurante, convirtiéndose en la fuerza más votada con un 18,7 por ciento de los votos y con un 21,7 por ciento de las concejalías en disputa. Esta victoria se cultivó –nunca mejor dicho- en el ámbito rural, si bien en las zonas urbanas se impusieron los islamistas moderados de Justicia y Desarrollo del PJD.

Por último cabe recordar la campaña de concienciación que ha lanzado el gobierno para fomentar la participación de los ciudadanos a inscribirse en el censo electoral –requisito obligatorio para poder votar-. A pesar de los esfuerzos del gobierno, solo 300.000 personas más se sumarán a los más de 13 millones que ya hay inscritos desde el pasado año, siendo el total de marroquíes en edad de votar cercano a los 21 millones. En cualquier caso, y a escasas 48 horas de los comicios las cartas ya están sobre la mesa, y en breve sabremos cual es el panorama político del Marruecos a cuatro años vista de su reforma constitucional. La suerte está echada.

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Ignacio Ortiz Palacio

Vicepresidente del Fórum Canario Saharaui y Politólogo.

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