Elecciones catalanas 27-S: el análisis

FERNANDO YÉCORA | Ayer en Catalunya se celebraron las elecciones autonómicas más importantes de toda la democracia. No eran unas elecciones autonómicas como las anteriores, y eso lo demuestra que los medios de comunicación a nivel estatal siguieran muy de cerca la campaña y los resultados de la noche electoral. También demostraban que eran unas elecciones autonómicas diferentes a las anteriores, las declaraciones de varios líderes internacionales (Merkel, Obama, Cameron…) apelando a la unidad del estado y que dirigentes de la Unión Europea declararan que si un territorio de una parte de un estado miembro de la UE se independiza, ese territorio quedaría fuera de la UE y tendría que demandar su adhesión. Otro hecho que demostraba que no eran unas elecciones autonómicas corrientes fue el debate entre el ministro de exteriores, José Manuel García Margallo, y el candidato número 5 de la lista de Junts Pel Sí, Oriol Junqueras. Durante la campaña se notaba que aparte de elegir a un gobierno, en estas elecciones se decidía si los ciudadanos de Catalunya deseaban iniciar el camino a constituirse en un estado independiente, y así, a priori, es como lo han entendido los ciudadanos. Ahora que ya sabemos el resultado electoral ¿Qué lectura podemos hacer de este resultado?

El primer dato que nos muestra que estas elecciones autonómicas no eran como las anteriores es el nivel de participación. Ya en 2012 se llegó a un récord de participación del 67,78%, pero es que ayer se llegó al 77,44% (datos todavía provisionales), con lo cual nos sitúa a un nivel de participación similar al que se llegó en las generales de 1993, 1996 y 2004, aunque menor que en las generales de 1977 (79,5%) y de 1982 (80,8%). Aún así, este dato es un récord histórico de participación en unas autonómicas, con lo que podemos decir que los resultados son un buen reflejo de las preferencias de los ciudadanos catalanes. En números absolutos, un total de 4.102.664 catalanes han expresado sus preferencias en las urnas. El siguiente gráfico muestra el nivel de participación en todas las elecciones catalanas:

Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Generalitat de Catalunya * Datos provisionales
Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Generalitat de Catalunya
* Datos provisionales

Visto el nivel de participación, lo más importante es el resultado que han obtenido las distintas candidaturas. A continuación, muestro una tabla con los resultados de cada candidatura en votos, porcentaje de votos válidos y escaños. Además, también muestro el porcentaje de voto que ha conseguido cada bloque (a favor o en contra de la independencia), pero también muestro las 3 alternativas que realmente se desprenden de los resultados electorales (independencia, tercera vía y autonomismo o status quo). En el bloque del “sí” están Junts Pel Sí y la CUP, mientras que el bloque del “no” lo componen las demás candidaturas. Quería dejar claro esto porque durante la noche electoral se ha comentado que la candidatura de Catalunya Sí Que Es Pot no hay que contabilizarla en el bloque del “no”, y sí que es cierto que puede haber independentistas entre sus votantes, pero esta formación no tiene la independencia como objetivo, con lo cual hay que ubicarla en el bloque del “no”. Además, también puede haber no independentistas en las candidaturas de Junts Pel Sí y la CUP, ya que sería más bien un voto de protesta contra el gobierno central, pero los tenemos que contar como votantes independentistas porque es el objetivo de estas dos formaciones es la independencia. Dicho esto, lo más sensato, a mi parecer, es ubicar a Catalunya Si Que Es Pot en el bloque del “no”. Los votos en blanco y nulos no los he colocado en ningún bloque.

Fuente: elaboración propia a partir de http://resultats.parlament2015.cat/ Datos provisionales (99,67% escrutado)
Fuente: elaboración propia a partir de http://resultats.parlament2015.cat.     Datos provisionales (99,67% escrutado)

La mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya es de 68 escaños, con lo que Junts Pel Sí (62) y la CUP (10) tienen mayoría. No obstante, las candidaturas independentistas no consiguen la mayoría de votos (47,78%) y por lo tanto, no han ganado el plebiscito en el que ellos querían convertir estas elecciones. Sin embargo, sí que han ganado las elecciones, ya que tienen mayoría absoluta y pueden continuar su hoja de ruta hacia la independencia, si bien el resultado electoral no les da una legitimidad suficiente para encarrilar este proceso delante de la comunidad internacional, además de problemas jurídicos y otros que pueden surgir a raíz de una declaración de independencia desde un parlamento autonómico.

Ha quedado claro que la mayoría de los catalanes no desea la independencia, ¿pero podemos decir lo contrario? A raíz de los resultados, si es cierto que una mayoría se ha pronunciado en contra (51,69%), y si esto hubiera sido un plebiscito, la opción independentista habría perdido, pero una diferencia tan estrecha muestra que la sociedad catalana está dividida en casi dos partes iguales. Esto dificulta un proceso hacia la independencia porque no existe una mayoría clara a favor de esta opción, pero el porcentaje conseguido por las candidaturas independentistas dificulta también la permanencia dentro del estado español, ya que con una mayoría independentista en el Parlament, el problema existe y no se puede decir que el proceso soberanista ha terminado. Por lo tanto, los resultados electorales nos muestran que la sociedad está dividida en dos bloques casi idénticos y que ninguno de ellos tiene la fuerza suficiente, o bien para llevar a Catalunya hacia la independencia, o bien para dejar este tema “enterrado”.

Como bien se ha dicho en la noche electoral, en el bloque del “no” podemos encontrar distintas preferencias. De una parte estarían los partidos que defienden el modelo autonómico (Ciutadans y PP), y de la otra parte estarían los partidos que defienden aquello denominado como “tercera vía” (PSC, CSQEP y Unió), que a grandes rasgos consiste en denominar a Catalunya como nación, así como blindar competencias en educación, cultura y lengua y un nuevo sistema de financiación. Contando la independencia como la otra alternativa que existe, está claro que esta opción (47,78%) gana a las dos anteriores (26,41% autonomismo y 24,16% tercera vía), con lo cual podemos ver una gran polarización, ya que la tercera vía es la opción menos preferida por los catalanes. Esto hará muy difícil un nuevo pacto con el gobierno de España (sea cual sea), aunque si desde España se ofrece un nuevo pacto para solucionar algunas demandas catalanas puede hacer que la tercera vía gane adeptos, ya que esta opción de momento no es percibida como viable por parte de los catalanes a causa de la actitud del gobierno de Mariano Rajoy respecto a este tema.

Viendo los resultados, una pregunta legítima que se puede hacer cualquier ciudadano es: ¿Quién será el próximo presidente de la Generalitat? La CUP ya ha dicho por activa y por pasiva que no va a apoyar a Artur Mas, de manera que su elección como presidente se tendría que hacer por mayoría simple (más votos a favor que en contra) en segunda vuelta. Sin embargo, los diputados de Junts Pel Sí (62) suman uno menos que las otras fuerzas (63) a excepción de la CUP. Por lo tanto, aunque la CUP votara abstención, Artur Mas no tendría el respaldo suficiente para ser presidente. Esto quiere decir que, o bien la CUP le “presta” los dos escaños que le faltarían para ser presidente, o bien se busca un candidato alternativo que pueda contar con el apoyo de este partido. En caso de que contrario, estaríamos abocados a unas nuevas elecciones.

En  definitiva, el resultado electoral no sirve para resolver el conflicto entre Catalunya y el resto de España, ya que no existe una mayoría clara para iniciar un proceso hacia la independencia, y tampoco los contrarios a la independencia consiguen un porcentaje tan elevado como para dejar el tema como “enterrado”. El debate se ha enquistado y la sociedad está dividida en dos bloques casi idénticos, con lo cual la resolución del conflicto, sea cual sea, tendrá una parte importante de la sociedad en contra. No obstante, tenemos que esperar al resultado de las generales de finales de este año y ver la actitud del nuevo gobierno que podría hacer variar los apoyos de cada opción hacia un lado o hacia el otro.

 

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Fernando Yécora

Fernando Yécora Santiago (Barcelona, 1991). Es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Barcelona y Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional de la misma universidad. Interesado en el análisis político, los campos en los que se ha especializado son el comportamiento electoral y los partidos políticos.

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