Suiza ha votado

DANIEL ORDÁS | Como casi todo lo que pasa en Suiza, las elecciones del pasado domingo 18 de octubre han sido entre tranquilas y aburridas comparadas a lo que estamos acostumbrados a ver en otros países europeos. No obstante, para Suiza han sido apasionantes y casi históricas, ya que el hecho de que un partido aumente su base electoral un 2.8% y obtenga 11 escaños más en la República alpina es casi un terremoto. El efecto se relativiza mucho gracias al peculiar sistema político del país, en el que aparte de haber pocas oscilaciones en las elecciones legislativas su repercusión sobre la composición del Gobierno es entre nula y leve, incluso si hubiera cambios en el Gobierno, estos solo afectarían a un Ministerio. De todos modos, hasta si se diera el caso de que un partido (en este caso el SVP) obtenga un Ministerio más a raíz de los resultados, las consecuencias no serían tampoco espectaculares, ya que al final los ciudadanos siempre pueden intervenir para corregir.

Suiza Voto

Para entender lo que sucedió en Suiza el 18 de octubre hay que tener los datos a mano, entender el sistema político suizo y conocer el momento por el que pasan, Suiza, Europa y el mundo. Los datos son claros, el SVP (Partido Popular Suizo) sube un 3%, el FDP (Partido Liberal Radical) sube un 1%, el SP (Partido Socialdemócrata) sube un 0.1%. Pierden el BDP (Partido Burgués Democrático, escisión del Partido Popular SVP) un 1%, pierden los Verdes otro 1%, pierden un 0.8% los Verde Liberales, y también pierde el CVP (Partido Demócrata Cristiano) un 0.7%. Estos números a simple vista no parecen muy dramáticos ni revolucionarios (por comparar, en España los cambios de porcentaje electoral suelen oscilar entre un 5 y un 15% en ambas direcciones).

Suiza Escaños

Calculado en escaños el cambio ya es algo más relevante, dado que los diputados se reparten por cantones y en algunos de ellos al haber pocos escaños en liza, una variación mínima puede tener una repercusión considerable en el reparto de los mismos. Concrétamente el SVP obtuvo 11 escaños más que en la legislatura anterior, el FDP 3 y el Partido de los Trabajadores (comunistas) 1, mientras pierden 5 los Verde Liberales, 4 los Verdes y 3 los Socialdemócratas, 2 los Burgueses del BDP y 1 los Demócrata Cristianos. Este baño de números que a un extranjero le puede interesar poco o nada muestra que los cambios son pequeños aunque en referencia a los votos considerables.

Lo que sin duda se puede constatar es que hay una clara tendencia. Los grandes ganadores son los partidos de derechas y los grandes perdedores los del centro, en especial los Verdes (centro-izquierda) y los Verdesliberales (centro-derecha). El retroceso de los dos partidos ecologistas tiene una explicación bastante simple, las últimas elecciones fueron a los pocos meses de la catástrofe nuclear de Fukushima y tanto los votantes de derechas como los de izquierdas se inclinaron por votar a los partidos verdes de sus respectivos espectros políticos. A falta del Efecto-Fukushima y habiendo remontado las preocupaciones de otra índole como son la crisis económica y el paro en Europa, los refugiados o el terrorismo, los temas ecológicos no gozaron de mucho interés, máxime cuando ya está claro que Suiza no construirá nuevos reactores nucleares y el debate sobre la salida de la energía nuclear se centra en detalles (importantes, pero detalles).

La “gran derrota” del centro se refleja en la caída del CVP y el BDP. Tanto los democristianos como la escisión más moderada del SVP que se agrupa en el BDP de la Ministra Widmer-Schlumpf se han convertido en víctimas de la polarización política sobre todo en dos campos que domina el Partido Nacional-Conservador (SVP). Estos dos campos de batalla son las relaciones con la Unión Europea y la crisis de los refugiados.

Suiza Mapa Electoral

En relación con Europa el SVP de Christoph Blocher (que en estas elecciones no se presentaba como candidato) es el único partido suizo que desde 1992 tiene una línea claramente anti-europea y que ahora ante el desastre actual de la UE cosecha los frutos de su rechazo al acercamiento. Si bien ya casi todos los partidos suizos son muy críticos ante el proyecto europeo, el SVP saca pecho de haber sido el abanderado de la defensa de la neutralidad e independencia de Suiza y se apunta el tanto de que Suiza no esté en la Unión Europea, cosa que en las circunstancias actuales suma muchos votos y aplausos. Por otro lado la crisis de refugiados (que aún no ha llegado a Suiza) causa miedos irracionales a veces y muy concretos en otros casos. Un país superpoblado, con el espacio vital reducido a los valles (gran parte de la superficie suiza son lagos y montañas), en el que conviven diferentes culturas, religiones y lenguas nacionales, a las que se suman grandes comunidades de nacionalidades, religiones y lenguas extranjeras, se siente fácilmente amenazado cuando se imaginan flujos migratorios grandes y en poco plazo de tiempo. Si bien Suiza siempre ha sido un país de inmigración a lo largo del siglo XX, también ha vivido siempre con el miedo de no poder asimilar en cortos plazos grandes cantidades de influencias externas y de que estas pudieran desestabilizar el sensible equilibrio que existe entre las distintas “Suizas”, la rural y la urbana, la latina y la germana, la católica y la protestante, la académica y la proletaria, la internacionalizada y la endogámica, entre muchas otras. Suiza es un frágil encaje de bolillos que vive en un constante miedo de lo nuevo y externo, este miedo le hace por un lado innovador y dinámico para poder gestionar el cambio sin que le pille el tren, pero a la vez defensivo y en algunos casos egoísta, para evitar meterse en problemas de otros.

La consecuencia directa de estas elecciones será probablemente que el SVP obtendrá otro de los 7 ministerios nacionales quedando el reparto de ministerios en 2 SVP, 2 SP, 2 FDP y 1 CVP. Este cambio de un ministerio es lo más parecido a un terremoto político que ha sucedido en Suiza en décadas y es lo que a algunos comentaristas internacionales les ha hecho saltar las alarmas.

 

 

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Daniel Ordás Menéndez (Basilea, Suiza, 1974) es un abogado, autor y político suizo de origen español. Licenciado en Derecho por la Universidad de Basilea. Parte de sus estudios los realizó en la Universidad de Berna. En 2003 fundó el bufete de abogados Advokatur & Rechtsberatung TRIAS con dos socios www.advokatur-trias.ch. Desde 2011 es socio de otros tres bufetes en diferentes ciudades suizas. En 2012 fue editor de la revista política Statements. En varias entrevistas en medios españoles propuso introducir en España la democracia directa, pero no fue hasta 2012 cuando en plena crisis económica y política su reivindicación tuvo eco. A raíz de varias entrevistas y de múltiples conferencias publicó el libro 'España se merece… Democracia directa'. En 2013 publicó junto a Juan Cortizo el libro 'España se merece… una re-Constitución'.

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