Economía y empleo en la nueva sociedad-red

GUILLERMO GAROZ LÓPEZ |

La Sociedad-Red. Las relaciones líquidas entre las partes

La actual situación social y económica y sobre todo las tendencias a futuro en el mercado de trabajo, unido a los cambios en las pautas de consumo, se antojan fenómenos complejos a la vez que apasionante para la reflexión y el análisis desde la perspectiva de la Sociología del Trabajo.

Las empresas (y las personas) se adaptan a una novedosa organización económica donde proliferan ciertas características de la economía-red, derivada a su vez del nuevo paradigma a que nos avoca la actual Sociedad del Conocimiento. Indudablemente se trata de la paulatina transformación de la Sociedad actual en Sociedad-Red. (Jan van Dijk)

En la Sociedad-Red las dinámicas de socialización y de interacción grupal emigran hacia una mayor multilateralidad entre las instituciones y los agentes que la componen. Los individuos se interrelacionan cada vez con mayor intensidad-velocidad utilizando para ello todo tipo de canales de comunicación, de redes sociales apoyadas en la denominada dinámica informacional (Manuel Castells).

Efectivamente el informacionalismo es la clave que impulsa la Sociedad-Red, ya que el volumen y características que imprime al conocimiento, y la manera en que se genera y procesa la información en su interior conforman gran parte de las características de la cultura, la organización política, la producción, el consumo y (como veremos más tarde) el propio mercado de trabajo. Dicha interacción entre los componentes de la red da lugar a un incremento en la frecuencia de relaciones, aunque la capacidad-necesidad de profundizar en los contactos disminuye en la misma proporción. Si tuviéramos que resumirlo en una frase me atrevería a definirlo como procesos de interconexión basados en una  mayor horizontalidad y menor verticalidad en los procesos de comunicación y compromiso.

El concepto de responsabilidad en su acepción más genérica adopta en el contexto de la sociedad-red un carácter impersonal y menos exclusivista. Esta tendencia a una menor enfatización de la responsabilidad en las relaciones entre las partes es cada vez más manifiesta gracias a que prolifera la autonomía de acción en detrimento de las clásicas jerarquías de supeditación.

Efectivamente, la Sociedad-Red evoluciona hacia parámetros de mayor autonomía y mayor diversidad e intensidad en el flujo de información entre los nodos que la componen, siendo la gestión del conocimiento y del poder que de ella emana el fundamento de dicha Sociedad. La estructura social resultante es más propensa a compartir recursos y a trabajar bajo criterios de jerarquías más planas, evidenciando cada vez con mayor frecuencia la decadencia de valores disciplinarios, coercitivos o de supeditación.

La Sociedad-Red no dibuja un panorama invertebrado o caótico, tanto a nivel grupal como individual se produce igualmente tejido organizacional y estructural entre las conexiones (nodos) de la red pero priman múltiples estrategias emergentes apoyadas en la globalidad tecnológica y centrada en la colaboración-dinámica-información frente a valores en crisis del tipo subordinación-estática-ocultación.

No es la Sociedad-Red el resultado univariable de un cambio repentino de ciertos valores y pautas de comportamiento nacido con el siglo XXI. El embrión del desarrollo de esta estructura social y de la economía que ya se adivina, se produce a raíz de la generalización, primero de la automatización aplicada a la producción durante los años 80 y 90 del siglo pasado, y segundo la implosión de la microinformática y la telemática en los procesos de administración, control y gestión de las empresas, todo ello articulado sobre la plataforma tecnológica en clave global que supuso el fenómeno www- Internet.

Más no es tan sencillo y lineal, se necesitan la confluencia y correlación de muchos fenómenos sociales para implementar un cambio significativo en la estructura de una Sociedad. Cambios tecnológicos, el agotamiento y crisis del sistema político-institucional, la globalización asimétrica y la crisis ambiental y migratoria son variables que se interrelacionan para imprimir el cambio social que actualmente se está fraguando hacia nuevas formas de entender el mundo.

La Economía-Red. El nuevo paradigma de los modelos productivos

La nueva fisonomía de la estructura empresarial está cada vez más impregnada de las estrategias de competencia globales centradas en formas y uniones temporales de empresas y donde proliferan alianzas más o menos puntuales o concentrados tecnológicos (clústery nuevas tendencias de negocio ágil, innovador y discontinuo  (startup) originando otras formas de encarar la iniciativa empresarial e incluso las formas de conexión con los proveedores, competidores, universidades, socios inversores, mercado de trabajo y la propia  estructura político-administrativa.

Estas nuevas tendencias se adaptan perfectamente a un entorno basado en el riesgo calculado, la improvisación razonada y la gestión del conocimiento. La economía-red impulsa a las empresas a centrar el grueso de sus recursos en la interconexión de sus nodos de forma flexible y coordinada, segmentando la capacidad de decisión de sus divisiones y dotándolas de recursos para responder rápida y eficazmente a los desafíos de los cambiantes y discontinuos mercados propios de la Globalización.

En este sentido está disminuyendo la importancia estratégica de la estructura piramidal y se impone con mayor frecuencia formas de organización en red más ágiles en  plasmar los cambios y tomar decisiones. Parte de sus consecuencias son la proliferación de lo coyuntural, efímero e inmediato en las relaciones tanto personales como económicas, una especie de relaciones líquidas (Zygmunt Bauman) que fluyen, impregnando la estructura de las empresas y por extensión reconfigurando el mercado de trabajo.

La Nueva Economía basada en la empresa-red potencia la competencia y la colaboración entre empresas (a veces incluso de forma simultánea) para que estas sean cada vez más habituales, coyunturales y flexibles, en lugar de mantener actitudes permanentes de antagonismo y confrontación. Ahora, la pervivencia de las estrategias de alianzas-competencia se dirime en el corto plazo, fruto de la volatilidad y multilateralidad que imprimen las redes y sus conexiones dentro del contexto socioeconómico global.

Mercado de trabajo en la nueva Sociedad-Red

Las características del mercado de trabajo se están mimetizado con esta realidad social y económica. La estructura laboral de las nuevas cohortes de población activa verán (ya hoy es un proceso visible) condicionadas sus condiciones de trabajo y sus aspiraciones de status profesional estable por la lógica económica propuesta por la Sociedad-red.

¿Cómo afecta este cambio social a la institución del trabajo como referente del capitalismo que ha sido en los últimos dos siglos? ¿Cómo afecta la economía-red al mercado de trabajo y por tanto al individuo como potencial demandante de trabajo-empleo? En ningún caso la creación de empleo directo es una resultante primaria en las dinámicas del nuevo paradigma contenido en la sociedad-red. El déficit de mano de obra ofertada para trabajo asalariado se ha convertido en una situación endémica, estructural.

Las empresas creadas al amparo de la nueva cultura económica no son por regla general intensivas en mano de obra. La cantidad de empleo creado por las innovaciones y aportaciones de la Nueva Economía parece que será menor que el volumen de empleo que se destruirá en los procesos de cambio y acoplamiento a la nueva situación. Por otra parte, realmente podemos hablar de un mercado de trabajo descentralizado cuyas consecuencias para el trabajador dependerá de la disposición estructural en que se encuentre ubicado geográfica y tecnológicamente el modelo productivo en cuestión.

Los problemas en la creación y adecuación del trabajo generado por el nuevo sistema pueden limitar la calidad y cantidad del empleo creado, si las empresas de trabajo temporal (ETTs) y las acciones de externalización de las grandes compañías (outsourcing) siguen produciendo empleo basado en la precariedad, la discontinuidad y la incertidumbre. Exigir y ofrecer estándares de calidad y excelencia en el desempeño de las tareas es otro de los retos de la nueva realidad económica.

¿Cómo sentir como propia determinada cultura de empresa y comprometerse con objetivos y metas cuando la vinculación del trabajador con la institución es discontinua, circunstancial y totalmente instrumental? El trabajador desempeña cometidos sin saber a veces para quien trabaja y la relación legal proviene de un compromiso laboral en diferido, de tal manera que se producen constantemente dinámicas cambiantes que implican compromisos sólo a corto plazo, con lo que esto implica en la vida de las personas.

La resistencia al cambio que provoca la nueva situación en los trabajadores requiere a su vez de un nuevo capital mental y una apuesta clara por fomentar las competencias profesionales de corte transversal, aquellas que pueden dotarle de un capital intelectual y práctico suficiente para competir por el escaso empleo creativo y de calidad. Esta adaptación al medio forzosa se produce tanto en la escala profesional-salarial baja como en la superior, ya que la creación de empleo se está produciendo en ambos extremos y la precariedad en las condiciones ofertadas afectan tanto a los segmentos laborales altos como a las categorías de trabajadores no-cualificados.

La dualización salarial ha puesto otra vez de actualidad la cuestión no resuelta en el siglo anterior, sobre la fragmentación del mercado de trabajo en dos segmentos diferenciados, trabajadores con cierta estabilidad, derechos laborales y negociación colectiva y otro segmento constituido por ciertos sectores de trabajadores atrapados en la brecha tecnológica, colectivos cercanos a la exclusión social, inmigrantes, mujeres y trabajadores/as autónomos, microempresas o medianas empresas instauradas en sectores de producción proclives a la economía sumergida y con dificultades para mantener estándares aceptables en derechos laborales, contratación, seguridad laboral y beneficios sociales.

La polarización salarial y la segmentación laboral, fenómenos que ya afectaban la estructura de trabajo, se agravan como consecuencia de la economía-red, ya que los compromisos contractuales con los trabajadores se llevan a cabo mediante macroempresas globales interpuestas (tipo Manpower o Laborman) que ofertan empleo a nivel planetario en otras compañías hasta fin de obra en el segmento laboral inferior y vinculaciones con profesionales de alta gama a los que se les contrata hasta fin de proyecto.

Incluso la contratación directa llevada a cabo por los gabinetes de selección de las empresas se centra fundamentalmente en compromisos de contratación basados en movilidad funcional, movilidad geográfica, jornada print-time y duración incierta. Lo mismo podemos decir de las concentraciones de empresas, polos industriales, viveros de empresas, parques tecnológicos,  clúster o startup, algunos de estos modelos de empresa se definen y diferencian del resto por su capacidad de replicar (crecer y expandirse sin crear empleo de forma apreciable) y con vinculaciones laborales basadas en proyectos específicos y contratos de corta duración. La estructura empresarial que poco a poco está moldeando el mercado de trabajo propicia este tipo de relaciones difusas, volátiles y asimétricas que son ya un hecho y que se expanden cada vez más en detrimento de la seguridad, estabilidad personal y profesional de los trabajadores o demandantes de empleo.

El puesto de trabajo y la tarjeta de crédito, es decir empleo y consumo, dos roles que producen identidad social y estatus, están migrando hacia nuevas formas (inciertas) de socialización. El futuro laboral de los trabajadores pasa por defenderse y adaptarse mediante la capacitación, la empleabilidad, la formación en competencias y el autoempleo, y todo ello sin perjuicio de un cambio de mentalidad que implica dejar de añorar el siglo XX y  los paraísos perdidos de donde manaban empleo estable, abundante y de calidad.

El consumo como piedra de toque del cambio social 

Una muestra de que los cambios de la sociedad-red, de la economía-red, son profundos y afectan de manera transversal la estructura social en su conjunto, se pueden observar en las mutaciones en las pautas de consumo. Dichos cambios se fundamentan en la profusión del alquiler-renting frente a la compra en propiedad. La volatilidad y flexibilidad que impone Internet y los nuevos canales de compra on-line, junto con  las características que ya hemos descrito para el sistema red. Todo ello ha modificado las pautas de consumo hacia el  usufructo, el uso y disfrute temporal de los productos, lo que posibilita un consumo constante y cambiante en función de la evolución e innovación de los mercados, en detrimento de los deseos de posesión en propiedad que implican compromisos a largo plazo.

Un tipo de relación duradera que ya no puede ser asumida sin correr grandes riesgos, y esto desde una doble vertiente, por un lado, la diferenciación, heterogeneidad e innovación constante no aconseja adquirir productos o bienes en propiedad bajo la amenaza de la obsolescencia y por otro lado, desde una perspectiva laboral no es posible mantener pautas de consumo (requiere de crédito y capacidad de endeudamiento) permanentes y fijas, si la relación laboral se centra en un mercado de trabajo precario, cambiante y discontinuo.

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Guillermo Garoz López

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Máster en Recursos Humanos y Gestión por Competencias, Docente en Formación Profesional para el Empleo y Técnico Universitario en Orientación Laboral. Colaborador y articulista del Blog de actualidad Sociólogos y anteriormente del portal de contenidos Suite 101. Ha publicado recientemente un extenso artículo académco en la Revista Española del Tercer Sector bajo el título:" Consecuencias negativas del actual modelo productivo. La economía social como alternativa viable y creadora de empleo". 2014 Nº 28. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 99-119) Formador de cuadros sindicales en el sector comecio durante más de 10 años, con un conocimiento teórico-práctico de los procesos de cambio y precarización en las condicionesde trabajo de los empleados de comercio. Actualmente elabora un estudio sobre el impacto que ha tenido la liberalización de horarios comerciales sobre las condiciones de trabajo y de vida de los empleados de grandes almacenes e hipermercados. Colaborador voluntario en Cáritas y Cruz Roja como formador ocupacional.

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