¿Existen ideologías en España?

JORGE MÉNDEZ MERA | Vivimos días en que la campaña electoral y los días posteriores a las Elecciones Generales han marcado un gran número de titulares y de portadas en los periódicos y es muy curioso ver cómo esos titulares pudieron pertenecer a otro partido años antes, meses antes, semanas antes e incluso días antes.

Una de las preguntas que no nos hacemos frecuentemente es si en España existen o no ideologías. Desde el punto de vista del votante medio, los datos parecen refrendar que no existen a la hora de votar y que se vota más por circunstancias que por principios en muchos casos. Prueba de ello es que en numerosas situaciones hay personas que viven en pueblos y que votan a una lista determinada porque su cabeza de lista es el mejor (con independencia de la adscripción política) y que, para las Elecciones Generales, Europeas e incluso Autonómicas votan a la lista que más representa su “ideología”. Desde este momento, se denota que el concepto de ideología de esas personas está bastante sesgado, aunque muy probablemente tengan razones más que fundadas para actuar de esa manera.

Las Elecciones Generales de España celebradas del 15 de junio de 1977 (Legislatura Constituyente en el Congreso de los Diputados y en el Senado) dejaron los siguientes resultados:

Resultados 1977

UCD – Adolfo Suárez (34,44%); PSOE – Felipe González 29,32%; PCE – Santiago Carrillo (9,33%), AP – Manuel Fraga (8.21); PSP-US – Enrique Tierno Galván (4,66%); Otros (6,86%)

En cambio, para la II Legislatura en el Congreso de los Diputados y en el Senado, los resultados fueron muy diferentes:

Resultados 1982

PSOE – Felipe González (48,11%); AP-PDP – Manuel Fraga (26,36%); UCD – Landelino Lavilla (6,77%); PCE – Santiago Carrillo (4,02%); CiU – Miquel Roca (3,67%); Otros (6,89%).

¿Qué ocurrió en tan poco tiempo para que se cambiara tanto el porcentaje de voto en nuestro país?

Principalmente, la Transición tenía que llegar a su fin tarde o temprano y hubiese sido muy difícil concebir su final si Adolfo Suárez hubiera seguido en el Gobierno. Numerosos libros de Historia Política como “Así se hizo la Transición” de Victoria Prego, enmarcan su final en el momento en el que Felipe González gana las Elecciones Generales y se convierte en Presidente del Gobierno. Es por ello que se puede inferir que la sociedad buscaba comenzar una nueva etapa, que inevitablemente iba a ser liderada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Durante 14 años de Gobierno socialista se consiguieron buenos resultados por parte del partido de Gobierno (44,06% en 1986; 39,6% en 1989; 38,78% en 1993) pero para 1996 se bajó su porcentaje lo suficiente como para que José María Aznar liderara en votos, de manera que el Partido Popular ganó las Elecciones Generales con un 38,79% de los votos frente a un 37,63% que sacó el Partido Socialista, con Felipe González de candidato por última vez.

Toda esta lluvia de datos indica que poco a poco hubo personas que se fueron bajando del carro y que votaron en menor número al PSOE, pasando de 10.127.392 de votos en 1982 a 9.425.678 votos en 1996. Por tanto, 701714 personas decidieron votar a otras opciones políticas como consecuencia de diversas situaciones tales como el desempleo, la corrupción…

Sin embargo, donde se genera el caldo de cultivo de la falta de ideología es en el año 2000, cuando José María Aznar ganó por mayoría absoluta y consiguió el 44,52% de los votos, sumando un total de 10.321.178 (un 6,2% más que en las anteriores Elecciones Generales) frente a los resultados del PSOE, que de la mano de Joaquín Almunia sacaron 7.918.752 (un 16% menos) teniendo un porcentaje del 34,16%.

¿Cómo es posible que en menos de 10 años se hubieran dado mayorías absolutas de dos partidos que por entones tenían disparidad en casi todo? La razón es que no se pensó tanto en ideologías políticas como en las situaciones de cada uno que le llevaron a cambiar rápidamente de voto, lo cual analizado caso por caso sería perfectamente comprensible.

Años después, el PSOE apostó por José Luis Rodríguez Zapatero y el PP apostó por Mariano Rajoy y después de los atentados del 11-M, el PSOE ganó las Elecciones sacando 11.026.163 votos (39,3% más que en las anteriores Elecciones Generales), aglutinando un 42,59% del total. Mientras, el PP perdió las Elecciones Generales y sacó 9.763.144 votos (5,4% menos), conformando el 37,71%. Años después, Zapatero ganó las Elecciones de nuevo y en 2008 sacaría 11.289.335 votos (2,4% más), obteniendo un 43,87% de los votos, frente a un Mariano Rajoy que consiguió mejorar los resultados, aunque de manera insuficiente (39,94% de los votos y un total de 10.278.010 votantes).

Ese mismo año, comenzó la crisis económica y con ello nuestros problemas que a día de hoy nos persiguen. La situación durante los 3 años y medio de Gobierno socialista no fue fácil y hubo que tomar decisiones muy difíciles que sin embargo fueron insuficientes y llevaron a un clima electoral adverso en el año 2011, en cuyas Elecciones Generales tomó parte Alfredo Pérez Rubalcaba frente a un Mariano Rajoy, que tenía todas las papeletas para ganar como consecuencia del Gobierno Socialista al que criticó muy duramente durante casi 4 años.

Mariano Rajoy ganó las Elecciones Generales aumentando tan solo un 5,7% el número de votos, situándose con 10.866.566 votantes y un 44,63%. Esto significó que Rajoy seguía sin ser un gran líder ya que ganó porque Rubalcaba perdió muchos más votos que los que él ganó, tal como dice Fernando Jaúregui en “Historia vivida de España”. Al mismo tiempo, Alfredo Pérez Rubalcaba cosechó un mal resultado que era bastante previsible y un gran número de votantes socialistas pasaron a votar a otras alternativas como Izquierda Unida, liderada entonces por Cayo Lara o UPyD, liderado por Rosa Díez, quienes sacaron un 74% más y un 273,5% más de votos, respectivamente. A consecuencia de eso (entre otras cosas), Rubalcaba se quedó con 7.003.511 votos (un 38% menos) y aglutinó un total del 28,76% de los votos.

Llegados a este punto, se puede reflexionar sobre cómo es posible que personas que en teoría eran socialdemócratas y de izquierda moderada pudieran pasar a votar tranquilamente a otras opciones como Izquierda Unida que versan un credo político totalmente distinto. Todo ello es lo que lleva a la confirmación de que los votos en este país funcionan en una gran proporción más por oportunismo y conveniencia momentánea que por férreos valores políticos y que al final, cada persona vota por la casuística de su día a día, puesto que eso es lo que marca sus quehaceres diarios.

Después del 20-D, se confirma lo que se avecinaba. El PP ha ganado las Elecciones, pero Mariano Rajoy se ha dejado por el camino 3651036 votantes, habiendo obtenido un total de 7215530 votos (28,72%). El PSOE, a pesar de haber estado en la oposición, ha perdido 1472818 votos y, por tanto, les han votado 5530693 españoles (22,01%), siendo el resultado de Pedro Sánchez el peor resultado del PSOE en lo que llevamos de Democracia. A su vez, Podemos, unido a En Comú Podem, Crompromís-Podemos-És el moment y En Marea ha sacado 5189333 votos (20,66%) y Ciudadanos ha obtenido 3500446 votos (13,93%). Nuestro mapa político se dibuja hoy con 123 escaños para el PP, 90 para el PSOE, 69 para Podemos y 40 para Ciudadanos y la gobernabilidad de nuestro país es muy complicada.

Resultados 2015

Todos estos datos tan recientes reflejan que todo el aumento de votos que tuvieron IU y UPyD, a costa del electorado socialista tradicional, se ha trasladado progresivamente a Podemos y Ciudadanos y esto ha implicado que UPyD, con Andrés Herzog de candidato haya pasado de 1140242 votos (4,69%) en 2011 a 153498 votos (0,61%) en 2015, habiendo perdido toda la representación parlamentaria; Por otra parte, IU-UP, con Alberto Garzón a la cabeza ha obtenido 2 escaños por Madrid después de haber conseguido 923105 votos (3,67%) y esto quiere decir que su formación ha perdido 757705 votos y 9 escaños, con respecto a 2011. Viendo lo que le ha ocurrido a estos partidos en tan poco tiempo, mi conclusión es que o no había ideología en sus votantes o la perdieron de forma casi instantánea, habiendo votado muy probablemente a la formaciones de Pablo Iglesias y Albert Rivera el día 20 de diciembre, junto con votantes populares y socialistas que en esta cita electoral también han decidido darle la confianza a ambos.

Si se confirma lo que hoy parece evidente, ir a unas nuevas Elecciones Generales, veremos en unos meses si la gente se cambia de chaqueta de nuevo y vota estabilidad con el miedo de saber que haciendo lo contrario nos pareceremos a Italia y a su Parlamento y si en cambio, los votos a Podemos y Ciudadanos se mantienen en unas cotas aceptables o aumentan podrán llegar a decir que están fundando nuevas ideologías en la sociedad, aunque no sabremos si las mismas existirán 4 años después. Veremos muy pronto si nuestra sociedad tiene ideologías claras y postuladas.

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Jorge Méndez Mera

Estudiante de Derecho y Economía en la Universidad Carlos III de Madrid (Getafe). Participación en numerosos Torneos Escolares de Debate (TED). Ex-formador de debates en el Colegio Obispo Perelló. Miembro de la Sociedad de debates de la Universidad Carlos III y Juez de debates acreditado por Anexa. Interesado en análisis político, ideologías, partidos políticos, Historia, Economía, Sociología y Educación

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4 comentarios sobre “¿Existen ideologías en España?

  • el 24 diciembre, 2015 a las 3:16 pm
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    Enhorabuena Jorge. Las consideraciones que haces son muy interesantes y muy claras.
    ¿Para cuándo el próximo artículo?

    Respuesta
    • el 23 enero, 2016 a las 3:27 pm
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      ¡Gracias! En breve publicaré otro

      Respuesta
  • el 27 diciembre, 2015 a las 6:03 pm
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    A falta de leerlo con más profundidad este en principio interesante artículo, por la experiencia acumulada en todos estos años en España pasan dos cosas:

    1 – Más que ideologías, hay “bandos”. La gente tiende a autodefinirse como de “izquierda” o “derecha”, pero rara vez puede definir estos conceptos con claridad. En realidad votan a bandos o en concreto, a los partidos que se supone los representan.
    2 – Las limitaciones del sistema de representación y electoral, junto con la ausencia de mecanismos de democracia directa o eficaces y de revocación de cargos, provocan que la gente acabe tan harta de un “bando” tras traicionar a los que depositaron la confianza en ellos, que a poco que otra opción “moderada” se presente, se gana su confianza. Además, el cambio de partido hace creer a la gente que es menos sectaria por aquello de votas a otras opciones, pero en realidad desconoce que de una manera u otra, le están tomando el pelo.

    Saludos

    Respuesta
    • el 23 enero, 2016 a las 3:33 pm
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      Muchas gracias por el comentario. En primer lugar, perdón por tardar tanto en contestar. Ha sido un mes de exámenes bastante largo.

      Las reflexiones que haces son muy interesantes. Planteas conceptos como “bandos” que tienen bastante cabida en nuestra política, dado que el lenguaje sigue siendo algo “guerracivilista” y no se han conseguido superar las heridas del Franquismo.

      Es cierto lo que dices sobre el sectarismo, pero mi opinión es que las personas pueden cambiar de una tendencia política a otra pero tras haber analizado los porcentajes de voto fríamente mi idea es que el voto no se toma de forma muy reflexiva en nuestros días.

      Respuesta

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