Los caminos del PSOE

EDUARDO BAYÓN | El Partido Socialista de Pedro Sánchez se quedó en la jornada electoral con 90 diputados (20 menos que en 2011) y el 22% de los votos (poco más de 5.500.000 sufragios). Durante la campaña se volvió a evidenciar que el PSOE tiene un problema, que no es solamente de comunicación, sino de lo que se comunica. Pese a realizar numerosas propuestas, a Pedro Sánchez le ha faltado emocionar, en un escenario donde de los cuatro principales partidos el PSOE es el que más complicado lo tiene, al tener que competir con el PP como partido de gobierno, con Podemos por la izquierda y con Ciudadanos por el centro.

Con este contexto político y el arco parlamentario que se ha formado, el Partido Socialista a priori sólo tendría tres salidas posibles. La primera de ellas, pasaría por abstenerse junto a Ciudadanos y facilitar así la investidura de Mariano Rajoy, la cual sino sería inviable. Esta opción, ya no es que sólo parezca imposible por las posiciones que ya se han tomado desde el PSOE, sino que además sería directamente un suicidio político en las circunstancias en las que estamos, pues el alineamiento de PP-PSOE-Ciudadanos conllevaría dejar a Pablo Iglesias de facto como líder de la oposición. Imaginarse a un Iglesias, lo que dure la legislatura, día tras días repitiendo desde la tribuna del hemiciclo que el Partido Popular de la Gürtel y los recortes gobierna gracias al Partido Socialista, no resulta precisamente difícil.

El segundo camino que puede tomar el PSOE es intentar liderar un pacto “a la portuguesa”, es decir, conseguir que las fuerzas progresistas y de izquierdas del Congreso le apoyasen en la investidura. Para que fuera viable, el PSOE necesitaría los votos de Podemos, Izquierda Unida y tres diputados más y que sólo PP y Ciudadanos votasen en contra. Esta solución, que en principio sería beneficiosa para los socialistas, porque permitiría al PSOE encabezar un pacto de izquierdas donde marcase el rumbo, llevase la iniciativa y le permitiese además reconectar con amplios sectores de la sociedad, parece a día de hoy inviable. Lo parece porque la forma en la que Pablo Iglesias está jugando con el PSOE a la vez que marca la agenda política, lleva más a desgastar a los socialistas y llevarlos a disputas internas, que lograr cualquier tipo de pacto, valga como ejemplo la propuesta de un Presidente independiente, que el único objetivo que tenía era evidenciar que no consideran apto para el puesto a Pedro Sánchez. Respecto a las las líneas rojas que ya ha trazado Podemos y siendo conocedores de ello, estas son inasumibles por los socialistas, como el referéndum de Cataluña. Si este fuera aceptado por Pedro Sánchez, el PSOE implosionaría, porque es una cuestión inasumible para numerosas federaciones socialistas y sus barones. Así pues, la opción del pacto de izquierdas queda descartada como salida viable, al igual que un posible pacto con Podemos y Ciudadanos.

La tercera y última vía para el PSOE es impedir la investidura de Rajoy y no pactar con Podemos, lo que nos llevaría automáticamente a una nueva cita electoral. A día de hoy no es que sea la mejor opción para los socialistas, pero sí la opción menos mala, en un escenario en el que todos los caminos parecen llevar al PSOE a verse superado por Podemos. Además, como presumiblemente se intuye, determinados barones encabezados por Susana Díaz forzarán el lunes en el Comité Federal la convocatoria para febrero del Congreso del partido, donde se deberá elegir Secretario General y una nueva dirección. De esta forma, los socialistas podrían afrontar unas elecciones anticipadas habiéndose renovado y con un nuevo candidato en las que nada estaría escrito para ellos. En esta opción resultará esencial el relato que el PSOE construya sobre la falta de acuerdo en la izquierda y además deberá afrontar en poco tiempo los problemas que tiene para llegar a un electorado que no sólo sea a grandes rasgos: jubilado, poco formado, rural y obrero.

En definitiva, el PSOE debe ser capaz de romper el camino en el que se encuentra inmerso y que de no ponerle remedio le llevará a dejar de ser la primera fuerza de la izquierda y quedarse reducido a un apoyo electoral semejante al del Partido Comunista en la transición, con la excepción de Andalucía.     

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Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Graduado en Ciencias Políticas y Administración y Máster en Derechos Fundamentales por la UNED; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Especializado en comunicación política, sistemas políticos, partidos y asuntos electorales. Es además colaborador habitual en diferentes medios de comunicación, escritos y radiofónicos.

2 comentarios sobre “Los caminos del PSOE

  • el 30 diciembre, 2015 a las 7:23 pm
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    Coincido plenamente en el diagnóstico, sin embargo, no acierto a entender porqué la tercera vía sería la menos mala para los socialistas.

    Un adelanto electoral con el partido dividido (si es que alguna vez dejó de estarlo) y sin haber explorado en serio la opción de formar una coalición de progreso, como en Portugal, sería el camino más rápido para convertirse en tercera fuerza política. El PSOE no tendría margen temporal para construir ese relato sobre la falta de acuerdo en la izquierda al que aludes ya que estaría inmerso en su renovación interna. Mientras, Podemos, estaría fortaleciendo su propio relato en el que empuja a los socialistas hacia el PP y quizá construyendo alianzas más amplias (UP-IU) para la hipotética cita electoral. Pero tanto o más importante que la del margen es la segunda ausencia: la ausencia de credibilidad. Ante un fracaso en la unidad de la izquierda, el PSOE parte como sospechoso ante el electorado progresista. Sigue pesando demasiado el pasado reciente. Podemos, en ese sentido, es un partido virgen.

    En mi opinión, la mejor opción para el PSOE pasaba por haber apostado seriamente por la elaboración de una alternativa de progreso para la investidura. Una vez Podemos plantease sus líneas rojas (que son en realidad máximos programáticos), un PSOE unido debería haber transmitido su voluntad de formar un gobierno cuyo eje fuesen las políticas sociales y la recuperación de derechos. Así, si Podemos se mantenía firme en sus líneas rojas, sería mucho más sencillo construir el relato sobre la imposibilidad de acuerdo señalando las peticiones inasumibles para el PSOE o simplemente irrealizables con las mayorías actuales. Y Podemos tendría que explicar porqué ante la posibilidad de formar un gobierno de izquierdas prefiere acudir de nuevo a las urnas. Pero para todo ello el PSOE tendría que haberse mantenido unido y transmitir una voluntad sincera de diálogo y acuerdo con las fuerzas de la izquierda. Algo que obviamente no ha sucedido.

    Dada la coyuntura actual, y aún compartiendo los graves riesgos tanto para el PSOE como para Ciudadanos de dejar a Pablo Iglesias como único líder “puro” de la oposición, creo que la opción menos mala para estas dos formaciones es la de favorecer con su abstención la investidura de Rajoy. Sería positivo que ese alcanzaran acuerdos para reformar ciertas materias y así poder adquirir un cierto protagonismo aún desde la oposición. Es, sin duda, una situación muy complicada y una gran oportunidad para Podemos. Pero, una nueva convocatoria electoral, sólo debilitaría a estas dos formaciones. El voto se polarizaría entre PP y Podemos sufriendo un importante desgaste PSOE y Ciudadanos. Sumado a ello, nada garantiza que de esa hipotética convocatoria saliese un resultado más fácil de gestionar para conformar una mayoría estable de gobierno.

    Por todo lo anterior, en mi opinión, tanto al PSOE como a Ciudadanos les conviene más abrir la legislatura que una nueva cita con las urnas. Otra cosa es que estemos ante una legislatura breve, de reformas consensuadas, quizá no superior al año de duración porque es muy difícil que el PSOE llegue a consensuar unos Presupuestos con el PP. Quizá por todo ello Rajoy, previsor y temeroso a partes iguales, dejó aprobados los de 2016 antes de que se disolvieran las Cortes.

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