La ley D’Hondt no existe

ANDRÉS BENÍTEZ | Víctor d’Hondt fue un jurista belga que hacia 1878 ideó una fórmula matemática capaz de convertir los votos obtenidos por un partido en unas elecciones en escaños de un parlamento. Por ello, resulta incorrecto denominar ley a la fórmula que nuestro sistema utiliza para el reparto de escaños. Lo que si existe es el sistema electoral, es decir, el conjunto de leyes y normas que los partidos que ostentan el poder aprueban y modifican para perpetuarse en el mismo. Y esto es así en (casi) todos los países.

En cuanto a los sistemas electorales, existen dos tipos: mayoritarios y proporcionales. Los mayoritarios destacan porque quien gane en votos, obtendrá el escaño. Suelen ser sistemas de escaños uninominales donde conseguir un voto más que el rival ya asegura la representación. Este modelo prima la gobernabilidad del sistema, y se da por ejemplo, en Estados Unidos. Por otro lado, los proporcionales reparten los escaños dependiendo del porcentaje que haya obtenido cada partido, fomentando así la representatividad en detrimento de la gobernabilidad.

Este último caso, el del sistema proporcional es con el que contamos en España, lo que asegura que en el Parlamento estén representadas fuerzas diferentes siendo muy representativas de las distintas ideologías que se dan en el panorama nacional. Como hemos dicho estos sistemas se dan en las circunscripciones medianas y grandes (En España, la provincia) que reparten a partir de 6 escaños en adelantes. Veamos, a continuación, como funciona la fórmula d’Hondt en una circunscripción que reparte 5 escaños, por ejemplo, Huelva:

D'Hondt

Como vemos en la tabla anterior, la fórmula d’Hondt consiste en dividir los votos de cada uno de los partidos entre el número total de escaños a repartir en la circunscripción. Al finalizar los cálculos, seleccionamos a las 5 cifras más altas, que serán los escaños que cada partido obtenga. En este caso particular de 5 escaños a repartir, el partido A obtiene 3, frente a los partidos B y C que obtienen 1 cada uno.

Por lo tanto, podemos afirmar que la fórmula no provoca desproporcionalidad per se, y aunque existan otras de reparto proporcional puro como la fórmula Hare, la que nuestro sistema electoral contempla, es del llamado grupo de las proporcionales. Sin embargo, si es cierto que nuestro sistema electoral provoca cierta desigualdad en el reparto de escaños. Por ejemplo, en las pasadas elecciones Unidad Popular – Izquierda Unida consiguió tan sólo dos escaños con casi 900.000 votos mientras que otros partidos como PNV lo tuvieron 8 veces más fácil. Esto no significa que el sistema favorezca a los partidos nacionalistas, sino que el sistema penaliza a las terceras y cuartas fuerzas de ámbito territorial que tienen sus votos más dispersos por todo el país.

 Esto ocurre por el tamaño de las circunscripciones, es decir, el número de escaños a repartir en cada provincia. En España, sólo 8 provincias eligen a 10 o más diputados, lo que significa que las 42 restantes son circunscripciones medianas y pequeñas, donde los partidos con menos votos lo tienen más difícil para conseguir escaños por el número tan bajo de representantes a elegir.  Tenemos, por tanto, un sistema electoral proporcional con una fórmula proporcional que, en cambio, produce un sesgo mayoritario por el tamaño de las circunscripciones.

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Andrés Benítez

Andrés Benítez (Sevilla, 1993). Soy graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, curso el grado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y Máster en Liderazgo y Comunicación por la Universidad de Málaga. Mis campos de interés en la Ciencia Política son: comunicación, campañas electorales y comportamiento electoral.

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