Al PSOE le resulta difícil encontrar el camino

MANUEL HERRANZ MONTERO | Tras las elecciones generales del 20-D-2015, el PSOE no termina de consolidarse como fuerza clara de alternativa de gobierno, y ello pese al destrozo mayúsculo generado por el PP y la nueva normalidad. Con el aliento de Podemos en el cogote por captar al electorado socialdemócrata, la pregunta es, ¿Por qué millones de electores continúan alejados del PSOE?  Un cúmulo de causas son en gran parte comunes a todos los partidos, y sus explicaciones caminan sobre los cambios sociales profundos que viven las sociedades actuales:

  1. Un cúmulo de razones hay que buscarlas en las últimas decenas del siglo XX, en las que se producen modificaciones en la organización de producción y distribución, la economía real pierde peso y ocupa la cúspide el poder de los mercados financieros; la globalización y ascenso de los países emergentes provocan una pérdida de poder relativo de Occidente. La caída de los países occidentales disminuye parte de los beneficios que disfrutaban amplias capas de población en los mismos. En EEUU, Europa y en España, es visible el empeoramiento de las condiciones de vida de millones de personas desde antes de la crisis, que soportan en el consumo de abundante crédito/deuda, hasta 2008. Los cambios en Europa provocan una disgregación de la base social de la socialdemocracia que se apoyaba en la clase obrera, el mundo sindical pierde peso al disminuir su número e importancia ideológica. La desindustrialización gana terreno, aumentan los servicios, el trabajo se fragmenta físicamente aislando personas, la precarización avanza en Occidente. En los reequilibrios de poder, la economía gana peso a la política.
  2. Aparecen nuevos conflictos y/o de superior importancia que antaño aumentando la complejidad social y política: conflictos de género, ecologistas, nacionalistas… mezclan identidades en diversa proporción en los individuos. Un ejemplo de ellos es el intergeneracional que toma formas muy diferentes al pasado. La demografía muestra un envejecimiento acelerado, aumenta la población vieja que utiliza mayores recursos, más y mejores pensiones y atención sanitaria durante más años. Al mismo tiempo millones de jóvenes son desplazados por el sistema que no logra asimilarlos por falta de oportunidades, la falta de trabajo y la precarización son altísimas entre la población joven. Aparecen los ni nis y la desaparición de expectativas.
  3. Otro eje afecta a los partidos y su funcionamiento, democracia interna, deliberación y representación. La ciudadanía en general no percibe suficiente transformación en la militancia socialista, en cambios estratégicos y organizativos, ni sobre todo, cambios de entidad moral que influyen sobre la actividad política del partido, cambios que pudieran aclarar y deplorar lo ocurrido en el pasado reciente, su responsabilidad en corrupción, crisis institucional y sobre todo su papel en el empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo antes de la crisis y durante ella, lo cual afecta a la empatía con la ciudadanía, alejándola emocionalmente, restando por consiguiente credibilidad en un proyecto ilusionante de futuro. Es este aspecto el que se pretende desarrollar.

Problemas relativos a las crisis, económica, política e institucional… a la pobreza y aumento de las desigualdades, la deuda, el paro, la globalización, los emergentes, los mercados… relativos a la corrupción y la necesidad de regeneración democrática que incluye las formas de participación ciudadana en la sociedad, organizativas, participativas, deliberativas y de selección y revocación de élites… son expresiones de la complejidad de la ciudadanía, la uniformidad de intereses no existe, las peleas no son solamente inter clases, todo se hace más transversal; los poderosos luchan entre sí, corporaciones, sectores productivos, economía real y financiera… unos contra otros, no se producen enfrentamientos solo entre esos grupos y el resto de población, los choques de intereses se producen también entre grupos de población de base social trabajadora, dentro de sí.

Además de la influencia de las condiciones generales, también las particulares pueden ayudar a explicar la desafección. Los ejes de cambios citados anteriormente afectan a todos, lógicamente mas a los viejos partidos que a los nuevos, a los que fundamentalmente se mira obviando la globalización, centrándose en los elementos internos de la crisis y los nuevos al no tener historia, como Podemos, cuentan con mejores expectativas al no percibirse responsabilidades. También pueden asumir más fácilmente elementos nuevos, dado que no tienen que desaprender lo viejo, aunque nada garantiza que en el futuro logren mejoras en las condiciones de vida y trabajo del conjunto de los españoles.

Es visible el agotamiento de los socialistas y comunistas de IU, pero, ¿Por qué se ha producido el agotamiento del PSOE’? Muchas preguntas habría que formular para entender lo ocurrido estos años y no se hizo entre la militancia socialista. Sin duda la inadaptación a la globalización en el tránsito entre los siglos XX y XXI no fue solo culpa del PP, sin duda el capitalismo de despilfarro, la vorágine de la burbuja inmobiliaria y de crédito privado no fue solo culpa de los partidos políticos, sin duda la crisis desde 2007 no fue culpa de Zapatero. Pero, también sin duda, ambos tienen responsabilidad en la situación que vivimos. Y esa es una percepción de la ciudadanía

Pudo hacerse algo distinto; por ejemplo en 2010, pudieron convocar elecciones explicando la situación y errores cometidos, impulsando la participación ciudadana en un debate sobre riesgos y amenazas, posibilidades y esfuerzos, ¿por qué no se hizo entonces? Al no aclarar lo ocurrido por no explicitar sus errores, se quedaron sin un relato claro, potente y necesario sobre la crisis, sus causas y consecuencias, sobre la temeridad europea de la austeridad que condujo a la doble recesión de estos años convertida en gran depresión que terminó de hundir a los países del Sur… pretendieron recomponer el partido demasiado rápidamente, sin explicar el cambio de época que estamos viviendo y los vendavales que agitan el futuro.

El PSOE sigue sin dar explicaciones ni aportar análisis de su actuación de años atrás, lo cual lleva a desconfiar de que hayan entendido a los ciudadanos y lo ocurrido, que no solo era una crisis internacional provocada por las subprime de EEUU  en 2007 y posterior quiebra de Lehman Brohters, como todavía decían en mítines de la campaña municipales de 2011 –escuchado en Alcorcón a un responsable del PSM-. No solo fue aquello, porque la burbuja inmobiliaria española existió, que es una de las partes más graves de nuestra propia crisis económica, y no hicieron lo adecuado, al igual que otros muchos componentes de nuestras crisis internas que se agravaron sin duda, por la crisis financiera internacional y posteriormente la crisis de deuda en Europa. Todas diferentes, interrelacionadas y sobrealimentadas entre sí golpeando España.

Personas cercanas, asesores, militantes del PSOE altamente cualificados avisaron y fueron apartados o ninguneados: como Julio Rodríguez y Ricardo Vergés, grandes expertos inmobiliarios; el propio Miguel Sebastián en la campaña a alcalde madrileño, antes de formar parte del equipo económico de Zapatero, antes de ser ministro, advertía de los graves riesgos de la burbuja; asesores de Moncloa, Andrés Ortega, reputado intelectual, conocía los peligros del nuevo siglo; y un largo etc. entre los que conviene incluir a Zaplana y su aviso antes de irse, de posible quiebra en Cajas Mediterráneas. Todo se fue tapando con declaraciones oficiales del gobierno y del partido, de Chacón, Bibiana, Zapatero… no había burbuja, no había problemas financieros, no había problema de competitividad…

La cuestión importa porque se quieren tapar responsabilidades al extender la mentira de que nadie vio lo que se venía encima, entendiendo por ello la quiebra de Leman Brothers y repercusión posterior en forma de crisis financiera internacional, pero la burbuja inmobiliaria y de crédito española fue avisada suficientemente, otra cosa era cuantificar la repercusión precisa de su pinchazo. Nadie sabía exactamente de su enorme poder destructor, pero había muchas personas altamente cualificadas y cercanas a los círculos de poder que avisaban en la primera legislatura socialista 2004/2008 que entrábamos en una crisis fortísima sin estar suficientemente preparados para resistirla, no fueron escuchadas. El PSOE, era impermeable ¿por qué el partido estaba tan cerrado a escuchar y debatir, tan cerrado a integrar nuevas realidades?

Las gentes que deberían bullir estaban adormecidas o eran meras correas de transmisión, notoriamente visible en debates públicos o encuentros privados, lo cual harán para no sentirse desplazados de la corriente principal. Es dificilísimo conversar o discutir sobre cualquier tema, sea la crisis de empleo, la realidad europea, la secesión de Catalunya, o la actualidad China, lo más escuchado serán tópicos, consignas, la opinión, deliberación, elección de candidatos y de políticas desaparece de las sedes… la participación política queda relegada a pocas personas en los aparatos marginando la militancia, y mucho más las bases sociales.

Sucede en todos los ámbitos, en todos los grupos, nunca debería sentirse como amenaza la colaboración y participación ciudadana que no quiere limitarse a dar su voto, asistir a un mitin o una reunión bianual para elaborar una lista de problemas del barrio. Desde fuera lo notamos, se sienten incomodados, se conocen sus comentarios despectivos, sus portazos, sus olvidos… El PSOE, los partidos, están cerrados a influencias exteriores, impermeabilizados a opiniones y participación de sus bases sociales, que ven más como amenazas que como aportaciones, cuando es notoriamente visible que tras los movimientos de indignados del 15-M los debates y nuevas formas de relación política se extendieron por los barrios, fundamentalmente por mayorías jóvenes, que siguen fuera del socialismo.

¿Cuántos militantes han perdido en el PSOE en los últimos años? Desde 2008 hasta el 2013 dan cifras en torno a 40.000 individuos en toda España, quedando actualmente unos 200.000 militantes. Es fácil pensar que las bajas sean superiores a las citadas si tuvieran en cuenta los retirados de la circulación que no han formalizado explícitamente la baja, aquellos que no pagan pero mantienen el carnet. Al respecto en la Federación Socialista Madrileña, según recogen algunos medios dan pérdidas de afiliación entorno a un 40% cifras sensiblemente superiores a las citadas en general para toda España. Lo peor, con ser negativo, no es la cifra de bajas, es que ante una debacle como la puesta en marcha por el Gobierno PP y la existencia de cientos de movilizaciones por todos los rincones de España que han incorporado miles de nuevos activistas a las calles, no solo no hayan sumado apoyos, sino que los hayan perdido.

En cada pueblo tendrá diferente repercusión, pero comprueben en particular la pobre incorporación de jóvenes en tiempos en que se están produciendo hornadas de decenas de miles de expulsados del sistema, sin encontrar primer trabajo, reducidas posibilidades de estudio, sin vivienda, desahuciados, visión pesimista de futuro peor que el pasado por primera vez en muchísimo tiempo, en gran parte sin esperanzas. Los socialistas no han crecido, al contrario muchos han abandonado, la mayoría de veces no lo hacen por grandes diferencias ideológicas, sino por el bloqueo del funcionamiento interno, la débil vida política que la maquinaria permite a sus militantes y que éstos interiorizan asumiendo una reducida capacidad para discutir y elegir, para exigir y participar.

Este modelo individualista, personalista, llega a todos los rincones del partido, también llegan los documentos, faltaría más, pero los papeles son menos visibles y calan menos en comportamientos de militancia, la forma de hacer se difundía desde la cúspide, el Presidente del Gobierno Sr. Zapatero tomaba demasiadas decisiones fuera del Consejo de Ministros, como algunos altos cargos se han encargado de recordar, me enteré en la mesa del Consejo, demasiadas decisiones fuera de las Instituciones, eligió hasta Presidente del Congreso de los Diputados, y no el Parlamento, decisiones fuera de los órganos y debates del partido, nombramientos, elección de altos cargos, decisión de alianzas, de políticas nacionales e internacionales,… esta forma de proceder se extendió por Comités de Dirección y entramados de mando en las agrupaciones socialistas.

El Presidente Zapatero se alejaba del Gobierno, no atendía a su partido, que a su vez no hacía caso a sus militantes, y éstos no escuchaban a sus votantes, una forma de devaluar el trabajo colectivo el cual fue desapareciendo como estilo de funcionamiento, precisamente en una época de grandes dificultades para la socialdemocracia hacían la vida interna más difícil para adaptar y comprender. Se produjeron demasiadas decisiones al margen de los equipos y la ciudadanía, y por el contrario se instaló un estilo basado en la poca participación que ellos entienden como democracia representativa, los militantes que ingresaron en el aparato del partido desde jovencitos han hecho su carrera dentro del mismo sin apenas relación con el trabajo laboral y el mundo exterior, y creen que funcionar así es lo correcto.

Los militantes de partidos tradicionales siguen actuando como si fueran sus feudos particulares, consideran que sus problemas les atañen exclusivamente a ellos, los trapos sucios se lavan en familia. Claro que, entonces la respuesta será: ¡si son suyos, que se queden con ellos, pero no busquen mi voto pidiendo que confíe en quien no lo hace en mí!; la confianza es mutua, no pidan que les acepten como elegidos, ni siquiera como elegibles, si ustedes no aceptan que los electores conozcan y participen de opiniones y debates en el grupo. Los electores quieren derechos de ciudadanía, de intervención, saber qué posturas mantiene cada elegible y por qué y muchos ciudadanos quieren participar en la construcción de opiniones y decisiones. Este es uno de los asuntos de por qué estamos aquí, tras el 15-M, y por qué surgió aquel grito de ¡NO NOS REPRESENTAN!

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Manuel Herranz Montero

Jubilado, bloguero, ‘Arian seis’ y ‘En mi barrio. Alcorcón’. Analista político.

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