El mito de la unidad de las izquierdas (II)

MANUEL HERRANZ MONTERO |

Ojalá nunca tengas que vivir tiempos de cambio. Son pocos los que han conseguido permanecer fieles a lo que fueron.
Svetlana Aleksiévich.

Un velo cubrió la historia de las luchas fratricidas entre las izquierdas, a pesar de existir amplia documentación sobre las luchas internas, su difusión y expansión entre la ciudadanía fue limitada por el mundillo izquierdista, por desinterés o con la justificación de la utilización derechista que se hacía de la difusión de la represión izquierdista. De hecho hoy se sigue negando por mucha gente la realidad de las purgas, campos de exterminio, gulags y represión rusa o china… y ello a pesar de que tras el derrumbe del comunismo muchos archivos que permanecían secretos se han abierto documentando la información conocida y ampliando considerablemente cifras de aquellas brutalidades. La consecuencia es que una y otra vez entre las bases sociales progresistas sigue aflorando el mito de la unidad de las izquierdas, y lo que es peor la utilización del carácter emocional, populista, por parte interesada hace perder posibilidades concretas de compromisos asociados a la fuerza de la racionalidad.

Escuchar a un individuo hablar de la unidad de la izquierda no me causa desasosiego, entiendo que se trata de una ilusión, una emoción, tal como desear el fin de la explotación y las desigualdades, o desear el paraíso de los creyentes. Pero cuando oigo, o leo, a un líder de un partido de izquierdas jugar con la emoción de que tal o cual proyecto político supone la unidad de las izquierdas me pongo en guardia, porque suelen pretender que tome partido, o ellos o nosotros, aunque las opciones pueden ser varias: los dos son peores, los dos son mejores, una parte de uno y otra de otro, al revés, distintas proporciones de unos u otros… máxime si dichos líderes son politólogos, sociólogos o profesionales del estudio, que conocen la historia de las luchas izquierdistas. Entonces mis recuerdos me previenen contra la utilización populista de un deseo que podría ser individualmente digno, pero partidistamente pretende jugar con las emociones para movilizar a los ciudadanos a favor de un proyecto concreto en el que la unidad es secundaria ante la conquista del poder.

Ante las dificultades resucitan los mitos, las crisis aumentan la adhesión a las iglesias y creencias esotéricas, ¿podría suceder algo parecido con el resurgir del mito de la unidad de las izquierdas? Los hechos citados en la primera parte son un resumen simplificado de los enfrentamientos cainitas entre camaradas militantes que lucharon por un mundo sin explotación y por la libertad. Lo que se pretende destacar aquí, son los enfrentamientos dentro del mismo bando teórico, incluso entre compañeros que durante un tiempo pelean juntos, el aspecto sobre el que se quiere poner el foco es la violencia interna ejercida contra los cercanos, la protagonizada por izquierdistas entre sí, dejando apartadas las luchas entre revolucionarios y contras, entre rojos y blancos… que pudieran tener otra interpretación.
El número de organizaciones citado es un resumen muy simplificado de los grupos protagonistas en cada momento, pero se puede generalizar que en todo lugar y época y en toda corriente ideológica o política, tras un cierto nivel de unidad logrado al poco tiempo se produce una segregación, no mucho después se produce otra fracción de la escisión anterior hacia una parte menor que pretende comenzar nueva andadura y crecer bajo postulados de unidad, siempre utilizando denominaciones tales como: unidad de las izquierdas, unidad de la clase obrera, unidad de los revolucionarios, unidad de…

La importancia de las luchas fratricidas izquierdistas está, en primer lugar, en reconocer que han existido, en toda época y espacio, en períodos de luchas defensivas y ofensivas, en momentos en los que la reacción los perseguía y derrotaba y en momentos gloriosos de victorias revolucionarias. Las luchas dentro de las izquierdas han sido una constante del movimiento obrero. Es necesario admitirlo, sin lo cual será complicado entender a los seres humanos en sociedad luchando por sus intereses con mayor violencia en los momentos críticos en los que perciben que su vida se desmorona y/o se abren puertas a las utopías. Aceptar los hechos, las constantes escisiones y enfrentamientos violentos dentro de las izquierdas, es un primer paso que todavía muchos no asumen tachándolos de falsas manipulaciones. Otra cuestión serán las causas concretas que los provocaron, en parte están argumentadas en innumerables estudios por cada corriente intelectual o ideológica.

Algo no funciona en las izquierdas bajo el esquema del unitarismo cuando siempre da lugar a posturas excluyentes, la propaganda y acción política que pone en marcha fomenta la dicotomía de amigo/enemigo, o ellos o nosotros; y no parece que esta postura pueda ser explicada únicamente por la presión de las condiciones externas, por los contras, la carcunda, el fascismo, el imperialismo, la guerra,… Al menos dos grandes líneas de interpretación se pueden seguir:

1.-) Las teorías marxistas, anarquistas, comunistas, trotskistas,… no explican suficientemente el por qué de estos procesos. Incluso se puede dar otro giro, aceptando que dichas teorías los fomentan, al fin y al cabo son las bases filosóficas e ideológicas en las que bebió el movimiento obrero con la experiencia citada. En este caso surgen algunas dudas, aceptando que tuvieran una parte de responsabilidad, ¿cómo explicar entonces que dichos procesos se repitan en el movimiento feminista, y en el ecologismo? Los enfrentamientos y escisiones son constantes en estos movimientos, sin duda con menor violencia que dentro del movimiento obrero, probablemente pueda explicarlo sus componentes de mayor transversalidad de intereses tanto en militancia como en objetivos. Otro factor que ayudaría a comprenderlo sería la ausencia de experiencias históricas de lucha por conquistar y mantener el poder.

Una línea en la interpretación de la sucesión de hechos históricos es la esgrimida por el trotskismo y por quienes pretenden reducir su responsabilidad a unos pocos individuos; argumentan que; los trotskistas conocíamos desde hace muchos años las purgas y represión, y lo denunciamos en su momento, lo cual no les impide seguir considerando el comunismo como el objetivo paraíso. Presuponen que los desastres y brutalidades fueron consecuencia de Stalin, sin duda individuo con un papel importantísimo en la represión interna, pero al conceder exagerada importancia al aspecto individual, luego resulta complicado aceptar que en las luchas sociales son los movimientos colectivos quienes explican más y mejor los procesos, contradicciones, enfrentamientos, resultados… Las actas del Comité Central del Partido Comunista dan fe de múltiples intervenciones de sus miembros denunciando, condenando e instigando a la represión; miles de altos cuadros e intermedios del partido practicaron la denuncia y represión directa de sus compañeros en todos los ámbitos fueran administrativos, culturales, productivos, y en todos los territorios de la URSS; muchos generales y mandos militares detienen y reprimen a miles de izquierdistas en cuarteles, en el frente y lugares civiles; decenas de miles de rusos denuncian, persiguen y entregan a miles de camaradas en granjas, fábricas y centros educativos, deportivos, sociales… La amplísima represión entre izquierdistas desarrollada en Rusia, o China, no podría haberse realizado individualmente, o por unos pocos individuos.

La experiencia española abunda en la idea de prácticas colectivas represivas, durante la República son grupos de militantes quienes combaten entre sí, por ejemplo en Barcelona. Durante el franquismo, cualquiera que haya militado en organizaciones de extrema izquierda tiene experiencia de peleas provocadas por las constantes fracciones, formando trincheras en ambos lados de la escisión, defendidas por grupos de militantes peleando contra sus nuevos enemigos, antiguos colegas. Naturalmente en todos los casos los líderes influirán en marcar caminos, pero no se hubieran producido ni tantas ni tan profundas luchas sin la participación colectiva. El qué motiva a esos colectivos de izquierdistas para aceptar y seguir a los chamanes que alimentan el fuego del enfrentamiento, es otra cuestión que se intentará abordar más adelante, -la ilusión fanática de crear un hombre nuevo, tiene que ver-, pero sin la participación colectiva por activa y por pasiva hubiera sido imposible producir tan profundas experiencias históricas.

Otra interpretación pretende quitar importancia al aspecto de generalidad en los enfrentamientos cainitas izquierdistas, al intentar situar lo acontecido fundamentalmente en la URSS, en todo caso para otros países, adjudicarán a la III Internacional la responsabilidad de las luchas internas por la influencia de Stalin; pero ello no explica el resto de situaciones históricas anteriores y posteriores, en las que se produjeron hechos similares de enfrentamientos violentos entre izquierdistas. Por otra parte a pesar de la denuncia realizada en su época, mantener la misma postura hoy no parece suficiente. Enormes cambios provocados años después en China y el derrumbe del comunismo en la URSS, afloran nuevos datos sobre el pasado y sobre los comportamientos sociales del presente que en los años noventa inundan de salvaje capitalismo dichos países, lo cual debería dar lugar a nuevas interpretaciones. Todos los progresistas deberíamos reflexionar sobre la facilidad de la implosión comunista y la rapidísima expansión de la nueva moral de salvaje capitalismo ocurrido ante decenas de millones de soviéticos, se suponía que vanguardia obrera de la revolución mundial, pero que miraban sin actuar, con enorme pasividad, el surgimiento de un mundo que enterraba el suyo.

Nuevos archivos y documentos se hacen públicos y van arrojando otra luz sobre interpretaciones antiguas que irán siendo arrinconadas. Las críticas de Bettelheim al Capitalismo de Estado en la URSS, –‘Las luchas de clases en la URSS’ I y II. Charles Bettelheim. Siglo XXI– podrían ser válidas para entender la inmediatez en la que ingentes recursos, que eran teóricamente propiedad colectiva, en manos del Estado dirigidos por una nomenclatura, han pasado en un chasquido a manos privadas, gánsteres que hoy gobiernan aquello. Cientos de libros marxistas sobre el capitalismo siguen aportando interpretaciones válidas para comprender la sociedad, pero otros muchos con teorizaciones sobre la URSS y China, sobre la construcción del partido y la revolución comunista quedan arrinconados ante los nuevos hechos surgidos en esos países y ante las aportaciones de los relatos sobre el pasado, por ejemplo de Karl Schlogel. Uno de los muchos párrafos escritos por la premio nobel Svetlana Aleksiévich es sugerente en cuanto aclaración sobre lo que pasó, y por qué.

‘Yo nací soviética… Mi abuela no creía en Dios, pero creía en el comunismo. Y papá estuvo esperando la vuelta del socialismo hasta el mismo día de su muerte…Papá estuvo en la guerra de Finlandia (1939/40) nunca tuvo muy claro el propósito de aquella guerra, le dijeron que había que librarla y allá fue… de esa guerra se hablaba poco…papá no nos habló de ella… de vez en cuando se iba de la lengua cuando bebía unas copas…el paisaje de su guerra era invernal…bosques cubiertos de una capa de un metro de nieve…los finlandeses se desplazaban con esquís, llevaban ropa de camuflaje color blanco y aparecían inesperadamente…En una sola noche podían masacrar un batallón entero… papá peleó seis meses hasta que cayó prisionero…Avanzaban sobre un lago helado y la artillería enemiga comenzó a disparar contra el hielo quebrándolo. Muy pocos hombres consiguieron alcanzar la orilla a nado y los que lo hicieron llegaban entumecidos y desarmados…medio desnudos. Los soldados finlandeses les tendían las manos para ayudarlos a salir del agua. Algunos aceptaron las manos tendidas; otros prefirieron ignorarlas… Respondían a las enseñanzas que habían recibido. Papá se sujetó a una de aquellas manos y lo sacaron del agua…contó con sorpresa que le dieron un vaso de aguardiente para que entrara en calor. Y ropa seca. Se reían y me daban palmadas en la espalda: ‘¡Estás vivo Iván!’…No entendía por qué estaban tan contentos…

La campaña de Finlandia concluyó en 1940…entonces cada bando intercambió prisioneros de guerra…Cuando los prisioneros finlandeses llegaban hasta los suyos les estrechaban las manos y los abrazaban. Pero a los nuestros, los rusos, no los recibieron así. ‘Hermanos, compatriotas queridos’ decían abalanzándose contra los soldados. Y éstos contestaban gritando ‘¡Firmes! ¡Tenemos orden de disparar a quien rompa filas!’. La columna de prisioneros soviéticos devueltos por Finlandia, fue flanqueada por soldados armados acompañados de perros pastores y conducida a unos barracones… rodeados de alambradas de espino. Comenzaron los interrogatorios… ‘Me sacaron del agua’ ‘¡entonces eres un traidor!’ ¡Preferiste salvar tu pellejo antes que luchar por la Patria!’.

Papá también se consideraba culpable. Es lo que le habían enseñado a su generación…No se celebró juicio. Al término de los interrogatorios, los reunieron a todos y les leyeron la sentencia: seis años de trabajos forzados por traición a la patria. Los enviaron a Vorkutá, donde trabajaron en la construcción de una vía férrea sobre el permafrist. ¡Dios mío! Corría el año 1941 y los alemanes estaban a las puertas de Moscú. A ellos los traban como a enemigos… Toda Bielorrusia había caído en manos de los alemanes…Escribieron cartas solicitando partir inmediatamente al frente de batalla…a Stalin… Invariablemente les respondían que como eran unos cerdos debían quedarse trabajando… Y ellos…papá…él mismo me lo contó… lloraban desconsolados… El cautiverio en el gulag le acortó la vida. Y la perestroika también. Sufrió mucho. No podía entender lo que estaba pasando en el país, en el Partido.

2.-) Tenemos que aceptar que además de teorías marxistas existen criterios de comportamiento como especie viva que afectan al conjunto de los seres humanos, -¿la biología explicará algo? Los genes se replican, con algún elemento diferente- No son solo las izquierdas quienes luchan entre sí, aunque hemos citado al movimiento obrero en luchas violentas por conquistar e imponerse en el poder, si ampliamos el foco a individuos vinculados a religiones encontramos comportamientos similares. En el mundo de la religión, más cercano a las derechas, se producen luchas y fraccionamientos similares a los citados, ‘en su breve historia los mormones se han escindido en setenta facciones’ Steve Jones. De la misma manera que con las izquierdas, el clima de brutal violencia religiosa y sus luchas, también intentan ser ocultados, durante años negados por bases sociales y gurús, aunque ya resulta prácticamente imposible ocultar las guerras de religión, o hechos concretos de genocidios cometidos por ejércitos papales, ‘matadlos a todos, que Dios ya separará arriba los suyos de los otros’.

‘’Todos los partidos políticos y todas las naciones, así como todas las religiones, saben que los sentimientos compartidos son una fuerza de unidad, pero ¿cómo pueden identificarse y, con fortuna fomentarse? La cooperación, la espiritualidad e incluso el amor podrían añadirse a los ‘patriotismo, fidelidad, obediencia, coraje y compasión’ darwinianos como componentes del pegamento social, pero resulta difícil identificarlos. En cambio hay otra emoción más palpable que está en el centro de muchos credos: el dolor es inmediato, devastador y fácil de reconocer. ‘Ciencia y creencia. La promesa de la serpiente.’ Steve Jones. Turner.2015’’ Cooperación, espiritualidad, amor, patriotismo, fidelidad, obediencia, coraje… son términos ampliamente utilizados dentro del movimiento obrero y en las revoluciones comunistas. También fue utilizado para construir la sociedad nueva el dolor, como pegamento social.

¿Por qué resurge con fuerza el mito de la unidad de las izquierdas ahora? Resulta un poco desconcertante que después de tantos años clamando por la unidad de los seres humanos, tanto en la política como en la religión, las sociedades actuales muestren una mayor diversidad y complejidad que nunca y en esta situación ha renacido con fuerza el mito de la unidad. Una precisión a considerar, hablar de religiones e iglesias, no es pensar en lastres del libro, judaísmo, cristianismo e islamismo, y unas cuantas más orientales; es hablar de centenares de ellas, como dan a entender los papeles a rellenar para entrar en los EEUU, los cuales piden indicar a cual perteneces de las doscientas confesiones religiosas que facilitan.

‘’ En EEUU los patrones de desigualdad y adhesión al cristianismo (en sus múltiples sectas) desde la década de 1950 al presente muestran una y otra vez, que la segunda sigue a la primera; que un período de injusticia y presión social provoca un aumento del número de personas que va a la iglesia. Cuando la situación del proletariado se deteriora, el atractivo de la religión aumenta…

‘’Existe una correspondencia exacta entre la injusticia social y el poder de los sacerdotes. En los países cuyos gobiernos son justos y eficaces, la influencia del clero se disipa, mientras que las naciones más devotas sufren más delincuencia, más mortalidad infantil, más enfermedades mentales y menos movilidad social que aquellas donde el dogma juega un papel menos importante.’’. ‘Ciencia y creencia. La promesa de la serpiente.’ Steve Jones. Turner.2015’’

En los párrafos anteriores puede ampliarse el significado de algunos términos religiosos a significados políticos: iglesia, partido, religión, comunismo, sacerdotes, nomenclatura, clero, élite política, etc. Para intentar explicar los enfrentamientos entre las izquierdas, las dos líneas de interpretación formuladas no son contradictorias, muchos comportamientos religiosos se identifican con prácticas políticas. Religión y política son poderosos agentes de exclusión de los otros:

En ambos casos quieren construir una visión del mundo sustitutiva de la existente, construir una interpretación particular de la vida con principios ilusionantes y aterradores; ambas militancias requieren actividad social, exigirán proselitismo, agitación y propaganda sometidos a reglas y normas de organización grupal que tapen las otras; ambas promueven la certeza en sus principios doctrinales y en su paraíso hasta el enfrentamiento con otras doctrinas que siempre serán falsas; una escisión construirá su identidad no solo a favor de un nuevo paraíso y dotándose de otras normas de comportamiento y organización, además fomentará el odio hacia los otros, -toda identidad se construye con elementos pro y contra-; en ambos casos se fomenta la fe ciega en las propias teorías y sus intérpretes, fomenta la adoración sin límites a sus obispos o gurús, a la élite ejecutiva acompañada del desprecio a cualquier otra élite; ambos, el partido, la secta, consideran ser los únicos fieles interpretes de textos sagrados en los que se apoyan, siempre tienen toda la razón; sus integrantes, sus líderes se comportan como elegidos por el destino, dotados de superior calidad al resto de mortales los permite definir nítidamente la finalidad, el paraíso hacia el que caminar y los enemigos a destruir; ambos determinarán los fines a lo que todo queda subordinado, toda atrocidad es permitida al ir encaminada a lograr el objetivo; las estructuras del grupo premiarán al obediente, asimilarán a quienes defiendan el discurso interno y reprimirán, expulsarán a quienes no se sometan…  

‘’El Partido era una iglesia… su fuerza derivaba tanto de la creencia y de la fe como del intelecto… el Partido tenía sus ritos, sus santos, sus lugares sagrados…las asambleas semanales eran misas seculares…
‘Party Animals’ David Aaronovitch. 2016.

Resulta difícil seguir creyendo en el mito de la unidad de las izquierdas, ya que no existen muchas pruebas que puedan soportar tal unidad, y sí abundantes de lo contrario, lo cual no significa tener una postura indiferente a la importancia de la cantidad en cualquier situación; los mitos por un lado, la racionalidad por otro. La división de la sociedad genera enfrentamientos entre grupos heterogéneos por lo que resultará imposible que un solo partido pueda definir la opción que beneficie a todos. La existencia de partidos, o partes de la sociedad, muestra la diversidad de expectativas y sueños. En las sociedades democráticas, que son las que aceptan la imposibilidad de aniquilación de los otros, el voto condiciona obtener poder político; conseguir mayor número de votos que otros se convierte en un objetivo para todos los partidos, así que con fines electorales se pretende aglutinar grandes colectivos a costa de manipular sentimientos de unidad e igualdad que parezcan reducir diferencias, ello podría llegar a ser peligroso realizado con el objetivo de intentar barrer o derrotar absolutamente a los otros.

Consignas como ‘’somos el 99%’’ afirman que todos compartimos los mismos intereses. La consigna nació a raíz del artículo de Stiglitz en el cual escribía que el 1% de población controlaba el 40% de la riqueza, lo cual es cierto económicamente hablando, pero no cuando se pretende extender a la política, a la vida entera, y la consigna pretende que interioricemos que todos pensamos lo mismo. Creer que todos deseamos idénticos objetivos vivenciales y coincidimos en ideas e intereses está muy extendido, aunque la realidad muestra lo contrario cada día; hay múltiples bandos, grupos diversos dentro de las mismas corrientes, muchos ‘aquellos y estos’, se agudiza la transversalidad de identidades en cada individuo y grupo, la sociedad se hace más compleja. Siete mil millones de personas vivimos en el Planeta, con ideas desiguales sobre la vida y la muerte, distintas interpretaciones sobre el universo y el medio que nos rodea, sobre la producción material e intelectual, sobre como determinar necesidades y satisfacerlas,… muchos de esos millones de individuos viven en el mismo marco físico y legal, lo cual sería imposible si la política no organizara la convivencia dotando de compromisos normativos ampliamente aceptados.

Los partidos de izquierdas en Europa ha abandonado los sueños revolucionarios, la apuesta a todo o nada, que normalmente se quedaba en nada y los están sustituyendo por el objetivo de ganar el gobierno, quieren tener acceso al BOE y parcelas de poder, eso plantea la batalla política en otro terreno completamente distinto al de la revuelta, lo integra dentro de normas democráticas, lo cual supone aceptar que las sociedades son heterogéneas y hay que convivir con múltiples intereses diferentes y la resultante de las fuerzas en litigio dependen en buena parte del poder de las mayorías expresadas en votos. En las mayorías confluyen múltiples intereses que se contraponen interactuando transversalmente, siendo aglutinados en torno a partidos. No podemos creer que la organización social pueda funcionar sin organizaciones, grupos de gente, lobbies, que acumulen presión y esfuerzos en torno a iguales deseos, aunque hoy un partido no puede representar la diversidad social sin sufrir graves contradicciones dentro de sus filas.

En las elecciones una mayoría absoluta puede lograrse con un tercio de los votos, ni siquiera es posible ganar por mitades, por tanto un tercio podrá gobernar, pero no debería olvidar que por muchos votos que obtenga sea cual sea el partido que lo consiga, siempre tendrá enfrente a otros dos tercios, en muchas ocasiones con diferentes intereses a los ganadores e ideas y criterios distintos. Durante el transcurso del tiempo, los intereses, ideas y criterios de ganadores y perdedores se irán mezclando, buscando salidas posibles, que serán las comúnmente aceptadas. Cualquier equipo de gobierno debe entender que las fuerzas que le siguen nunca son mayores que las que tiene enfrente, que intentar aplastar al resto y gobernar contra la mayoría no tendrá resultados positivos. Entrar en el juego democrático de pretender ganar elecciones para gobernar, supone aceptar la imposibilidad de la destrucción total de los otros.

La suma numérica es importante tanto en situaciones extremas, como imprescindible en una sociedad democrática en la que el poder se logra mediante cantidades de votos generalmente superiores, enfrentadas a otras. Parece adecuado relativizar la idea de ‘todos juntos somos más, si las izquierdas se unen ganamos…’ porque no todos los de izquierdas quieren lo mismo, ni en objetivos, ni estrategia, ni táctica, ni en propuestas concretas, lo cual no impide que se pueda coincidir en algunos aspectos. Ítem mas, Los partidos de izquierda españoles no son un conjunto sólido con identidad única, en mayor o menor medida, todos conforman subconjuntos de tendencias en movimiento que generan tensiones fraccionarias en su vida diaria.

PSOE, Podemos, IU, ICV, PCE, ERC, CUP, EH-Bildu, Sortu, BNG, Compromiss, Equo, Es el moment, Bloc, En comú, Las mareas, etc. etc. son partidos muy distintos, además dentro de cada uno conviven tendencias diversas, a los anteriores habría que sumar decenas de grupos políticos, muchos abstencionistas; en las elecciones 20-D-2015 se presentaron más de 1.300 candidaturas provinciales, muchas de ellas eran grupos izquierdistas, probablemente entre un tercio y la mitad. La militancia y simpatizantes de los grupos de izquierdas, son una amalgama de tendencias, grupos e integrantes de movimientos con ideologías diversas, trotskistas, marxistas, comunistas, socialistas, socialdemócratas, ecologistas, feministas, demócratas, indignados, cristianos de base,… los hay europeístas y euroescépticos, anti sistemas y demócratas, independentistas y federalistas, reformadores y revolucionarios, etc. así creer en la unidad ante opciones tan heterogéneas resulta complicado, mejor conocer la disparidad de intereses aceptando que cuanta mayor pureza pretendida, menos cantidad, más fracciones y mayor soledad. Ganar gobiernos para transformar condiciones de vida en millones de personas implica diluir estrategias e ideología, para sumar; hablar de unidad supone aceptar compromisos en los que todos ceden y nadie logra imponer su totalidad al resto. –Militantes, simpatizantes y votantes de izquierda pueden cifrarse en torno a un tercio del censo electoral, ¿España es un país de izquierdas?

PD: Un caso particular aumenta las disensiones, se trata de la plurinacionalidad, lo cual a unos los lleva a pedir la autodeterminación, ello supone considerar Galicia, Euskadi y Cataluña, como colonias, eso implica la dominación política, económica y cultural por los castellanos, extremeños, andaluces… que tienen mayores derechos que los habitantes de esos territorios colonizados, a quienes explotan y reprimen. Para otros la pluralidad de naciones no impide convivir en el mismo estado, al fin y al cabo en el mundo hay unas 6.000 naciones y solo 200 estados, lo cual indica que la mayoría de estados son plurinacionales.

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Manuel Herranz Montero

Jubilado, bloguero, ‘Arian seis’ y ‘En mi barrio. Alcorcón’. Analista político.

Un comentario sobre “El mito de la unidad de las izquierdas (II)

  • el 10 marzo, 2016 a las 11:41 am
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    Bien, Manuel, gracias. Detallado y cuidadoso análisis de una cuestión histórica que no pierde su interés, por no decir que está de candente actualidad. Una reflexión que deberían hacerse muchos y que en mi modesta opinión debería arrojarlos/nos a un diálogo más sosegado, a una visión más elevada y con una proyección a medio largo plazo; a ese esfuerzo que exige toda reflexión compleja sobre la diversidad, sobre nuestras propias escisiones. Ya no es sobre las esquirlas de las ideas sobre las que hay que amontonarse/aglutinarse, deberíamos procurarnos sillas para los procesos, aplicarnos en el método para comunicarnos, pacífico y con voluntad de evolución. Dices bien al emplear el verbo “diluir” aunque suene a desleir o disolver. Lo que la izquierda debe comprender es que se pretende una sopa, no una panacea ideal. Cada cual añada su porción, combinemos con sapiencia culinaria, calentemos, soplemos, repartamos, probemos. Divididos, esos ingredientes acaban todos podridos o en manos del TIPP.

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