Tecnócratas como alternativa a nuevas elecciones

FRANCISCO COLLADO | Desde la década de los ochenta y hasta bien entrada la crisis de confianza política a finales de 2010, han sido dos las principales críticas que se han planteado frente a la democracia española. Por un lado, el sistema electoral que combinando unas circunscripciones provinciales con un fórmula de divisores mayores producía un efecto desproporcionado. Por otro lado, la alternancia de los gobiernos populares y socialistas que se habían convertido en hipotéticos “cartel-party” mediante este sistema que les beneficiaba considerablemente. Lo que también conecta con los distintos fenómenos de corrupción política y el sentimiento de falta de representatividad de la élite política. A principios de la actual década, distintas formaciones como Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y Equo habían aparecido como fruto de sectores de la sociedad descontentos con el sistema, seguidos más tarde de Podemos y el salto de Ciudadanos (C’s) de la arena catalana al resto del territorio.

Finalmente, las elecciones generales de 2015 han arrojado los resultados no más proporcionales, pero sí el parlamento más fragmentado y plural que se habría podido ver en España. Esto es lo que algunos temerosos y otros esperanzados han venido en denominar como la “Segunda Transición”, pero la cual no termina de cuajar ante la imposibilidad de unos y otros para conseguir un pacto. De un lado, la pinza de Partido Popular y Podemos que no están dispuestos a llegar a la confluencia y el fallido intento de investidura de Pedro Sánchez. Como alguien había dicho, tenemos un parlamento “a la italiana”, pero carecemos de políticos italianos capaces de crear acuerdos imposibles que obren la gobernabilidad. Ya no sólo se trata de un cambio, sino de hacerlo posible. Ante esta situación, la mayoría han vuelto a señalar la necesidad de convocar nuevos comicios para este verano.

El intelectual Iñigo Errejón supo adelantarse a este horizonte caótico, proponiendo la creación de un gobierno independiente y por encima de los partidos con números insuficientes para formar uno. Y es que ya, cinco años antes, un artículo de la cabecera The Economist planteaba esta cuestión. En otras palabras, un ejecutivo tecnocrático dirigido por veteranos de la política, figuras que contentasen a los distintos grupos y probablemente con un trasfondo europeo como pueden ser líderes de la talla de Solana y Almunia, por citar algunas. De hecho, el caso de Mario Monti en Italia representa una posibilidad que cabría de ser estudiada por parte de nuestra clase política.

Ahora bien, cabe preguntarse qué es la tecnocracia. Según el diccionario de la RAE, es el “ejercicio de poder por los tecnócratas”, siendo el tecnócrata un “profesional especializado en alguna materia económica o administrativa que, en el desempeño de un cargo público, aplica medidas eficacs que persiguen el bienestar social al margen de consideraciones ideológicas”. Esta definición de tecnocracia como gobierno de los especialistas puede representar un riesgo para la democracia, pero que podría ser considerada en tiempos de incapacidad política, cambio político y/o crisis de diversa índole. Estos tres requisitos son algunos de los que reúne actualmente España que ha empezado -según diversas fuentes económicas- a salir de la crisis, pero que requiere de un ajuste político. Aunque pueda parecer un riesgo para la democracia y ya lo advertía Weber cuando se refería al desarrollo de la legalidad racional, no implica ello, que no pueda ser contemplada como una opción en casos puntuales (Vélez-Rendón, 1995). De hecho y desde una perspectiva analítica, las decisiones de la actual Unión Europea están determinadas en gran medida por criterios tecnocráticos impuestos especialmente por los funcionarios comunitarios e instituciones tales como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

Ahora bien, la “tecnocracia” con una difícil definición de cara a la opinión pública resalta diversos recelos y desconfianza. Por un lado, los efectos del crecimiento de las decisiones de la Unión Europea tomadas en base a criterios cada vez más tecnocráticos y menos políticos desde el fracaso del proyecto de carta magna europea (García-Sáez, 2014). Lo que ha calado negativamente entre distintos países, especialmente de Europa meridional y anglosajona. Por otro lado, la asociación existente entre dictadura y tecnocracia en España, donde los últimos gobiernos de Franco estuvieron marcados por la presencia de los tecnócratas del Opus Dei.

Conclusiones

Por estos motivos, el impulso de la tecnocracia en España viniera necesariamente unido a una redefinición del concepto y a la presentación de la misma como una herramienta de gobierno capaz de sustituir a la política en aquellos momentos en que la política no hace posible la gobernanza política, económica y financiera. El impulso académico y profesional por esta nueva concepción del gobierno de los expertos, alejada de los viejos criterios del “rey-filósofo” o de otros riesgos contra las sociedades libres de las que hablaba Popper, quizá pudiera arrojar luz sobre un tema del que poco se ha hablado en los últimos años, pero en cuya línea muchas decisiones se han ejecutado desde Bruselas.

Si bien, una luz que permite vislumbrar el artículo de The Economist es que los tecnócratas han alcanzado sus mejores resultados en aquellos contextos dominados por políticos incompetentes. Por lo que, cabe reflexionar sobre el episodio histórico que estamos viviendo y esas nuevas elecciones hacia dónde nos llevarán exactamente.

Bibliografía:

García-Sáez, José Antonio (2014). “Del Tratado de Lisboa a la Reforma del 135 de la Constitución Española. Algunos preocupantes indicios del predominio de la tecnocracia sobre la democracia”, en María Isabel Garrido y Ramón Ruiz (eds.), Democracia, gobernanza y participación. Valencia: Tirant lo Blanch.

The Economist (2011). “Minds like machines”, The Economist. Artículo del 19 de noviembre de 2011. Más información: <http://www.economist.com/node/21538698>.

Vélez-Rendón, Juan Carlos (1995). “Modernización del Estado y administración pública: entre la burocratización y la tecnocracia”, Estudios Políticos, 6: 75-95.

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Francisco Collado Campaña

Francisco Collado Campaña (Málaga, 1984) es Becario FPU en el Área de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, desarrolla su tesis sobre el liderazgo de los alcaldes de las capitales de provincia andaluzas (1979-2011) bajo la dirección de Francisco Entrena Durán (UGR) y José Francisco Jiménez Díaz (UPO). Máster en Política y Democracia (UNED), Licenciado en Ciencias Políticas (UPO) y Licenciado en Periodismo (UMA). Ha participado en diversos grupos de investigación nacionales en Ciencias Políticas y Sociología, publicando distintos artículos en revistas académicas y ponencias en los congresos de AECPA, ALICE, APCP, Centro de Estudios Andaluces y ACMS. Asimismo, ha trabajado como periodista en distintos medios de comunicación y en gabinetes de prensa. http://www.upo.es/dpub/contenido?pag=%2Fportal%2Fupo%2Fprofesores%2Ffcolcam

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