Euskadi 2016: año electoral

MIGUEL MACÍAS QUESADA | Soplan vientos electorales en el País Vasco. A la más que probable repetición de elecciones generales el próximo 26 de junio, podría sumarse la celebración de elecciones autonómicas. El Lehendakari Urkullu continúa dudando sobre la posibilidad de hacer coincidir ambos comicios o mantenerlos en octubre, como estaba previsto. Vaticinando esta posibilidad, los partidos han comenzado a activar el “modo precampaña” y a anticipar escenarios, mensajes, programas y candidatos.

Tanto el Euskobarómetro –elaborado por la UPV- como el Sociómetro –elaborado por el Gobierno Vasco-, son insuficientes para hacer un pronóstico certero de resultados en un clima de tanta incertidumbre, pero resultan útiles para predecir tendencias y bocetar las estrategias de campaña de las diferentes fuerzas políticas. A día de hoy, la noticia sería la fuerte entrada de Podemos, que con una horquilla entre los 19-21 escaños pasaría a convertirse en segunda fuerza, sólo dos o tres escaños por debajo del PNV. Tercero quedaría EH Bildu, que perdería 8 escaños; prácticamente los mismos que se dejaría por el camino el PSE-EE que se quedaría en 9 escaños; 8-9 obtendría también el Partido Popular y Ciudadanos entraría por primera vez en la cámara con entre 1 y 3 escaños.  

Euskadi 2016

¿En qué situación afronta cada partido las elecciones?

A falta de ser ratificado por las bases jeltzales, todo parece indicar que el actual lehendakari repetirá como candidato del PNV a las elecciones autonómicas. Urkullu ha logrado mantener un perfil moderado al frente del Gobierno. Centrado sobre todo en la recuperación económica de Euskadi, ha sabido mantenerse lejos de la deriva independentista  de Cataluña y con relativa popularidad (es el único político vasco que aprueba en el último Sociómetro, con una nota de 5,3). Sin embargo, de acuerdo con las últimas encuestas, el PNV no tiene ni mucho menos asegurado repetir gobierno, pues de acuerdo al Euskobarómetro de abril se quedaría  a más de 10 escaños de la mayoría absoluta. Con estos datos, ni siquiera un pacto con el PSE-EE  -con los que han estado en buena sintonía a nivel nacional y autonómico esta legislatura- le aseguraría repetir en el cargo.

Podemos es el invitado de excepción. Fue el partido más votado en Euskadi en las pasadas elecciones generales y las predicciones siguen altas para los morados. Su fuerte entrada en el parlamento les situaría en el centro del tablero de negociación, donde mantendrían varias posibilidades de pacto que incluso les permitiría entrar en el gobierno, y quién sabe si hasta liderarlo. La marca morada continúa fuerte en el País Vasco a pesar de los problemas internos que han sufrido en los últimos meses con dos facciones duramente enfrentadas. La urgencia del partido es encontrar un candidato o candidata con garantías de llevar a cabo su proyecto, una figura que se especula pueda recaer en la magistrada del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Garbiñe Biurrun

Bildu podría ser el principal perjudicado por la fuerte entrada de Podemos, al menos en la parte social y en el eje ideológico compiten por los mismos electores. La izquierda abertzale continúa su descenso, que comenzó hace casi un año en las elecciones forales y municipales de mayo de 2015 donde, entre otros puestos clave, perdieron la alcaldía de San Sebastián. El partido ha comenzado oficiosamente la precampaña y su previsible candidato, Arnaldo Otegi, tiene el mandato de mantener el partido con opciones de ser clave en los pactos tras las elecciones.

El PP afronta las elecciones vascas con un equipo renovado, al frente del que se encuentra el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso. El recién elegido presidente de los populares vascos es considerado el candidato virtual a falta de ser confirmado. Alonso contará con la difícil tarea de intentar mejorar los resultados obtenidos por el Partido Popular en Euskadi en los últimos comicios, una tarea complicada si nos fijamos de nuevo en las predicciones demoscópicas, según las cuales, parece poco probable que el PP juegue un papel clave en las negociaciones postelectorales.

El PSE-EE también continúa en descenso. Los socialistas, que hace tan sólo 4 años ocupaban la Lehendakaritza, mantienen una caída libre que puede llevarles incluso a quedar por debajo del Partido Popular, situándose como quinta fuerza política. Su líder y candidata, Idoia Mendia, luchará por mantener los suficientes escaños para entrar en el juego de pactos, un deseo que comparte en secreto el PNV, ávido de encontrar socios que sostengan un posible gobierno jeltzal. 

UPyD defenderá el último escaño que mantiene en un parlamento autonómico. El actual portavoz de la formación magenta, Gorka Maneiro, se agarra a estos comicios para evitar la desaparición virtual de su partido, sin embargo los datos no parecen estar de su lado. Ciudadanos, por su parte, parece llamado a ocupar el puesto de UPyD y salvo sorpresa de última hora, entrarían de forma discreta con entre uno y tres escaños.  

Escenarios de batalla

Los temas clave de la campaña variarán dependiendo de la fecha de celebración de las elecciones.  Si finalmente coinciden con las generales, es más que probable que el foco principal se centre sobre aspectos generales y nacionales dejando el debate regional en un segundo plano. Por el contrario la celebración de estos en octubre, permitiría un mayor protagonismo de aspectos autonómicos. Sin embargo,  es posible que en el mes de octubre todavía no exista un gobierno nacional, lo que afectaría a la campaña con igual o más intensidad que si las elecciones se celebrasen en junio.  La participación es otro de los factores que se verían afectados por la fecha de las elecciones; la celebración de estas en octubre podría ocasionar un descenso en la misma al suponer la cuarta visita a las urnas en menos de 17 meses.

Brechas o clivajes. A los tradicionales clivajes ideológico y nacionalista, se une un tercero  “nuevo-viejo”, presente en las últimas elecciones generales, municipales y europeas. En cuanto al primero, destaca el continuo desplome del apoyo a la independencia entre los ciudadanos vascos que cae a un 23% y se sitúa por debajo del federalismo y la autonomía como opciones de organización territorial (ver gráfico).

Es en este eje en el que hasta ahora mejor se ha movido EH Bildu (cuenta con un 81% de sus votantes a favor de la independencia), sin embargo, dado que la independencia no ocupa el mismo espacio en la agenda política y mediática que en las pasadas elecciones, la formación abertzale corre el riesgo de no remontar en las encuestas si no comienza posicionarse en otros temas. Podemos, por su parte, mantiene una posición más ambigua en el eje soberanista; si bien el partido se muestra a favor del derecho a decidir, hay discrepancias internas sobre posicionarse de forma categórica en este debate o centrarse en otros donde mantiene posiciones mucho más asentadas. El Partido Nacionalista Vasco ha optado a lo largo de la legislatura por navegar en el cauce de la moderación y ha sorteado con relativo éxito el debate soberanista, evitando alejarse en todo momento del modelo catalán. No obstante, su previsible necesidad de pacto si quiere conservar Ajuria Enea, puede llevar a Urkullu a modificar su discurso en base a quién quiera seducir para asegurar un segundo mandato.

Euskobarómetro

De acuerdo también al último Euskobarómetro, los ciudadanos de Euskadi mantienen como principales preocupaciones el paro, la desigualdad, la situación política y la situación económica; preocupaciones que coinciden a grandes rasgos con las que manifiestan el resto de ciudadanos españoles en los sucesivos barómetros del CIS y que sirven como guía  de por dónde discurrirá la campaña en materia económica y social. Destaca por su ausencia la corrupción, que aunque continúa siendo considerado como el segundo problema a nivel nacional -de acuerdo al barómetro del CIS de marzo de 2016- no lo es en el País Vasco donde el menor número de casos percibidos en Euskadi parece, al menos a priori, excluirlo de la futura campaña.

Euskobarómetro2

Por último, unas notas sobre el eje nuevo-viejo en el que tomamos como nuevo los partidos que se estrenan en estas elecciones autonómicas y viejos los que repiten. Es cierto que los nuevos cada vez lo son menos pues ya se han presentado a otras elecciones en el territorio vasco (municipales y generales) y que incluso contamos con el recuerdo de voto de ambos comicios; sin embargo, por tratarse de otros comicios son difícilmente comparables. Así pues, tanto Podemos como Ciudadanos acuden a unas elecciones autonómicas vascas por primera vez y, de acuerdo a las encuestas, con desigual suerte pues los primeros entran con opciones de disputar la Lehendakartiza y los segundos luchan por entrar en el parlamento, siempre de acuerdo a estos datos podemos afirmar que este clivaje no sería tan acusado como sí lo ha sido en las diferentes elecciones de 2015 a nivel nacional, municipal y en otras autonomías.

Queda aún tiempo para ir afinando temas, alianzas, batallas y pactos, pero por el momento estas son unas notas que buscan acompañar el comienzo de la precampaña vasca.

The following two tabs change content below.

Miguel Macías Quesada

Miguel Macías Quesada (Madrid, 1987). Licenciado en Ciencias Políticas por la UAM y en Derecho por la UNED. Máster en Comunicación Política por el Instituto Ortega y Gasset y la USC. Profesional de los asuntos públicos y la consultoría política. Curioso por naturaleza, soy un apasionado de la comunicación y las relaciones internacionales.

Latest posts by Miguel Macías Quesada (see all)

Un comentario sobre “Euskadi 2016: año electoral

  • el 27 abril, 2016 a las 6:18 pm
    Permalink

    El roto que le puede hacer podemos al nacionalismo vasco y de forma particular al mundo abertzale puede ser enorme. El PSE también debería estar temblando ante el desastre que se le avecina. El PNV puede no tener apoyos para gobernar. Elecciones muy interesantes.

    Respuesta

Deja un comentario

¿Te gusta Debate21?

Queremos explicar la realidad de un modo distinto.

¿Nos sigues?