El derecho natural de cada ciudadano argentino

ROMINA D. RODRÍGUEZ | Sin organizar una planificación política[1] en materia de las viviendas, cada vez los censos van insoslayablemente dándonos a conocer el gran aumento que crece en lo poblacional, sin duda alguna las políticas públicas nos han dejado marcas de que no se puede vivir de un fanatismo barato, pero tampoco se puede vivir sin hacer, sin construir, o de promesa incumplidas y no solamente esto, sino que no podemos vivir sin una casa y quedarnos rezagados al paso del tiempo, a las presiones mundanas como la falta de desempleo o bien a las altas demandas que nos generan los juegos de algunos bancos y las reglas que nos imponen las inmobiliarias, que si bien se entienden que los anteriores son la base y el sustento de la economía a nivel país y a nivel global, nos roban de todas formas las esperanzas y quedamos a un metro de la mediocridad humana. Necesitamos hechos, más hechos contundentes y no datos o estadísticas que nos hagan cegar momentáneamente, sino que necesitamos acabar con todo esto ya, no seguir soñando con una porción de logro porque no se llegó a cumplir a nivel nacional a pesar de que las estadísticas lo marquen, necesitamos llevarlo a cabo en las prácticas de la vida real, no solo en un papel.

Personas que tardan toda su vida en poseer una casa. ¿Cómo cree usted que hace un ciudadano, trabajador promedio, como cree que hace un monotributista, un trabajador en condiciones precarias, alguien que no ha podido terminar sus estudios por cualquier imposibilidad que le haya afectado, o mismo como hace un trabajador en relación de dependencia que no llega con su sueldo neto para abonar mes tras mes las altas tasas de los préstamos hipotecarios?, ni hablar de la compra de un terreno para después edificar su casa, quienes lo pueden lograr son unos pocos, valientes o bien personas que se afanan día tras día para dejarlo todo de lado , hasta sus mismas vidas para poder tener una simple vivienda, o quienes caen en un trueque ( intercambio) de un auto por una casa en lugares inhóspitos y condiciones deficientes o jugadas sucias.

Porque no hacer de algunos lugares (localidades) ciudades en su medida justa, sin quitar la tradición de algunas localidades, solo así algunos más tendrían una casa.

“La destrucción de la vida de un extraño sin la menor duda de que cumples con tu deber y de que eres una persona moral es la nueva forma de mal, la forma invisible de maldad en la modernidad liquida, junto a un estado que se rinde o se entrega completamente a esa maldad, un estado que solo teme la incompetencia y quedar rezagado respecto a sus competidores, pero que ni por un momento duda de que las personas no son más que unidades estadísticas. Las estadísticas son más importantes que la vida humana real; y el tamaño de un país, su economía y su poder político son mucho más importantes que el valor de uno de sus habitantes, aun cuando hable en nombre de la comunidad. Nada personal, solo negocios: he aquí el nuevo Satanás de la modernidad liquida.”

La modernidad liquida. Bauman pág. 19/20.

Es así, como en el sur de nuestro país Argentina hace unos años atrás nació la idea de poder fomentar tanto. La prolongación de nuestro suelo, así sea como el cuidado, el resguardamiento a la fauna y a la flora, la preservación continua de nuestro medioambiente que es el medio en el que vivimos y poder crear la conciencia. A nuestros futuros hijos o condescendientes de esta madre tierra ( la pachamama), así también reclamar lo que nos corresponde por derecho, por nación el otorgamiento natural de una porción de tierra para poder vivir, el acceder sin burocracia a una vivienda para cada ciudadano, como lo dictamina la constitución nacional, expresado en el artículo nº 9. Esto nos interpela, es así como un sindicalista fueguino llevo a cabo y tomo acciones a desarrollar para con dicho proyecto y levanto bandera para proteger el nuevo proyecto de ley llamado ley de suelo. Provocando reacciones de todo tipo , defendiendo los derechos de cada trabajador de cada ciudadano con respecto a tener un hogar y un suelo donde vivir, propuso la ley para todo el territorio nacional y así dejar de sucumbir por manos con intereses no acuerdos al ciudadano promedio.

El tema en cuestión es la falta de políticas públicas que no están resueltas desde largo tiempo, no necesitamos parches o que salgan ongs a cubrir lo que el estado debe hacerse responsable. El pueblo se hizo escuchar, alzo su voz en medio del frio cordillerano y emprendieron la labor a través de una agenda popular, y poder luchar por sus propios intereses naturales, por un derecho propio y el de sus hijos, así es como se declaró victorioso ante el consejo deliberante, así es como también se pregono lucha ante diferentes ciudades de la provincia de Tierra del Fuego, y siguieron la lucha mediante un punto de encuentro no solo para dicha Ley de Suelo[2] sino para otras leyes en las cuales el Señor Gerónimo Ruiz concibió a lo largo de mucho años, desde su propio sindicato creado hace más de 30 años junto con compañeros de su talla y su fuego de lucha. Es así, como allí mismo, empezó la carrera casi imposible de dicha ley con algunos por menores más o menos, pero siempre en carrera promoviendo su realización casi utópica por la que últimamente se manejan y se empoderan dichas cuestiones, a veces esperando el infortunio y a veces no esperando absolutamente nada. Las señales para seguir dando vía al proyecto parece ser lentas, por falta de acciones de gobernantes que menosprecian al mismo. ¿Acaso es utópico pensar o dirimir a que el estado nacional sea beneficiario de otorgar viviendas correctamente?, ¿no ser envueltos en una estafa de un negocio inmobiliario o bien que nuestra carpeta de solicitud no este durmiendo en una caja mientras que alguien con poder escrupuloso accione para su interés?

La igualdad no significa justicia, en Tierra del fuego no hace falta tierras hace falta justicia equitativa. En todo el país hace falta esto mismo, no solo en dicha provincia donde son muchas las voces que se levantan para obtener sus derechos. En el contexto histórico actual tenemos una gran deuda que nos pesa demasiado como siempre o cada tantos años el país se desglosa y sufrimos la debacle de pagar a los houldouts, o a los buitres. No es la medida exacta en la que se somete a su pueblo, a sus ciudadanos ni a sus trabajadores. Que quede claro, que esto no es un banco de tierra. Demasiadas variables atañen al tema central del suelo, muchos son las preguntas para solucionar tanta magnitud. Foucault llama “el poder es poder” y está mal utilizado, en beneficios de unos pocos reyes y el maleficio de los cuatro de copas. Esta grieta paleolítica, se llama así a un estado dinosaurio deficiente como la grieta perversa paleolítica, porque nos aturde pensar que como ciudadanos pensantes tengamos que todavía mendigar, ¿que hemos hecho en todos estos años de democracia que no supimos transversalmente cuidar o hacer y hacer una ley fuerte y una implementación heroica en la construcción de viviendas?. El capital por el capital mismo, el avasallamiento enérgico y furioso de la equivocación constante hacia lo humano. Tal lo decía hace tiempo el general San Martin pidiéndole a Rivadavia una pronta solución pero sin efectos todo se hacía esperar. ¿Porque? Porque justamente los intereses egoístas de unos pocos antecedían para que se efectuara debidamente la justicia.

Los problemas de los argentinos en estos tiempos son: factores de riesgos que juegan en contra en la carrera a la obtención de una vivienda.

  • La deficiencia de una casa.
  • El difícil acceso a la misma.
  • Los altos valores impuestos por el mercado en impuestos y servicios.
  • La alta rentabilidad.
  • Inestabilidad laboral ( desempleo, empleados no registrados, opera sobre toda inestabilidad de un trabajador )
  • Grupo familiar extenso.
  • Gastos mensuales de necesidades básicas.
  • Deficiencia estatal de diferentes gobiernos que no alcanzaron a todos los ciudadanos
  • Deficiencia en planificación en programas de acceso a una casa

¿Desde cuándo acceder a una vivienda debe ser por un sorteo?, el estado debiera allí, ser suficiente para homologar por la calidad de cada argentino en acceder a un techo tal como hizo referencia el Papa Francisco tierra, techo y trabajo.


[1] http://www.vivienda.gob.ar/docestadisticas.php

[2] http://agendapopulartdf.blogspot.com.ar/

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Romina D. Rodríguez

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