El Brexit: la Royal Army sin mando

ANTONIO GUTIÉRREZReino Unido navega en medio de una tormenta en alta mar sin mando ni timón que manejar. La empresa en la que se embarcó el país con la convocatoria y celebración del referéndum del pasado día 23 ha conducido a Reino Unido a una situación de ≪riesgo para la estabilidad financiera≫ tal y como ha declarado el Banco de Inglaterra. Los oficiales de la nave abandonan el barco ante una situación incontrolable en la que la libra se deprecia, la inversión huye del país y los ingleses son hoy significativamente más pobres que antes de iniciar el proceso.

No son pocas las medidas que el Gobierno inglés está estudiando y adoptando, como la bajada de tipos de interés o la reducción del impuesto de sociedades con el fin de evitar la fuga de empresas. La City ya ha adoptado medidas  como el bloqueo de fondos para evitar que cunda el pánico entre las grandes empresas que ya ponen sus ojos en otros mercados como Edimburgo.

Mientras que la sociedad británica se arrepiente del rumbo adoptado y miles de aquellos que se enrolaron lamentan la decisión adoptada bajo el juego de palabras ‘Bregret’ (son más de cuatro millones de firmas las recogidas para solicitar un segundo referéndum), los principales líderes del movimiento pro Brexit huyen de la responsabilidad que asumieron a la hora de convencer con falsos argumentos a la ciudadanía inglesa. Tras el anuncio de la marcha de David Cameron que, como mencioné enEl Brexit y la democracia británicaes el principal responsable de esta situación, son varios los líderes políticos que han rechazado dirigir la nave hacia el proyecto que, decorado con falsos datos, apoyaron con su compromiso político. Primero fueron los postulados sucesores de Cameron que, en la carrera por sucederle han abierto una  lucha interna que ya se ha cobrado más de una víctima política. El primero en retirarse fue el ex alcalde de Londres, Boris Johnson, tras la traición de su mano derecha, el ministro de Justicia M. Gove. En mitad de esta lucha, ha emergido la ministra del Interior, Theresa May, que será este miércoles nombrada Primera Ministra, después de que Andrea Leadsom renunciase. May, que pese a apoyar a Cameron en la campaña por la permanencia, se circunscribe al círculo de los tories euroescépticos.

Por otro lado, el más fervoroso de los líderes que apoyaban la salida de la UE, el líder de la UKIP, Nigel Farage, anunciaba hace escasos días su dimisión tras la victoria de la salida. Farage, destacado eurófobo y otro detonante del referéndum, se ha despedido argumentando que estaba en política <<para sacar a Reino Unido de la Unión>>, demostrando así que nunca se ha considerado político, la verdadera figura del político que hacía frente a la realidad y trabajaba por solucionar los problemas. En cambio, Farage crea el problema y esconde la cabeza. Y entonces cabe recordar la pregunta que le lanzó Juncker: “¿Por qué está usted aquí?”.

Así, en mitad de este descabezado proyecto, Reino Unido se encuentra, a falta del nombramiento de la nueva Primera Ministra, en un punto muerto ante el mandato popular que ha recibido el Parlamento y el Gobierno y las consecuencias de una acción que ya se están cristalizando. Theresa May, que va a suceder a Cameron, tendrá que de decidir entre entonar el artículo 50 y emprender así el proceso de “desconexión” o, en cambio, por raro que parezca, someterse a un harakiri político dando marcha atrás y contraviniendo el resultado del referéndum (recordemos, no vinculante) en aras de un bien mayor para la estabilidad del país, cosa que por sus primeras declaraciones parece improbable, pese a que todos los caminos ya apuntan hacia la salida de Reino Unido, no cabe desechar esta última opción, por poco democrática que parezca. No sería la primera vez que se realizara un segundo referéndum sobre un mismo asunto, en lo referente mismo a la Unión Europea.

En tanto en cuanto la sociedad inglesa carezca de un liderazgo fuerte y decidido poco podremos hacer desde la Unión, tan sólo preparar una política de separación ejemplar y fuerte ante un miembro que rechaza la solidaridad y la los valores de la Unión. Si llegara el momento, no será la hora de una “Europa a la carta” ni de concesiones o ventajas a un miembro desleal.

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Antonio Gutiérrez

Antonio Gutiérrez Guijarro (Baena, Córdoba) es estudiante de Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid. Articulista y representante estudiantil. Europeísta, crítico y comprometido políticamente. En defensa de la democracia y la educación.

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2 comentarios sobre “El Brexit: la Royal Army sin mando

  • el 11 Julio, 2016 a las 6:25 pm
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    Esperemos que ahora que ya van a tener nueva Premier, el proceso de desconexión sea rápido. Ya estuvo bien de chantajes. Han decidido irse, que lo asuman.

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  • el 22 Julio, 2016 a las 11:11 am
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    Pues a mi Juncker me parece un impresentable. Cuando dice que :”Con la extrema derecha no hay debate ni diálogo posibles” deja fuera al primer partido en votos en Francia, el Frente Nacional, o sea la voluntad de la mayor parte de los franceses. Para este personaje lo que no sean políticas del sistema y fastidiar a la gente con políticas de inmigración masiva, es Extrema Derecha. Así vamos…

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