Partido Popular y Ciudadanos: votos que van y vienen

ANNA-CLARA MARTÍNEZ | El pasado 26J Ciudadanos obtuvo 390.759 votos menos que en los comicios electorales celebrados el 20D. En cambio, el Partido Popular logró sumar 669.220 votos más. En escaños, ello se tradujo en una pérdida de 8 escaños de la formación naranja y en una ganancia de 14 escaños para los populares.

Teniendo en cuenta que, en una escala ideológica del 1 al 10, en que el 1 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, ambas formaciones comparten una parte del electorado, la que estaría situada entre los números 5-6 de dicha escala, esto es, el centro-derecha o la derecha más moderada, y vistos los resultados, podríamos estar hablando, siempre desde la especulación y hasta que los estudios postelectorales lo confirmen, de un claro trasvase de votos entre ambas formaciones, es decir, de una ida y vuelta de votantes entre PP y C’s. Cabe matizar que es imposible afirmar que todos los votos que C’s ha perdido el 26J se hayan traspasado en bloque al PP. No obstante, sí existen ciertos indicios que apuntan a que una parte del electorado de C’s ha votado al Partido Popular. En primer lugar, hay cierta cercanía ideológica entre ambas formaciones y, en segundo lugar, la fuga de votantes de C’s a PSOE y a Unidos Podemos es probablemente escasa por cuanto estos últimos partidos también han perdido votos.

Partiendo de la teoría del modelo ideológico del voto, la ideología izquierda-derecha es el valor político que efectúa un mayor impacto sobre la decisión del voto. Esta teoría toma como base las siguientes premisas:

  • La mayor parte del electorado tiene una ideología izquierda-derecha y, por tanto, es capaz de autoubicarse en una escala ideológica del 1 al 10, en que 1 sea extrema izquierda y 10 extrema derecha, por ejemplo.
  • La mayor parte del electorado es capaz de discernir entre cuáles son los principales partidos de derecha y cuáles son los de izquierda y puede situarlos en la escala anterior.
  • La mayor parte del electorado vota a aquel partido que está de acuerdo con su propia ideología izquierda-derecha.

Por tanto, el modelo ideológico del voto parte de la presuposición que cuando el elector vota a aquel partido que está de acuerdo con su propia ideología izquierda-derecha lo hace como una mera manifestación emotiva de su ideología. Esto es, vota a aquel partido porque se identifica con él en unos valores políticos, en una determinada ideología, porque siente que mantiene y defiende sus intereses.

Asimismo, cuando el individuo se identifica permanentemente con el mismo partido y le vota de manera constante en el tiempo, como consecuencia de la ideología izquierda-derecha, estamos frente a lo que se conoce como voto normal. Ahora bien, puede suceder que ocasionalmente el individuo se mueva en el espectro ideológico y vote a un partido distinto, como consecuencia de una decisión racional. Esto es lo que se conoce como voto desviado. No obstante, cabe tener en cuenta que cuando un individuo ejerce este tipo de voto desviado mantiene inalterada su ideología izquierda-derecha y, por tanto, tiene tendencia a volver a ejercer su anterior voto normal cuando se hayan desvanecido las circunstancias excepcionales que motivaron el cambio de su voto o bien cuando la utilidad de volver a su voto original sea mayor que la de permanecer en el voto desviado. El retorno al voto original es lo que se denomina homing tendency.

De hecho, este voto desviado no sólo se puede manifestar en el ámbito individual, sino también en el agregado. Si muchos electores ejercen un voto desviado, el resultado agregado de las elecciones será diferente a los resultados habituales, esto es lo que se conoce como elecciones desviadas. Normalmente, las elecciones que siguen a las desviadas son las llamadas de restitución, esto es, aquellas en las cuales los electores vuelven a ejercer su voto normal bajo la ya mencionada homing tendency. Aún así, en algunos casos concretos sí que puede darse el hecho que, a medio o a largo plazo, el voto desviado acabe asentándose, debiéndose ello, por lo general, al cambio en la posición socio-económica de los individuos.

Así pues, de entre las posibles causas que el 20D motivaron el voto desviado podríamos mencionar la corrupción en las filas de los populares, la falta de regeneración, el deseo de cambio y renovación, entre otros. No obstante, el pasado 26J, el miedo al ascenso de Unidos Podemos, sumado a la apelación al voto útil -entendiendo al PP como un partido capaz de llegar al gobierno dada su trayectoria-, fueron algunos de los factores que propiciaron la homing tendency, es decir, el retorno del voto normal, el de los votantes habituales, al Partido Popular, pese a que las cuestiones que el 20D habían motivado el trasvase de votos no están todavía solventadas. Por tanto, podemos afirmar que el trasvase de votos acontecido entre PP y C’s se debe a una clara manifestación del modelo ideológico del voto.

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Anna-Clara Martínez Fernández

Licenciada en Derecho (Universidad Pompeu Fabra), licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, Máster en Abogacía (Universidad de Barcelona) y Máster en Política y Democracia (UNED). Actualmente, trabajando de abogada especializada en derecho administrativo y colaborando en distintas publicaciones. Tiene especial interés por los temas de comportamiento electoral y de educación.

Un comentario sobre “Partido Popular y Ciudadanos: votos que van y vienen

  • el 28 julio, 2016 a las 6:15 pm
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    Ciudadanos debería evitar por todos los medios que se celebrasen unas terceras elecciones, sino de lo contrario muchos de sus votantes, aun más, se irán al PP.

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