Nueva política con olor a vieja. ¿En qué se han convertido Ciudadanos y Podemos?

FRANCISCO COLLADO | La coyuntura política, que se inauguró en España con la irrupción de Podemos en las elecciones europeas y el crecimiento de Ciudadanos a nivel nacional, sobre todo a partir de enero de 2015, proyectaba unas expectativas bien diferentes con respecto a las coordenadas actuales. Entre algunos de los argumentos que se habían barajado para interpretar esa transformación del sistema de partidos español se encontraban principalmente tres, aunque los votantes de Podemos y Ciudadanos respondían a personas jóvenes con característica socio-económicas distintas (León, 2015). Primero, el bautismo de “Segunda Transición” con el que distintos intelectuales denominaron a dicho período por la confluencia de nuevas opciones partidistas y la caída del bipartidismo. Segundo, el surgimiento de un partido político que hacía suyas las demandas del 15M y se amparaba como una especie de “nueva izquierda”. Tercero, la revitalización del constitucionalismo español, especialmente en lo referente a la unidad territorial, por parte de la fuerza naranja.

En el paso de las elecciones comunitarias de 2014 a las generales de 2015 y la repetición de 2016, se ha observado claramente que votos correspondientes al bloque de la izquierda, principalmente en manos del PSOE que estaban en ese momento en la abstención, se han concentrado en torno a Podemos y las fuerzas coaligadas al mismo. Así como, en el intrabloque de la derecha se ha podido comprobar una oscilación de votos del PP a Ciudadanos y una posterior recuperación de dicha volatilidad electoral hacia la candidatura de Rajoy. El problema venido y que pone en cuestión los argumentos anteriormente esgrimidos, es hasta qué punto se puede hablar de “nueva política” o si bien hasta qué punto Ciudadanos y Podemos se han convertido en una especie de partidos al servicio de los dos grandes en las posteriores negociaciones de investidura de un Presidente del Gobierno.

Durante la primavera de 2016, se ha mostrado como PSOE y Ciudadanos creaban un frente común de lo que podría denominarse un bloque de centro que agrupaba a los socialdemócratas y a los liberales de Albert Rivera. Obviamente, la matemática de los escaños impidió la constitución de este gobierno con los votos en contra de Podemos y PP. De lo que algunos, se hayan referido a este acuerdo entre las fuerzas políticas extremas, de izquierda y derecha respectivamente, como una recuperación de la pinza entre izquierda y derecha que ya revivieron José María Aznar y Julio Anguita en la década de los noventa durante el rechazo al PSOE de Felipe González. Lo que no se puede negar, es que estratégicamente es una posición cómoda tanto para Pablo Iglesias como para Mariano Rajoy, cuyos discursos se basan principalmente en el rechazo recíproco de las propuestas de uno y otro.

Ante la incapacidad para formar gobierno, las elecciones del 26 de junio de 2016 han arrojado un panorama similar donde nos encontramos con un PP más crecido y un PSOE que ha conseguido sobrevivir al temido “sorpasso” de Podemos. En este sentido, se puede afirmar que el bipartidismo ha sido seriamente dañado, pero no erradicado por los partidos de la llamada “nueva política”. Aquí cabe hacerse una pregunta y es hasta qué punto realmente han salido perjudicados PP y PSOE o si lo han sido en todo caso sus respectivos líderes que pese a que no han conseguido una victoria electoral decisiva han conseguido evitar ser devorados por los otros partidos.

Tras estas elecciones, las nuevas negociaciones han pasado por la discreta maniobra de Mariano Rajoy de conseguir -y conocer- las decisiones del resto de partido ante una futurible investidura que no termina de verse. Así, se ha observado como el discurso de Ciudadanos ha oscilado entre la negativa y la abstención, para acabar convirtiéndose en un más que posible sí a Mariano Rajoy. Mientras, se han propuesto otras opciones como la constitución de un gobierno conjunto entre PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos. Más Ciudadanos que Podemos, se muestra como una fuerza bisagra dispuesta a virar posiciones y discursos en función a la dinámica de los hechos, mientras que los morados permanecen en una postura más clara y firme.

Hace ya algunos meses, que Jordi Évole sentó en una mesa a Albert Rivera y Pablo Iglesias para escuchar las propuestas opuestas y compartidas por estas fuerzas (Piña, 2015). En ambas, pese a su diferencia ideológica, se vislumbraba un posible acercamiento entre adversarios políticos, pero enemigos del viejo orden contra el que se oponían. Lo que podría haber sido un auténtico “sorpasso” de Ciudadanos sobre el PP y de Podemos sobre el PSOE, y por tanto; en una reconfiguración de la agenda política en cuanto a reformas y propuestas se ha convertido en una situación bien distinta donde dichas fuerzas se han convertido en dos actores más que juegan en esta época política que bien podría ser o el final del bipartidismo o la supervivencia del mismo en una escenario con cuatro actores políticos, según sostenía el analista Jaime Miquel (Soto, 2016) en una reciente entrevista en El Confidencial.

La reflexión final fuera, o debiera ser, que el daño al bipartidismo ha sido mayor por el fracaso y la pérdida de confianza en los líderes de PP y PSOE que por las posibles acciones que Podemos y Ciudadanos podrían haber llevado para cambiar estas fuerzas políticas por un orden nuevo donde ellos fueran los principales partidos. Baste con visualizar el cara a cara entre Albert Rivera y Pablo Iglesias antes de las elecciones de diciembre de 2015 y el posterior realizado antes de las recientes repeticiones del 26 de junio de 2016. Mientras tanto, se abre la posibilidad de unas terceras elecciones, cuyo único dato en el que coinciden los expertos es en el crecimiento de los escaños del Partido Popular de Mariano Rajoy.


Bibliografía:

León, Sandra (2015). “¿Qué une y qué separa a Podemos y Ciudadanos?”, en El Diario, 22/10/2015. Más información: <http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/une-separa-Podemos-Ciudadanos_6_444165580.html>.

Piña, Raúl (2015). “El primer cara a cara de Rivera e Iglesias será el próximo domingo en La Sexta… así se gestó la cita”, en El Mundo, 11/10/2015. Más información:<http://www.elmundo.es/espana/2015/10/11/561abccb268e3e596d8b4667.html>.

Soto, Juan (2016). “Si Podemos y Ciudadanos no se hubieran enfrentado, PP y PSOE estarían triturados”, en El Confidencial, 9/7/2016. Más información: <http://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2016-07-09/jaime-miquel-entrevista-podemos-ciudadanos-pp-psoe-elecciones-generales-26j_1229070/

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Francisco Collado Campaña

Francisco Collado Campaña (Málaga, 1984) es Becario FPU en el Área de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, desarrolla su tesis sobre el liderazgo de los alcaldes de las capitales de provincia andaluzas (1979-2011) bajo la dirección de Francisco Entrena Durán (UGR) y José Francisco Jiménez Díaz (UPO). Máster en Política y Democracia (UNED), Licenciado en Ciencias Políticas (UPO) y Licenciado en Periodismo (UMA). Ha participado en diversos grupos de investigación nacionales en Ciencias Políticas y Sociología, publicando distintos artículos en revistas académicas y ponencias en los congresos de AECPA, ALICE, APCP, Centro de Estudios Andaluces y ACMS. Asimismo, ha trabajado como periodista en distintos medios de comunicación y en gabinetes de prensa. http://www.upo.es/dpub/contenido?pag=%2Fportal%2Fupo%2Fprofesores%2Ffcolcam

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