¿Es el bloqueo culpa del PSOE?

ANDRÉS BENÍTEZ | No sé cuándo ni quién fue el primero que avistó el fin del bipartidismo, pero el paso del sistema post-transición al actual sistema multipartidista es una realidad indiscutible. Y eso es todo lo que nos pasa. La falta de diálogo y acuerdo no es más que fruto de la inmadurez democrática de quienes se tienen que acostumbrar a vivir en una nueva España.

También de los votantes. Y es que algunos hay que –tras dar “un claro mensaje” para que cambie la forma de gobernar- aún insisten en que castigarán al partido que votaron si pacta a un lado, a otro, o si sigue bloqueando la situación.

El bloqueo –la palabra del verano- es el concepto que los partidos han decidido que sirva para culpar a las demás formaciones de las posibles terceras elecciones. En cualquier caso, es evidente que vivimos en una inestabilidad cuasi permanente que poco a poco se está convirtiendo en una estable inestabilidad. Y por paradójico que resulte, así está el país.

Las terceras elecciones serían una catástrofe, pero pocas salidas quedan antes de utilizar este recurso. Sin embargo, y pese a toda la desafección que esto provoca, los partidos han calculado que un mal gobierno o un pacto “equivocado” podría dar lugar, electoralmente hablando, a un castigo incluso mayor que una nueva repetición de las elecciones. Es decir, los partidos tendrían incentivos para alargar la actual tesitura e incluso llegar a las terceras elecciones. Aunque en éste último punto, es necesario hacer las siguientes diferenciaciones.

El Partido Popular está “cómodo” en el Gobierno en funciones. Las cifras del paro se reducen, no se someten a sesiones de control, el liderazgo de Rajoy se ha visto consolidado en la última contienda electoral, la corrupción parece no pasar más factura de la que “ya ha pasado”… Además, su posición es clara, el desbloqueo pasa por la abstención socialista.

El partido de Pablo Iglesias ha pasado a la retaguardia. Atrás queda esa imagen que tanto daño le hizo donde se ofrecía en rueda de prensa como vicepresidente escoltado con sus siete ministros. La formación morada también es tajante: “queremos un gobierno de izquierdas, los números dan”. Eso sí, le cargan la responsabilidad de la iniciativa a Pedro Sánchez.

Por su parte Ciudadanos, conscientes de su fuga de votos en una nueva convocatoria electoral, primero afirmó categóricamente que se abstendrían en la segunda votación para que el PP forme gobierno, e invitando de este modo al PSOE a que haga lo propio para que “se ponga en marcha la legislatura”, para posteriormente presentarle a Rajoy seis medidas a cambio de su sí y que presumiblemente este aceptará y así meterán más presión al PSOE. 

De esta forma, cada partido ha construido un relato de post-campaña. Menos el PSOE, sobre quien paradójicamente parece estar la responsabilidad de darle a España un gobierno.  La euforia con la que celebró el fracaso del sorpasso, la lucha interna de los barones además de las voces de González, Guerra y Bono , ente otros, pidiendo la abstención y su posterior silencio, han dejado a Sánchez en último lugar para mover ficha. Ahora ya no tiene relato. La posición del no a Rajoy, no a un Gobierno con Ciudadanos y Podemos, y no a unas terceras elecciones, le relega a una posición secundaria.

En política hay dos factores fundamentales que se deben tener muy en cuenta: la iniciativa y el tiempo. Y la estrategia de Pedro Sánchez que parece ser esperar a que Rajoy fracase en su investidura e intentarlo de nuevo erigiéndose como la alternativa al Partido Popular, le deja sin iniciativa además de regalarle el control del tiempo a Rajoy, donde este ha demostrado tener una capacidad como ningún otro.

El PSOE ha perdido la iniciativa de la pasada legislatura; con Ana Pastor en la Presidencia del Congreso ha perdido el liderazgo para controlar los tiempos de la democracia; y además, no ha sido capaz de construir y articular un relato creíble que explique cómo va a garantizar un nuevo gobierno. Ahora, todos los focos están puestos en Pedro Sánchez.

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Andrés Benítez

Andrés Benítez (Sevilla, 1993). Soy graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, curso el grado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y Máster en Liderazgo y Comunicación por la Universidad de Málaga. Mis campos de interés en la Ciencia Política son: comunicación, campañas electorales y comportamiento electoral.

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