El porqué de los ‘ninis’

JULIO COMENDADOR | La semana pasada conocíamos la noticia de que España es uno de los países de la UE donde más se ha incrementado en los últimos diez años el porcentaje de jóvenes entre 20 y 24 años que ni estudia ni trabaja -los comúnmente llamados ‘ninis’- según un estudio de Eurostat. En concreto, este incremento se ha disparado 9 puntos, hasta un 22,2%. España se convierte así en el tercer país de la UE -del total de 28 países- con el incremento más fuerte de ‘ninis’ desde que estalló la crisis económica en 2006.

Parece que al hablar de crisis económica, nuestras preocupaciones se centran sólo en el aumento del desempleo que se produjo. De hecho, aunque se ha reducido en los últimos meses el número de desempleados de manera importante, en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de julio el paro es el principal problema que hay en España para el 50% de los encuestados. En cambio, la otra parte de la ecuación de ‘nini’, la educación, aparece in extremis en el top ten de los principales problemas de España (para el 1,4% de los encuestados).

EUROSTAT

Según el citado estudio de Eurostat, España fue el tercer país de la UE con más jóvenes de 20 a 24 años estudiando en 2015 (46,3%). En cambio, en 2006 sólo el 28,6% se dedicaba en exclusiva a tareas académicas. Este dato está directamente relacionado con la caída de la tasa de jóvenes que sólo trabajan, ya que España fue el segundo país –por debajo de Grecia- con menos personas de este grupo de edad trabajando (22,5% frente al 44,3% del 2006).

Resumiendo, en 2006 trabajaban el doble de jóvenes de los que estudiaban y en 2015 se dio la vuelta a esos números. Por la experiencia vivida en nuestro país, se puede concluir que no es bueno ni un modelo ni otro. Lo suyo es alcanzar un equilibrio entre los jóvenes del rango 20-24 años que estudian y los que trabajan. Ni hay que obligar a los jóvenes a estudiar carreras universitarias como si eso conllevara un mayor prestigio social, ni hay que permitir que los jóvenes aparquen sus estudios por un trabajo que dé dinero fácil como pasó en la época del boom inmobiliario.

CIS

Desagregando la respuesta a la pregunta “¿cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?” del último CIS, hay unos resultado muy interesantes que ayudan a masticar la reflexión enunciada en el párrafo anterior. El 32,1% de los jóvenes entre 18-24 años tienen como principal problema el paro. Este porcentaje crece por rangos de edad hasta alcanzar el 56,2% para los mayores de 65 años. No deja de ser paradójico que el problema del paro sea percibido con menor importancia por los que están en época de saltar al mercado laboral, respecto a los jubilados que ya están fuera. Es como si los abuelos estuvieran más preocupados por el trabajo de sus nietos, que los propios nietos. Quizá el porqué de los ‘ninis’ no es tanto un problema laboral como creen los mayores.

Elaboración propia. Fuente: CIS.
Elaboración propia. Fuente: CIS.

Respecto a la educación, se cambian los papeles. El 3,3% de los nietos (los de 18-24 años) consideran que el principal problema de España es la educación. En cambio, sus mayores perciben la educación como un problema más residual: 0,4% para el rango 45-54 años y 0,7% para los mayores de 65 años. Esto es un aviso para los padres y el resto de ‘mayores’ que legislan y toman decisiones acerca de la educación: lo que ellos no ven como un problema, puede ser percibido como un problema para los jóvenes. Y esos jóvenes son los que luego dejan de estudiar o, casi peor, estudian durante 5-6 años carreras en las que no se sienten realizados.

España tiene que llegar a ese equilibrio entre los jóvenes que a edades tempranas trabajan pero con un adecuado nivel de estudios, y los que estudian algo que les interesa y con perspectivas laborales. Y para ello hay que dar un paso adelante en lo que al fomento de la Formación Profesional se refiere. Luego vendrán las medidas para evitar la explotación de los becarios, pero es fundamental que un joven trabaje en algo en lo que le guste y para lo que se sienta capacitado. Ahí es donde han jugado un papel fundamental los estudios especializados en los países avanzados. El cambio de chip no debe ser sólo para unos políticos a los que les pedimos que acuerden el tan ansiado Pacto Nacional de Educación, sino que ha de empezar por los padres y abuelos de nuestras familias.

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Julio Comendador

Julio Comendador Arquero (Toledo, 1984), es Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid. Su trayectoria profesional ha estado ligada a las Administraciones Públicas como consultor e investigador, lo que le ha llevado a interesarse por el funcionamiento de las políticas públicas y el análisis político.

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Un comentario sobre “El porqué de los ‘ninis’

  • el 22 Agosto, 2016 a las 1:49 pm
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    No creo que sólo de la forma de hacer política o de las políticas de la U.E. o de las del Estado se puedan conseguir los éxitos necesarios para una población educada, demócrata, tolerante y de la que sentir orgullo a nivel general.
    En mi opinión falla también la formación o ejemplo en la familia. La última generación en ser padres están teniendo errores de educación en sus hijos si cabe más graves que los que tuvieron sus padres, me refiero con estos últimos a los que hoy tienen entre 50 y 65 años.
    Desde la llegada de la democracia a nuestro país, la juventud de aquellos años confundió la nueva educación, la tolerancia y comprensión de los hijos, en un compendio de permisividades de toda índole. Llegaron las últimas tecnologías y medios de comunicación y lejos de hacer que éstos nos hicieran más responsables por tener más conocimientos, nos hicieron menos hábiles a la hora de entender que tanto en el núcleo familiar, como en los colegios, institutos, universidades, trabajos, etc., debe haber una disciplina, un saber quién es el responsable y un respeto hacia ese responsable. Todo ello ha llevado a creer que por ser mayor de edad ya se tiene derecho absoluto a todo y en ese todo no debe entrar todo aquello que no se ha ganado.
    Los hijos deben aprender de los padres y de los profesores y de los “buenos jefes o compañeros de trabajo”, pero si los padres no se dan a respetar, los profesores no tienen competencias para darse a respetar y en el trabajo todos son iguales, será difícil que un joven entienda en qué momento de su vida se encuentra.
    Este desencuentro, esta falta de camino o vía a seguir, les hace más vulnerables, más prepotentes y consiguientemente tienen una pérdida de tiempo que les pasará factura el resto de su vida.
    Para que un joven tenga ilusión por hacer cosas, debe primero entender que está en edad de aprender cosas, y ésto vale para todos los estados de juventud, tanto para el que estudia, como para el que trabaja, como para el que ni lo uno ni lo otro pero debe estar en búsqueda de algo.
    En cualquier caso el grave problema no es sólo lo que he citado, sino que el principal es el que ha sido y será desde el comienzo de los tiempos; son más los que nacen con deseo de copiar que de crear, y esto vale para todo en la vida, así, naciendo más gente con carencias a la hora de crear su personalidad, con carencias educacionales de los padres, con carencia de oferta laboral y con una falta absoluta de principios básicos, el problema sólo puede solucionarse en parte con políticas que induzcan a cambios paulatinos, es decir, que quizá con unos políticos más hábiles y menos simples (faltos de personalidad), podríamos poco a poco solucionar en parte este problema.

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