Todavía hay posibilidades de que no haya terceras elecciones

ANNA-CLARA MARTÍNEZ | El voto favorable de Ciudadanos y de Coalición Canaria ha sido insuficiente, tanto en la primera votación de investidura como en la segunda, para que Mariano Rajoy obtuviese la confianza del Congreso y fuese investido Presidente. El tajante y reiterado “no es no” de Sánchez, el discurso belicoso e ideológico de Iglesias y la “ranciedad” con la que calificó Aitor Esteban el discurso del líder popular, han ganado la partida a la continuidad de Rajoy y a la llamada a la entente de Rivera.

¿Y, ahora qué? El artículo 99.4 de la Constitución determina que “si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores”, esto es, las consultas y la consiguiente propuesta del Rey. Asimismo, el redactado de este artículo en lo que concierne a “sucesivas propuestas” se caracteriza por su textura abierta -término acuñado por Hart- o indeterminación normativa, lo que significa que se pueden efectuar tantas votaciones de investidura como se estime oportuno hasta que se agote el plazo de dos meses previsto en el apartado 5 del propio artículo 99 CE. Igualmente, en ningún caso queda establecida la obligatoriedad de que sea Mariano Rajoy el que vuelva a intentar la investidura, pudiendo ser propuesto por el Rey cualquiera de los otros representantes del resto de partidos.

Así las cosas, si ningún candidato propuesto por el Rey obtuviese el respaldo suficiente de la Cámara, habrá que acudir a las urnas por tercera vez. Sin embargo, antes de que el pesimismo comience a hacer mella, conviene dilucidar las distintas opciones que aún subyacen y que permitirían alcanzar un acuerdo de investidura.

En primer lugar, la sustitución de Rajoy por otro candidato popular es una de ellas. No obstante, esta es la disyuntiva menos probable, pues ni Rajoy parece que esté dispuesto a marchar, ni Sánchez, tal y como ya ha anunciado, apoyará a otro candidato del PP. Así pues, salvo que se produzca un giro de 360 grados, esta opción serviría bien poco para alcanzar un acuerdo de investidura.

En segundo lugar, la también sustitución, pero en este caso, del líder socialista, puede propiciar una rectificación de su partido, pasando del actual “no es no” a la ahora denominada “abstención patriótica” para, al menos, permitir la investidura de Rajoy y que el reloj de la democracia pueda volver a ponerse en marcha. Algunos críticos regionales ya apuntan en esa dirección. Ahora bien, estas voces podrían acabar silenciadas con la convocatoria de un referéndum en el seno de la militancia, encarado con tintes negativos, acerca de si estarían dispuestos a investir a Rajoy. Esta opción conviene no descartarla pues, un eventual debilitamiento del PSOE -todavía mayor- tras las elecciones vascas, junto con un cambio de opinión por parte de la militancia, sumado a la presión de ciertos líderes regionales, podría dejar a Sánchez fuera de juego.

Por otro lado, la rectificación del PNV en su posición es otra de las alternativas. Aitor Esteban fue duro y crítico con Rajoy en su discurso de investidura y anunció que no le apoyaría bajo ningún concepto. Ahora bien, todo está todavía por escribir y veremos cuál es el panorama político tras las elecciones vascas. Rajoy aguarda paciente y sigilosamente para ceder sus escaños y apoyar a Urkullu para que sea investido, nuevamente, lehendakari. Veremos cómo transcurren los comicios y si, en octubre, el PNV se encuentra entre la espada y la pared y si la presión es tal que acaba efectuando un intercambio de apoyos.

La última de las posibilidades pasa por el acuerdo -ya bautizado como Frankenstein- entre PSOE, Podemos y los partidos nacionalistas, en aras de la formación del gobierno del cambio propuesto, tanto por Pablo Iglesias, como por el propio Sánchez, y que, como dejó entrever en su discurso de la segunda votación de investidura, Ciudadanos también se podría sumar “para dar una salida a este atasco”. Sin embargo, en el seno del PSOE, no todos ven esta opción con buenos ojos y tampoco está exenta de duras críticas propiciadas por algunos de los líderes regionalistas como Susana Díaz.

Así las cosas, no es de extrañar que Rajoy, pese a perder la votación de investidura, continúe impasible y aparentemente ajeno a lo que está ocurriendo. Rajoy sabe que todavía le quedan ases en la manga y hará todo lo posible para agotar sus opciones de ser investido presidente. Por su parte, Sánchez aguanta la presión sabiendo que ninguna de las soluciones existentes les beneficia, ni a él, ni a su partido. Ni tan siquiera está claro que unas terceras elecciones puedan arrojar un balance positivo para el PSOE, pues la abstención sería clave en ellas, favoreciendo en gran medida al PP. Podemos, sigue presionando al PSOE para que no rectifique en su posición y se decante en pro de la formación del gobierno del cambio. Y, en Ciudadanos, hartos del enrocamiento del PSOE, buscan un acuerdo transversal que pueda unir a todas las fuerzas y evitar, de cualquier modo, los comicios electorales. Comicios a los que nos veremos inevitablemente abocados si ninguna de las opciones expuestas consigue materializarse. Pero, de momento, todavía hay posibilidades.

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Anna-Clara Martínez Fernández

Licenciada en Derecho (Universidad Pompeu Fabra), licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, Máster en Abogacía (Universidad de Barcelona) y Máster en Política y Democracia (UNED). Actualmente, trabajando de abogada especializada en derecho administrativo y colaborando en distintas publicaciones. Tiene especial interés por los temas de comportamiento electoral y de educación.

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