Trump gana en el colegio electoral

La incierta posibilidad de victoria que tenía Donald Trump se ha hecho realidad. O dicho de otra manera, Hillary Clinton, en cabeza de las encuestas durante toda la campaña -y también de los sondeos locales en los estados clave-, no ha conseguido los necesarios 270 votos del colegio electoral para alcanzar la Presidencia de Estados Unidos.

Si bien el consenso de los analistas era que la victoria de Clinton era probable, por las dificultades para cumplirse la alineación concatenada de victorias ajustadas de Trump en los estados con elecciones competitivas. Finalmente la sorpresa se ha materializado por la combinación de lealtad partidista de los votantes Republicanos y el descontento -bien optando por la abstención, terceras opciones o directamente votando a Trump– entre votantes tradicionalmente Demócratas, que no han terminado de congraciarse con la Administración Obama y que menos aún apreciaban que una presidencia de Clinton pudiese suponer un revulsivo a su favor.

En particular, este último fenómeno se ha mostrado decisivo en las áreas que han sufrido la decadencia industrial de las últimas décadas y en las que no ha podido regenerarse el tejido productivo: antiguas plazas fuertes para los Demócratas, pobladas por obreros cualificados y trabajadores sindicados y empleados de las empresas y los servicios del entorno, con una doble característica de homogeneidad racial (blanca) y envejecimiento de la población media (dado el éxodo de los jóvenes más formados hacia destinos más prósperos).

Finalmente, el eje demográfico ganador de Obama, con alta participación de votantes de minorías afroamericana y latina, los jóvenes y las mujeres, la población progresista de las grandes ciudades y el votante Demócrata tradicional de las familias de clase media-baja ,se rompió por el último eslabón y por el factor geográfico: los crecimientos entre la base nuevos de votantes, no fue suficiente para ganar nuevos votos en el colegio electoral (especialmente en los estados del sur con mayor crecimiento de voto por parte de la minoría latina).

En la práctica, territorios en los que Obama fue el ganador en 2012 -y Sanders venció o estuvo cerca de Clinton en las primarias-, de estados competitivos como Pennsylvania (20), Indiana (11, con una inteligente elección del ticket republicano), Ohio (18), Michigan (16), Wisconsin (10) o Iowa (6) cambiaron de signo, algunos por muy poco, y con este giro -al margen del resultado, con otro trasfondo, de Florida (29)- se fue la presidencia a través de la mayoría en delegados (306 – 232).

Las encuestas merecen un comentario adicional

Aunque todas mostraban a Hillary Clinton como ganadora virtual, y lo hacían también en la mayor parte de territorios que terminaron costándole la presidencia, los márgenes de su ventaja eran pequeños y fueron estrechándose durante la campaña, en una tendencia más acusada aún en los estados en los que la victoria de Donald Trump fue decisiva y por muy poca diferencia.

Y si bien el resultado final no fue el consensuado, en la práctica los números se mantuvieron dentro de los márgenes de error (la media final de encuestas situaba a Trump 3 puntos por debajo de Clinton) y, de hecho, Clinton fue la candidata que mayor número total de votos recibió.

A pesar de lo dramático en las consecuencias electorales, las encuestas ya subestimaron, dentro de los márgenes de error, la victoria Demócrata en 2012 y de los Republicanos en las elecciones al Congreso de 2014.

Las causas por las que estas encuestas erraron en el margen de victoria atribuido a Clinton en estados como Wisconsin, Michigan o Pennsylvania, no están claras pero puede apuntarse a la decisión no revelada de votantes “ocultos” a un candidato tan atípico -por extremo-, o a que Trump quizás sólo convenció a los Republicanos de barrios residenciales durante este último fin de semana (mientras estaban ausentes de su residencia por motivos profesionales durante los días previos, quedando fuera del muestro en los sondeos).

En cualquier caso, el efecto de las encuestas trascendió en la propia campaña de Clinton, que dando por seguros alguno de estos estados, concentró sus esfuerzos (presencia directa, actos de partido, campañas en medios… todo esta carrera consiste también en administrar tiempo y recursos), en movilizar el voto entre electorado latino, afroamericano y joven en áreas urbanas como Miami (Florida…) o Filadelfia (Pennsylvania), en los que si bien ganó (y mejoró los resultados de Obama), lo hizo por peores márgenes de lo esperado.

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Pelayo Cobos

Pelayo Cobos (Gijón, 1979), es Licenciado en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales por la Universidad del País Vasco. MBA por la Universidad de Oviedo y Curso Superior de Estrategia y Gestión del Comercio Exterior por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Ha realizado un curso de Política Internacional Comparada en la Universidad de Oslo (Noruega). Cuenta con más de diez años de experiencia profesional en mercados internacionales, trabajando en el sector financiero, con empresas industriales y como consultor independiente.

2 comentarios sobre “Trump gana en el colegio electoral

  • el 13 diciembre, 2016 a las 3:46 am
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    Con los republicanos apoyando que se investiguen las posibles influencias de Rusia en las elecciones, habrá que ver si Trump acaba siendo Presidente. Aunque no parece ser que el Colegio Electoral se vaya a mojar desobedeciendo el voto popular.

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