La relación entre la ideología y el voto

La ideología izquierda-derecha es un elemento clave y determinante del voto y del rumbo de los partidos políticos, hasta el punto en que ejerce una influencia directa sobre la elección de los objetivos políticos y organizativos de los partidos y reduce las opciones y el electorado a disposición de éstos. Se trata de un valor político que se define tanto en función de los resultados que persigue, como en función de los medios que emplea. Para ilustrarlo mejor, la izquierda, en función de los resultados, se define como aquella ideología que pretende alcanzar una mayor igualdad entre la ciudadanía y, en base a los medios empleados, es aquella que quiere más implicación del Estado, tanto en la economía como en la sociedad. En cambio, la derecha se define como contraposición a la izquierda. Dicho esto, podemos incluso afirmar que la ideología determina la concepción de la democracia de cada partido y, con ella, el tipo de respuesta a los desafíos externos que los partidos dan.

En Europa, la ideología izquierda-derecha es el valor político que presenta un mayor impacto sobre el voto, dando así lugar al conocido modelo ideológico del voto. Este modelo trata de explicar por qué el individuo que vota aquel partido que está de acuerdo con su ideología izquierda-derecha lo hace en base a una manifestación emotiva de su propia ideología. Dicho modelo parte de tres premisas:

  • El electorado tiene una ideología izquierda-derecha y, por consiguiente, es capaz de auto-ubicarse en una escala ideológica del 1 al 10, donde 1 es la extrema izquierda y 10 la extrema derecha.
  • La mayoría del electorado sabe ubicar a los partidos políticos en función de si los considera izquierda o derecha en la escala ideológica.
  • Por consiguiente, la mayor parte del electorado emite su voto en función de aquél partido que está de acuerdo con su ideología.

Resulta, por tanto, interesante conocer cómo se percibe ideológicamente a los partidos políticos, tanto por parte de los votantes en general como por parte de los propios votantes de cada partido. Ello es importante porque podemos saber si nuestra ideología coincide con la del resto de individuos que votan a nuestro partido y cómo la ciudadanía, a su vez, lo percibe. Además, podremos verificar si el modelo ideológico del voto se aplica o no. Para ello, nos ayudarán los datos que arroja el CIS en cuanto a las frecuencias de preguntas cruzadas por variables políticas en los estudios post-electorales de las elecciones generales de 2015 y 2016.

En primer lugar, analizaremos cómo percibe el electorado a los distintos partidos: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, y cómo, a su vez, los perciben sus propios votantes.

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Observando los gráficos elaborados en base a los datos que arroja el último estudio post-electoral ’16 del CIS, vemos cómo la percepción tanto de PP como de Podemos de sus propios votantes difiere en aquella que tienen los encuestados. En ambos casos, los encuestados ubican a los dos partidos más hacia los extremos: en el caso del PP, hacia la extrema derecha y, en el caso de Podemos, hacia la extrema izquierda. En cambio, tanto los votantes del PP como los de Podemos ubican a sus partidos en el centro derecha y más hacia el centro izquierda, respectivamente.

En cambio, en el caso de PSOE y Ciudadanos, tanto los propios votantes como los encuestados los sitúan en la misma escala ideológica. Quizás, en el caso de C’s, los encuestados lo ubican algo más hacia la derecha que los propios votantes, pero la diferencia no es tan grande como en el caso del PP o de Podemos.

Por otro lado, si la comparativa la efectuamos solamente entre los votantes de un mismo partido en las elecciones generales del 2016 y en las del 2015, vemos que la ubicación ideológica que efectúan estos votantes casi no ha variado, tal y como se aprecia en los gráficos de debajo. Únicamente, Ciudadanos es ubicado más hacia el centro y el Partido Popular más al centro-derecha. Ahora bien, estos movimientos que se aprecian en el eje ideológico son ínfimos.

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Igualmente, si la comparativa se efectúa entre los encuestados después de las elecciones de 2016 y de las de 2015, la ubicación ideológica de los distintos partidos apenas sufre variaciones. Ello indica que el electorado general, pese al pacto entre PSOE y Ciudadanos y al pacto entre PP y Ciudadanos, y la posición en que se hallaba el PSOE, apenas percibió algún cambio ideológico en las formaciones políticas o alguna variación en el eje izquierda-derecha, tal y como puede comprobarse en los siguientes gráficos.

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Sin embargo, si analizamos la auto-ubicación de los propios votantes, sí que percibimos diferencias ideológicas en relación a cómo los votantes perciben a su partido. El análisis de la relación entre la auto-ubicación del elector en la escala ideológica y el partido votado es el más importante, pues la relación entre ambos elementos es muy estrecha y nos sirve para entender el comportamiento electoral.

En los supuestos que nos atañen, los votantes del Partido Popular ideológicamente se definen más de centro-derecha, pero a su partido lo ubican más hacia la derecha. En el caso de Podemos, sucede una situación idéntica, pues sus votantes se auto-ubican más hacia el centro-izquierda, pero a su partido lo perciben más hacia la extrema izquierda. En cuanto al PSOE y Ciudadanos, las diferencias no son tan notorias, pero existen. Los votantes del PSOE se auto-ubican más hacia la izquierda que su partido y los votantes de C’s, también se auto-ubican más hacia el centro que su partido.

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Esto último, nos sirve para comprobar que aquellos electores que se ubican en el eje de la izquierda, votan a un partido de izquierdas que, en este caso, podrá ser tanto PSOE como Podemos, no importándoles el hecho de votar a un partido que ellos mismos consideran desplazado hacia la extrema-izquierda, como en el caso de Podemos. Por otro lado, idéntica situación ocurre con aquellos electores que se definen como centristas. Éstos votarán a un partido de centro que, en este caso, podrá ser tanto Ciudadanos como PP, no importándoles, a una parte de ellos, votar a un partido que ellos mismos desplazan más hacia la derecha.

De este modo, vemos cómo las tres premisas del modelo ideológico se cumplen: el electorado es capaz de auto-ubicarse en la escala ideológica, es capaz también de ubicar a los distintos partidos y, en consecuencia, vota a aquél que se ajusta a su ideología.

Por tanto, es evidente que la ideología izquierda-derecha tiene consecuencias directas e indirectas en el voto de los individuos. Directas, pues estos electores, si se posicionan ideológicamente en la izquierda, votaran a un partido que ocupe ese espectro y, viceversa, en caso de posicionarse en la derecha. Indirectas, pues, en caso de coincidencia de dos o más partidos dentro del espectro ideológico en el que se define cada individuo, el hecho de votar a un partido u otro, vendrá determinado por variables como los candidatos, los posicionamientos sobre determinados temas considerados clave por el elector… y, es en este último caso, en el que los electores están dispuestos a desplazarse dentro de su propio eje para votar a otras fuerzas políticas distintas a las que por auto-ubicación ideológica estricta les tocaría votar.

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Anna-Clara Martínez Fernández

Licenciada en Derecho (Universidad Pompeu Fabra), licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, Máster en Abogacía (Universidad de Barcelona) y Máster en Política y Democracia (UNED). Actualmente, trabajando de abogada especializada en derecho administrativo y colaborando en distintas publicaciones. Tiene especial interés por los temas de comportamiento electoral y de educación.

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