EEUU: el voto de la furia

MICHAEL NEUDECKER | El 8 de noviembre de 2016 se produjo un hecho aparentemente insólito: el candidato Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en los EEUU. Junto a la victoria del ‘Brexit’ en el Reino Unido y del ‘No’ al proceso de paz en Colombia, este resultado electoral ha completado el elenco de desenlaces políticos sorprendentes en el mundo a lo largo de 2016 porque no fueron pronosticados previamente debido a su presunta irracionalidad. La reacción en todos estos casos siempre ha sido la misma: sorpresa, estupor y búsqueda de las causas. En el cso de los EEUU esta parece que ha sido la furia.

Los datos del recuento señalan que ese voto de la furia le ha supuesto a Trump el mayor número de papeletas jamás conseguido por un candidato republicano con más de 62,2 millones, un hecho poco relevante en sí ya que su rival Hillary Clinton, a pesar de su derrota, le supera. Sin embargo, más de 62 millones de personas han votado a un candidato que ha prometido levantar un muro en la frontera con México, deportar a los inmigrantes sin papeles, encarcelar a su rival, limitar el papel de los EEUU en el exterior, penalizar a las empresas extranjeras, etc. ¿Por qué?

Algunas respuestas las dan los datos a pie de urna, el Exit Polls publicado por el New York Times tras preguntar a los votantes una vez ejercido su derecho.

Para empezar, destaca que se trata de un voto movilizado en el último momento. La mitad de los encuestados que decidieron el voto una semana e incluso un mes antes de las elecciones eligieron a Trump frente al 37% que lo hicieron por Clinton. En cambio, el 52% de los que ya tenían decidido el voto mucho tiempo antes, incluso en verano, se decidieron por los demócratas. Es decir, el voto a Clinton se ha mantenido fiel en el tiempo mientras que el de Trump se movilizó en el último trecho de la campaña, como atestigua la evolución de las encuestas electorales que daban a Clinton por ganadora prácticamente hasta el último momento.

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Fuente_ NY Times.

Una vez detectado que los votantes de Trump se animaron en muchos casos a hacerlo en el último momento, habría que preguntarse ¿por qué ese voto? Antes habría que destacar que el voto al candidato republicano no lo fue porque irradiara simpatía. De hecho, el 49% dijo que le gusta Trump pero “con reservas” frente al 53% de los votantes demócratas que dijo apoyar “firmemente” a su candidata. La clave está en otro sitio: el 51% de los votantes republicanos explicaron su voto porque “no les gusta” la rival, y, sobre todo, porque le votaron el 83% de los que perciben que la mayor cualidad de Trump es que “puede traer el cambio necesario”.

El cambio necesario

“El cambio necesario” es pues una causa determinante del voto republicano. ¿Por qué? Se debe la muy negra visión que los votantes de Trump tienen del presente y del futuro de los EEUU y, sobre todo, del papel que ellos juegan y jugarán en la sociedad. Partiendo del presente, un 90% de los que desaprueban la política de empleo de la ya saliente administración Obama son votantes republicanos, una cifra muy alta incluso en un contexto de alta rivalidad partidista. Sin embargo, ese dato viene acompañado de otro muy elocuente: un 77% de los que se consideran “enfadados” por el trabajo del anterior gobierno son republicanos (frente al 78% de los que se consideran “entusiasmados” que votaron demócrata). “Enfado” es un sentimiento muy extremo. ¿A qué se puede deber?

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Fuente: NY Times.

Para explicarlo el Exit Polls ofrece más datos. El más general es que el 79% de los que consideran la situación económica de los EEUU como “pobre” votaron a Trump. Acercándonos a su ámbito doméstico, entre los que consideran que su situación económica familiar es hoy peor, un 78% eligió al candidato republicano. Y, sobre todo, lo hicieron el 63% de los que creen que la próxima generación de estadounidenses vivirá una vida peor que en el presente. Situación económica pobre, una economía familiar peor y un futuro incierto, esa es la triada que podría explicar el enfado. 

La causa de esta visión tan negativa de la situación económica general y particular es la globalización, y en concreto el miedo a sus efectos. Así se entiende que el 65% de los que creen que los tratados comerciales internacionales “se llevan empleos de los EEUU”. Pero la ‘amenaza’ no está solamente fuera, también dentro de las fronteras. Por eso el 84% de los que exigen la deportación de los inmigrantes irregulares votaron a Trump, un porcentaje que incluso aumenta hasta el 86% de votos al candidato republicano entre los que opinan a favor de construir un muro con el vecino meridional de los EEUU, México.

Un voto decidido en las últimas semanas de campaña, que considera que la situación económica y laboral en los EEUU es mala e irá a peor, sobre todo por la globalización y la inmigración. Y sobre todo, un voto “enfadado”. Ese es el perfil del voto de la furia que ha llevado a Donald Trump al despacho oval.    

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Michael Neudecker

Michael Neudecker (Núremberg, 1977), es periodista y politólogo, profesional de la comunicación política de origen alemán. Su experiencia profesional ha transcurrido hasta el momento en el ámbito de las corporaciones locales, el parlamento regional de Madrid y la redacción de El País donde aprendió su oficio. Ha colaborado como analista en diferentes páginas web y mantiene dos blogs personales donde escribe sobre historia (La Vida de los Años http://vidayeltiempo.blogspot.com.es) y sobre análisis político y de comunicación (Las Reglas del Juego http://mneudecker.blogspot.com).

3 comentarios sobre “EEUU: el voto de la furia

  • el 24 Noviembre, 2016 a las 10:21 pm
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    La pérdida de voto demócrata ha sido fundamental para entender la derrota de Hillary. Muy mala candidata ha sido.

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  • el 26 Noviembre, 2016 a las 3:00 pm
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    Hola. No creo que el artículo termine de captar y reflejar el hecho de que los votantes se han de registrar previamente para poder ejercer su derecho al voto. Para mi una de las cuestiones clave es: ¿Qué porcentaje de votantes registrados ya tenía decidido su voto en el mismo momento de registrarse? Y la cuestión concomitante: ¿Qué porcentaje de votantes registrados cambió su voto en el curso de la campaña electoral?
    Lógicamente, todo ello abre la puerta a muchas nuevas preguntas, pero nos siguen faltando datos esenciales del escenario pre-electoral.

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