Sánchez en el papel de Edmundo Dantés

Con el anuncio de Pedro Sánchez de optar a la Secretaría General del Partido Socialista, se confirma el intento de volver a liderar el PSOE por parte de quien un día pudo ser presidente del Gobierno. Sumado a la candidatura ya anunciada de Patxi López, y a la de Susana Díaz, la cual se da por segura, se comienza a despejar así el escenario de pugna interna que tendrá lugar en el Partido Socialista en los próximos meses, y que culminará con la elección del nuevo/a Secretario/a General en mayo y la celebración del Congreso en junio. El PSOE afrontará en esta tesitura su tercer Congreso en cinco años tras los dos fallidos de 2012 y 2014, en el que se eligieron respectivamente como Secretario General a Alfredo Pérez Rubalcaba y al propio Sánchez.

La candidatura de Sánchez devuelve así al Partido Socialista a la coyuntura de la que nunca salió pese al alto el fuego de estos meses, la del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, que se saldó con la dimisión del propio Sánchez como Secretario General. Como anteriormente mencionaba, el Congreso del PSOE se celebrará dentro de cuatro meses, hasta entonces y siendo conscientes de que dicho tiempo en el Partido Socialista es una eternidad y cuyo desenlace es imposible de aventurar a día de hoy, lo que ya está claro es que el debate de ideas y de proyectos políticos se diluirá en la polarización y en un debate sobre las personas. Lo cual además, dibuja un escenario imposible para la que la candidatura de Patxi López pueda encontrar su espacio. Si Susana Díaz confirma su candidatura, asistiremos a un choque de trenes donde la campaña de las primarias será de auténtico barro. Precisamente lo que más temía el entorno de la Presidenta andaluza se ha producido, que Sánchez se presentase y tener que enfrentarse a él a cara de perro.

Sánchez no será en ningún caso un candidato para la unidad, lo será de la revancha o de la venganza. Si a finales de octubre se había convertido en el General Della Rovere de la película de Rosellini, a día de hoy pretende ser el Conde de Montecristo, tras escapar de la celda del abandono de los suyos (léase Óscar López, Cesar Luena, Antonio Hernando y otros tantos). Así, el PSOE se encuentra en la obra de Dumas equivocada, cuando más necesitaban el “todos para uno y uno para todos” de los Mosqueteros, han acabado asistiendo a ver qué final tiene en esta ocasión Edmundo Dantés, encarnado por Pedro Sánchez.

Sánchez impugnará la abstención del PSOE en la investidura, así como toda la estrategia de oposición hecha hasta ahora y construirá su mensaje político en base a un eje abajo-arriba de la militancia contra la oligarquía y el establishment del partido, lo que en la jerga socialista se conoce como el aparato, al cual además pretenderá colocar ideológicamente a la derecha, y explotará la imagen de mártir en el que le han convertido. Este es su relato y aunque no gane, parte del mismo quedará ahí, por lo que la reconstrucción será aun más difícil para la futura dirección del PSOE. Si por el contrario, ganase, parece difícil de creer que quien busca venganza fuese capaz de integrar a la otra parte y más teniendo en cuenta que ni cuando tuvo el poder en sus manos supo gestionar los diversos egos y equilibrios socialistas.

Por su parte, Susana Díaz se deja ver y querer, a la vez que recompone su imagen entre la militancia, dañada por aquella semana horrible del socialismo. Con el paso dado por Pedro Sánchez y Patxi López cuatro meses antes de la votación, podría esperar a lanzar su propia candidatura y dejar que los otros dos candidatos se enzarcen entre ellos, pero la peculiaridad de la candidatura de Sánchez y el escenario que dibuja su sola presencia, puede hacer necesario que Díaz de el paso en unas semanas. A su favor tiene su solidez como Presidenta de la Junta de Andalucía, en su contra una imagen lastrada por las batallas orgánicas con Sánchez y la incógnita de si más allá de Despeñaperros puede funcionar electoralmente.

La guerra de las dos rosas que se avecina entre los socialistas, no parece el mejor de los escenarios posibles para un partido que tiene la obligación de acertar en su tercer intento desde que abandonase el Gobierno. Pero como en tantas otras ocasiones, una crisis siempre puede ser una ventana de oportunidad. Mientras, Sánchez busca venganza y sus adversarios enterrarlo para siempre.

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Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Graduado en Ciencias Políticas y Administración y Máster en Derechos Fundamentales por la UNED; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Especializado en comunicación política, sistemas políticos, partidos y asuntos electorales. Es además colaborador habitual en diferentes medios de comunicación, escritos y radiofónicos.

11 comentarios sobre “Sánchez en el papel de Edmundo Dantés

  • el 30 enero, 2017 a las 2:55 am
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    Una candidatura basada en la revancha, por muchos sentimientos que genere y por mucho que nos guste la vendetta, puede tener un recorrido muy corto. Coincido en lo que apuntas, el hecho de que se presente ya configura un congreso del PSOE muy distinto del deseado. Parece muy posible que la herida sea insalvable.

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  • el 1 febrero, 2017 a las 4:15 am
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    Como candidatos ninguno de los tres posibles me gustan. Es más, me parecen un desastre para el futuro del PSOE. Y lo de Pedro Sánchez parece difícil de sostener, aunque la gente en estos momentos vota cualquier cosa debido al cabreo que arrastran.

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  • el 3 febrero, 2017 a las 4:05 am
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    Por el bien del PSOE, debería salir alguien desconocido y nuevo. Si finalmente está entre las tres opciones conocidas, creo que ganará Susana claramente, aunque la campaña, como dice el artículo, será sucia.

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  • el 3 febrero, 2017 a las 4:11 am
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    ¿Crees viable la candidatura de Sánchez en términos económicos y logísticos? La retirada de apoyos de los cuadros intermedios le deja bastante desamparado en ese aspecto, esencial por otra parte para varios meses de campaña.

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    • el 4 febrero, 2017 a las 5:58 pm
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      Sí, es cierto que económicamente puede tener ciertas dificultades, y el hecho de no contar con respaldo de los aparatos intermedios para organizar actos y demás puede impedir aun más eso. Pero también estoy seguro que si ha dado el paso, es para llegar hasta el final con todas las consecuencias. Como mencioné en el artículo, su sola presencia ya condiciona la campaña de las primarias. Incluso después de ellas, yo no descartaría algún tipo de escisión. Y si gana, las consecuencias de cambios de personas en esos aparatos intermedios puede ser enorme.

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  • el 17 febrero, 2017 a las 12:42 pm
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    Discrepo con el análisis y los comentarios son aún más pobres. Vamos a ver, vayamos al asunto clave; yo creo que tendemos a infravalorar mucho el funcionamiento de los partidos.

    Como todos deberíamos saber, en España los partidos tienen un poder onmímido y desproporcionado porque es lo que se decidió en la transición, y quien dice partidos, dice sus jefes.

    Quizá el psoe esté más descentralizado en su estructura que el PP, pero el secretario general sigue siendo el jefe, y además ahora sí será también el candidato a presidente para las próximas elecciones, con lo que se acabará la bicefalia.

    Es curioso como todo el mundo se olvida de cómo de rápido cambiaron los “sanchistas” de bando cuando la gestora echó a Pedro.

    De repente, Luena, el propio Patxi, y otros más renegaron de cualquier asociación con Sánchez y abrazaron a la nueva dirección, con abstención incluida.

    Es que al final, en esa apoteósica frase de Luena “¿Cómo voy a pagar la hipoteca si sigo con Sánchez?” está encerrado la clave del funcionamiento de los partidos políticos españoles.

    Es decir, no pensemos que las divisones internas son tan pétreas, virulentas y sobre todo irreconciliables como parecen a veces, teniendo en cuenta que los diputados solo se deben a su jefe. Por cierto como demostró Rajoy en 2008 también.

    Además, el Psoe no es Podemos o el Labour británico de Corbyn; quitando a Andalucía y “palmeros” Extremadura y Castilla la Mancha, los cuadros medios, alcaldes y demás del resto de CCAA no son Anti Sánchez virulentamente, de hecho en Euskadi, Cataluña, o Castilla y León, Sánchez ha tenido apoyo explícito, y en el resto de España no creo que se monte una rebelión si es elegido SG.

    Por no hablar que nos guste o no, Pedro tiene a la inmensa mayoría de militantes a su favor, como se verá en mayo.

    Y tampoco parece que haya discrepancias profundas en programa o ideas, solo hay un “brexit” divisorio que es la gran coalición de facto, y al contrario que en UK, creo que en este caso los cuadros medios del Psoe no tienen tanta contradicción ni están tan convencidos del apoyo al PP, salvo la cúpula más sureña con apoyo de los históricos, que son… eso, pasado.

    O mejor dicho, que no les costaría dar el giro de 180º que se producirá con Sánchez; y no olvidemos el poder exponencial que como SG tendrá Pedró para los próximos congresos regionales donde “laminar” a los más críticos, como hemos visto a Iglesias en Podemos.

    Tampoco hay que olvidar que este giro, en contra de Podemos o Labour, sí podría ensanchar la base de votantes y reconciliar a militantes con el partido, porque la división YA ESTÁ, por eso es banal y espúreo hablar de que se dividiría aún más, o de que las diferencias ya serán irreconciliables y eternas.

    Un último apunte, ni el sur es toda España (apunte rajoyista) ni importa “tanto” el apoyo orgánico una vez conseguidos los avales cuando movilizas a las bases, como tb Trump ha demostrado.

    En fin, ya veremos, y sincermente creo que este análisis no es mi “wishful thinking” sino lo que pasará.

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    • el 17 febrero, 2017 a las 8:45 pm
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      Por partes:

      -El Secretario General del PSOE ostenta mucho poder aunque no sea sistema presidencialista, sí y las dinámicas internas de los partidos de veneración de los líderes por sus camarillas acentúan ese poder, pero ahora bien, en el PSOE lo que ocurrió fue que el SG perdió el control y el respaldo del Comité Federal, máximo órgano entre Congresos.

      -Las divisiones internas son virulentas, incluso a veces personales. Otra cosa es que luego muchos de los círculos cercanos o quienes más hacen la “guerra” se recoloquen rápido por pura supervivencia política o para salvar su único sustento económico. Por cierto, que Patxi y Luena no han abrazado a la nueva dirección, de hecho han montado una candidatura alternativa para tomar el poder.

      La Federación de Castilla y León a la que aludes, se encontraba profundamente divida, y hay amplios sectores contrarios a Sánchez e incluso provinciales. Euskadi, por su parte, se ha sumado a Patxi López, como era de esperar.

      -Si Pedro tiene la inmensa mayoría o no de los apoyos de los militantes habrá que verlo. Hasta ahora, en las primarias de 2014, el apoyo de los aparatos resultó decisivo en la elección. Tu lo estás dando ya por sentado que arrasa… veremos. Sí es cierto que en estos momentos los discursos anti-élite calan fácilmente.

      -Coincido en que el debate es una lucha intestina por el poder, y no una brecha ideológica como en Francia o en UK.

      Dicho todo esto, no se en que discrepas exactamente con el artículo, porque como ves la visión es bastante similar.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  • el 21 febrero, 2017 a las 1:50 pm
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    Y ahora Sánchez quiere traerse a Hamon a su campaña. Él, que andaba detrás de Valls y Renzi por Europa.

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