Elecciones francesas: aún hay partido

François Fillon ha sido, desde que venció a Sarkozy en las primarias de Les Républicaines, la gran esperanza francesa para derrotar a Marine Le Pen en las elecciones del 7 de mayo (la primera vuelta es el 23 de abril). Fillon se presentaba como un gran líder conservador, ético, que devolvería la moral a la presidencia gala, pero que haría limpieza de gastos superfluos, despidiendo a funcionarios y no malgastando dinero público. Todas las encuestas y todos los grandes analistas hablan de él como el seguro candidato en una segunda vuelta de unas elecciones presidenciales que cuentan con un partido socialista más dividido que nunca, y que ha celebrado la segunda vuelta de sus primarias este domingo, con el triunfo (insólito, si se piensa hace unas semanas, del izquierdista antieuropeo Benoît Hamon).

También otro gran candidato socialista hace semanas que se desmarcó del partido y se proclamó candidato: Emmanuel Macron, antiguo ministro de economía del Gobierno del socialista Hollande. El propio actual Presidente, además, ni siquiera ha tenido la osadía de presentarse, por su poquísima valoración positiva en el país y nulas posibilidades de ganar, como indica Sergio Jiménez. Que no se presente, además, es todo un símbolo de lo mal que está el partido, ya que rompe una tradición de 60 años, toda la quinta república. Así pues, Fillon lo tenía todo a su favor para conseguir, en una “segura” segunda vuelta contra Le Pen, obtener el voto socialista para que la Presidencia no vaya a la candidata del Front Populaire. Sin embargo, todo se torció el miércoles pasado.

Ese día estallaba una crisis de la que no se sabe cómo va a salir (si es que sale). El semanario Le Canard enchaîné reveló que había contratado a su esposa como asistente parlamentaria y que ésta había cobrado un total de 500.000 euros durante una década por trabajos que ella no había realizado. Como indica Enric González en El Mundo, “Fillon quiso atajar el problema con valentía y se autoinvitó al telediario de máxima audiencia, el de TF1 a las 8 de la noche. Allí explicó que disponía pruebas de que el trabajo de su esposa era real y expresó su deseo de que el fiscal de delitos financieros le convocara lo antes posible para esclarecer los hechos. Con el fin de evitar nuevas revelaciones incómodas, las hizo él mismo: reconoció que también había “encargado misiones puntuales” a dos de sus cinco hijos cuando era senador, y que les había pagado con fondos del Senado. “Eran abogados y tenían la competencia necesaria”, dijo. Ese verbo en pasado, eran, le hundió un poco más. Porque durante sus dos años en el Senado, de 2005 a 2007, los dos hijos en cuestión eran simples estudiantes de Derecho”.

Para alguien que había hecho bandera de su honestidad, integridad y transparencia, el daño político es inmenso y de muy difícil arreglo o, al menos, muy improbable que se consiga arreglar de aquí a las elecciones. Un ejemplo: un sondeo de urgencia al día siguiente indicaba que más del 60% de los franceses desconfiaban de Fillon. La cosa se agravó cuando la Oficina Central de Lucha contra las Infracciones Financieras y Fiscales abrió una investigación sobre el asunto. Él ya ha dicho que si se le imputa, dimitirá. Y no se descarta ni dentro de su propio partido.

Ayer, mientras tanto, mostraba a su mujer en un gran mitin en Paris, donde a ella se la aplaudía a rabiar. “Devant 15000 témoins, je veux dire à Pénélope que je l’aime et que je ne pardonnerai jamais à ceux qui ont voulu nous jeter aux loups”, decía ante los gritos de ánimos de los suyos, en un intento por remontar. Para él, por tanto, el centro de la comunicación no es su honestidad, sino que ha puesto el foco en defender a su mujer (además del truco emocional de decir que la quiere), a la que convierte así en víctima de un complot político. Algo muy visto en comunicación de crisis pero que, sin embargo, no suele funcionar, ya que la gente sigue pensando en él como deshonesto, y no tanto en su mujer como víctima de un ataque infundado. Intenta darle la vuelta cambiando el foco. Veremos si lo consigue (no sería muy optimista poniéndome en el lugar de su equipo de comunicación). Pero si su victoria, ante una previsible lucha contra Le Pen, dependía de la lealtad de sus votantes y de que los de izquierda votaran por él como mal menor, sería bastante pesimista.

Mientras tanto, el mismo domingo en el mitin, se atacaba a un Emmanuel Macron que sigue creciendo en las encuestas y del que ya hablamos antes de ser candidato en Beerderberg. Un candidato joven y muy desligado de los partidos tradicionales, cercano a la derecha y ex ministro de izquierdas, con una comunicación diferente y mucho más modernizada, y que ha contratado a una firma francesa de la que ya hablé en este mismo blog, para usar en la segmentación electoral francesa, como ya hiciera Hollande en 2012. El secreto de Macron, como indica Roger Rosich son seis factores que explican su ascenso de popularidad, y que suponen que el entonces ministro pasara a ser un “fenómeno político” en el ecosistema Hollande: su juventud, su carisma, su disidencia interna, su liberalismo político, el factor “rosa” y la hipercomunicación. Pero en esta campaña su comunicación también está mejorando, por ejemplo con un giro hacia la izquierda de algunos mensajes o delegando la portavocía a algunas personas (recomiendo leer este artículo de Thierry Herrand).

Desde la revista Beerderberg (y celebrando un Beers&Politics sobre él en el mes de julio) apostamos hace meses por él, y sigo pensando que puede dar mucho que hablar e, incluso, sorprender en estas elecciones. En política todo son percepciones. La mía es que, a día de hoy, a Le Pen solo puede desbancarla Macron en una hipotética segunda vuelta. Fillon, como Hillary, sólo se ve como un mal menor respecto a su adversario. Y la gente está cansada de votar a males menores. Si Hamon no revoluciona las elecciones desde el PS, y Fillon no remonta, sólo veo a Macron con capacidad para lograrlo.


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Xavier Peytibi

Xavier Peytibi es politólogo especializado en Relaciones Internacionales. Trabaja como consultor de comunicación política y pública en Ideograma. www.xavierpeytibi.com

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3 comentarios sobre “Elecciones francesas: aún hay partido

  • el 1 febrero, 2017 a las 4:13 am
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    Decir que Hamon es antieuropeo quizás sea mucho decir, por ponerle una pega al artículo. En cambio, creo que acierta en señalar a Macron como posible próximo Presidente de Francia.

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  • el 1 febrero, 2017 a las 6:41 pm
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    Yo no descartaría sorpresas, viendo todo el lío de corrupción en el que se encuentra Fillon, y que Hamon puede servir de revulsivo para la izquierda.

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  • el 2 febrero, 2017 a las 2:23 pm
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    Todos los partidos del sistema y el sistema mismo contra Le Pen.

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