Podemos: resultados y paisaje tras Vistalegre 2

El poder de Pablo Iglesias en Podemos se ha reforzado ampliamente este domingo tras el voto de aproximadamente un tercio de los simpatizantes inscritos. Su renovado programa se apoya en una línea política que buscará la agitación social -bastante apagada tras la difuminación del 15m, los desiguales efectos de los escraches y la institucionalización de las principales figuras de movimientos afines como la PAH- y que, en lo organizativo, aspira a mantener la centralización del partido en un núcleo político de su confianza personal.

A pesar de su amplio refrendo como Secretario General (89% de los votos, aunque obtenidos frente a una candidatura testimonial), el liderazgo -y especialmente las tesis- de Iglesias estaban sujetas a otras votaciones cuyo resultado también se ha dirimido a su favor.

Las votaciones sobre documentos políticos, y especialmente en las listas a la composición del órgano de representación entre congresos (Asamblea Ciudadana), se habían convertido en la elección entre dos visiones diferentes de Podemos. La encabezada por el propio Iglesias y su equipo, de raíces ligadas al PCE e IU; y la de su hasta ahora principal portavoz y estratega electoral, Íñigo Errejón, quién a partir del populismo latinoamericano de finales del siglo XX y, siguiendo la senda de Syriza, había construido un discurso propio frente a la Europa de la austeridad, buscando atraer tanto al electorado socialdemócrata clásico como a un nuevo electorado ideológicamente transversal, que en las formas se mostraba partidario de “dar menos miedo” y en lo institucional de potenciar las alianzas parlamentarias… y que en la faceta orgánica -quizás tácticamente- promovía una estructura más horizontal.

La victoria clara de la lista de Iglesias (con el 56% frente al 31% de la Íñigo Errejón, mientras que la tercera corriente, “Anticapitalistas”, de tendencia más claramente situada en la extrema izquierda, obtenía el resto), hace ahora evidente el peso y poder de cada uno para gestionar la organización y dirigir la estrategia del partido. A la vez, obliga a gestionar la pluralidad interna sin caer en el sectarismo, no confundiendo la lealtad con la uniformidad en un proceso que requerirá generosidad, acuerdos y cesiones.

En lo externo al propio Podemos y en cuanto a su papel en la política española, cuyo sistema de partidos está aún en proceso de realineamiento, es de esperar una búsqueda continua de polarización con el Partido Popular y el ejercicio del “o con nosotros o con ellos” frente al resto de partidos, pretendiendo representar la alternativa política y centrándose más en aspectos de Guerra Cultural (politics), que en las propias políticas públicas (policies).

Los riesgos de esta lectura pueden ser altos si, como parece, la fatiga ciudadana con el agotador ciclo electoral 2014-2016, que demandaba un cambio profundo… pero que resultó frustrado, y la inestable agenda del entorno internacional, han consolidado en la sociedad española un deseo de “vuelta a la normalidad” y un reconocimiento como activo valioso de la estabilidad política, la cooperación entre diferentes y los pactos con resultados prácticos.

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Pelayo Cobos

Pelayo Cobos (Gijón, 1979), es Licenciado en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales por la Universidad del País Vasco. MBA por la Universidad de Oviedo y Curso Superior de Estrategia y Gestión del Comercio Exterior por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Ha realizado un curso de Política Internacional Comparada en la Universidad de Oslo (Noruega). Cuenta con más de diez años de experiencia profesional en mercados internacionales, trabajando en el sector financiero, con empresas industriales y como consultor independiente.

2 comentarios sobre “Podemos: resultados y paisaje tras Vistalegre 2

  • el 16 febrero, 2017 a las 3:30 am
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    No sólo lo que ocurre en Podemos será clave, también lo que pueda ocurrir en el resto de partidos, especialmente en el PSOE y Ciudadanos, una debacle de ambos puede dejar a Podemos como única oposición en 2020.

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  • el 1 marzo, 2017 a las 5:48 pm
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    Podemos está en caída libre o, para ser más exactos, ya ha tocado suelo, y cuando se toca suelo como toca suelo Podemos, lo que ocurre es que se empieza a rebotar. Que eso se demuestre más o menos en las encuestas es lo demos, lo que está claro, o lo que al menos yo tengo claro, es que ya no remontará, ni mucho menos, independientemente de lo que pase en las Primarias del PSOE… A partir de ahora, a Podemos sólo le queda tener una trayectoria errante y errática, como le ha ocurrido a IU desde hace varios años (desde que hicieron coordinador estatal a Cayo Lara, más o menos), tampoco es de extrañar, vienen del mismo sitio y van al mismo sitio. En diciembre de 2015 ya lo vaticinamos, pero es lo de menos. Lo importante es que nos quitamos de encima una gravísima amenaza para el sistema político e institucional español. Aunque no haya que dejar de estar alerta; porque esto es como lo que pasa con las enfermedades epidémicas, lo peor ya ha pasado pero el virus sigue activo, de manera que habrá que estar atento, hacer seguimiento, y aplicar medidas paliativas para que no vuelva a brotar, pero lo mejor sería proveernos de una buena vacuna. C’s, hasta aquí, ha funcionado como un poderoso anti-virus, ahora de lo que se trata es de robustecer a nuestro organismo político e inmunizarlo de una forma eficaz y eficiente para que él mismo extraiga los anticuerpos necesarios para combatir cualquier acceso de sectarismo o fanatismo, eso va a suponer un trabajo complejo y a largo plazo. Tendremos que sumar a esa empresa a cuantas más iniciativas y propuestas mejor. Saludos

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