80 años del bombardeo de Guernica

Posiblemente si el periodista británico George L. Steer no hubiera descrito la matanza provocada en el bombardeo de Guernica en el telegrama que envió al Times de Londres, el mundo no hubiera conocido el genocidio causado por las bombas nazis hace ahora 80 años. Probablemente se hubiera creado una historia diferente, con responsables distintos, como el cuento con el que los franquistas trataron de engañar a la opinión pública culpabilizando a los ‘rojos’ de la destrucción de esta pequeña población vizcaína el 26 de abril de 1937. Pero Steer estuvo allí, vio, escuchó y respiró el horror de las bombas y contó al mundo lo que ocurrió. Probablemente gracias a él Picasso pudo pintar su gran obra y recordar y denunciar así para siempre el que fue el primer ataque de una aviación militar sobre una población indefensa.

George L. Steer.

En realidad el primer ataque a una ciudad desde el aire se llevó a cabo unas semanas antes sobre Durango, también en Vizcaya, por aviones italianos. La ciudad quedó destruida y murieron más de 300 personas. Eran las consecuencias de la ofensiva que los golpistas comandados por Franco habían comenzado en Euskadi. Humillados ante Madrid, que no pudieron conquistar tras varias ofensivas entre noviembre de 1936 y marzo de 1937, los golpistas y sus aliados italianos y alemanes giraron su atención hacia el norte de España. Allí la República dominaba la cordillera cantábrica y la costa desde Vizcaya hasta Asturias. Era (y sigue siendo) una de las zonas más industrializadas y pobladas del país y su control resultaba estratégico para ambos bandos.

La ofensiva comenzó en Euskadi donde los franquistas se enfrentaron al ejército vasco del gobierno autónomo de Bilbao. Los ‘gudaris’ vascos luchaban con valentía, pero enfrente tenían a las mejores tropas de los golpistas, sobre todo los requetés carlistas tradicionalistas de Navarra. Era una especie de guerra entre hermanos, una guerra civil dentro de la guerra civil en el norte de España.

La aviación más moderna y mortífera

También apoyaban a los franquistas la aviación italiana y, sobre todo, la Legión Cóndor alemana. Ésta estaba formada por modernos aviones, bastante más avanzados que el resto de aparatos republicanos y franquistas. Era el embrión de la Luftwaffe, la aviación de Hitler. Después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial en 1918 los vencedores prohibieron que Alemania tuviera aviación, pero Hitler se saltó esta prohibición en 1935. Así pues, los aviones que lucharon en España dos años después eran los más modernos, rápidos y precisos, y sus pilotos los mejor entrenados y más motivados.

Guernica tras el bombardeo.

Hitler se fue involucrando cada vez más en la Guerra Civil. Comenzó prestando la ayuda esencial para los golpistas al permitir la creación de un puente aéreo entre Marruecos y la Península para transportar a las tropas de élite del ejército español que se habían sublevado contra la República. Fueron estos los soldados que conquistaron Andalucía Occidental, cometieron la matanza de Badajoz y atacaron Madrid desde la Casa de Campo en 1936.

Ahora los nazis habían enviado aviones y pilotos, pero también tanques ligeros y cañones. El objetivo era probar las armas y adquirir experiencia de combate ante la más que previsible guerra en Europa que se iba a producir poco después. Comandaban la fuerza el general Hugo Sperrle y el coronel Wolfram Von Richthofen, pariente del famoso ‘Barón Rojo’. Este último fue el planificador del bombardeo de Guernica. De hecho una de las versiones de lo ocurrido le señalan como el responsable de su destrucción.

¿Por qué Guernica? Tenía un puente importante y era un nudo de comunicaciones en la retaguardia republicana. Pero también, y sobre todo, era una ciudad cargada de simbolismo. El viejo roble delante de la Casa de Juntas, hijo y nieto de los robles bajo los cuales se habían jurado los fueros y libertades de Vizcaya desde el S. XIV, sigue siendo hoy el símbolo de la autonomía vasca que Franco quería arrancar por la fuerza.

Los detalles del bombardeo son conocidos. La ciudad quedó arrasada, sobre todo porque la Legión Cóndor la usó para practicar un método de destrucción masiva aterrador mediante bombas incendiarias que provocaron un infierno devastador. La población civil fue duramente castigada. Los propios habitantes de Guernica y cientos de refugiados que huían de la guerra fueron de los primeros europeos a los que se atacó desde el aire sin constituir un objetivo militar. Murieron por decenas, incluso centenares. Pocos años después sufrirían ese mismo destino miles de polacos en Varsovia, los habitantes de Rotterdam y de Londres, pero también de Hamburgo, Berlín, Dresde y todas las demás grandes ciudades alemanas.

Negar la responsabilidad

Artículo de Steer.

El bombardeo de Guernica sigue envuelto en un halo de incertidumbre, sobre todo sus consecuencias. El régimen de Franco trató de escurrir el bulto sobre su responsabilidad en el ataque desde el mismo día del bombardeo. Los franquistas entraron en Guernica 48 horas después de que cayeran las bombas. La enorme destrucción les sorprendió y a la vez preocupó, ya que los requetés carlistas que luchaban con ellos también veneraban el viejo roble y su simbolismo. Acudieron al engaño, responsabilizando del campo de ruinas a los ‘rojos’ que supuestamente habrían incendiado la ciudad en su retirada.

Sin embargo, el telegrama de George L. Steer a su periódico de Londres informando sobre lo ocurrido, y sobre todo su curiosidad y el descubrimiento de una inscripción alemana en una bomba sin explotar, descubrieron al verdadero culpable. Steer hizo la denuncia y Picasso la representó.

Hoy el mundo sabe que los responsables del bombardeo fueron los nazis. De hecho, el presidente de la República Federal de Alemania pidió perdón en 1997 por el ataque. Pero los franquistas nunca asumieron su parte de responsabilidad. Incluso cuando ya no pudieron sostener su mentira sobre la responsabilidad ‘roja’ trataron de escurrir el bulto acusando a los alemanes de bombardear por su cuenta, algo extraño y poco probable ya que sería la única vez en toda la Guerra Civil que la Legión Cóndor habría atacado sin recibir órdenes del alto mando golpista.

Aún hoy continúa la polémica, ya que la ultraderecha española trata de minimizar el alcance de los bombardeos subrayando que ‘solamente’ murieron 126 personas. Pero también hay agradecimiento. Como el demostrado por el Ayuntamiento de Bilbao, que en 2012 le dedicó una calle a George L. Steer Para profundizar en la lectura sobre el bombardeo de Guernica recomiendo el libro de George L. Steer sobre la Guerra Civil en Euskadi: “El árbol de Guernica”.

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Michael Neudecker

Michael Neudecker (Núremberg, 1977), es periodista y politólogo, profesional de la comunicación política de origen alemán. Su experiencia profesional ha transcurrido hasta el momento en el ámbito de las corporaciones locales, el parlamento regional de Madrid y la redacción de El País donde aprendió su oficio. Ha colaborado como analista en diferentes páginas web y mantiene dos blogs personales donde escribe sobre historia (La Vida de los Años http://vidayeltiempo.blogspot.com.es) y sobre análisis político y de comunicación (Las Reglas del Juego http://mneudecker.blogspot.com).

3 comentarios sobre “80 años del bombardeo de Guernica

  • el 27 abril, 2017 a las 10:04 am
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    ¡Hombre, Neudecker, el amigo de la censura!: “Creo que hay que poner límites a lo que pone en peligro la convivencia entre personas de diferentes etnias, creencias, culturas, etc”. Neudecker dixit. Un firme defensor del debate, ¡Si señor!

    ¡Y vuelta otra vez con Guernica! ¡Mira que sois pesados! Decir que hubo menos de 200 muertos no es tratar de minimizar nada, sino decir la verdad. Y, al contrario de lo que afirmas, hoy no continúa ninguna polémica porque los datos son los que son, por mucho que tú y otros como tú insistáis en el tema. ¿Por qué no dedicas otro de tus artículos al bombardeo de Cabra? O a Paracuellos, ¿Te parece bien? O a Barbastro. Anímate!

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    • el 27 abril, 2017 a las 6:23 pm
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      Fíjate si hay censura aquí, que ninguno de tus comentarios ha sido borrado nunca. Un saludo y gracias por leernos, aunque parece que nuestros artículos no te gustan nada, que le vamos a hacer.

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  • el 4 mayo, 2017 a las 9:00 am
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    Gracias por no censurar mis opiniones. Es más de lo que puedo decir acerca de otros medios como ABC o Las Provincias los cuales no tienen ningún reparo en borrar comentarios de los foros a su antojo cuando la opinión no sigue las máximas impuestas por el sistema (Léanse temas como colectivo LGTB, violencia de género o cualquier otro que son INTOCABLES.

    Más que vuestros artículos, lo que no me gusta nada es vuestra línea editorial a favor del multiculturalismo y las políticas de izquierdas, que según mi opinión significan el empobrecimiento del ciudadano (español en nuestro caso) y al fin, el suicidio de Europa.

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