Elusión fiscal; ¿evasión de facto?

Existe una rama de la fiscalidad en la que el no pagar impuestos es legal, y gran parte de ella se encuentra bajo el mayor secretismo posible. Entre el revuelo que crean las filtraciones de secretos bancarios y la fama de los paraísos fiscales del Caribe o Asia, en ocasiones, la sociedad pasa por alto el verdadero alcance de la elusión fiscal; una vía alternativa al fraude tal y como lo conocemos.

El galimatías de la elusión fiscal consiste en utilizar la ley para aprovechar, en beneficio propio, los “vacíos legales” de los sistemas tributarios y fiscales. Y como no podía ser de otra manera, el mundo de la elusión también cuenta con sus propios paraísos fiscales que participan como compinches de estas prácticas, jurisdicciones no cooperadoras según les llama eufemísticamente la Comisión Europea. Los gobernantes de estos países acuerdan con multinacionales o grandes fortunas, privilegios fiscales respecto a los demás ciudadanos o empresas, en muchos casos, a espaldas de sus propios ciudadanos. Así se establecen estos acuerdos, que en Europa les llamamos acuerdos ATA o tax ruling.

En EE.UU. se deja de recaudar entre 40 y 70 mil millones de dólares al año a causa de la evasión de facto, llevado a cabo dentro de sus propias fronteras. En Europa no estamos lejos, Estados Miembro como Holanda, Austria, Hungría, Malta, Luxemburgo, Chipre, Bélgica o la propia City de Londres, han firmado al menos un acuerdo de tax ruling. De hecho, en nuestro continente se estima que la elusión canaliza ya entre 50 y 70 mil millones de euros al año, similar a la cifra americana.

Los tax heaven cuentan con características comunes; un Impuesto de Sociedades bajo, secretos bancarios, opacidad sobre quiénes son los titulares de una empresa, o sistemas bancarios desproporcionados respecto el peso de la economía que les acoge. Como ven, sueño de cualquier defraudador. Pero es que, en ocasiones, la situación es tan desproporcionada que multinacionales llegan a declarar ganancias anuales superiores al propio PIB de los países donde supuestamente las obtienen.

En 2015, José Luis Escario, experto en Derecho Internacional Europeo y asesor de Ramón Jauregui en el Parlamento Europeo, explicaba la vía más común con la que las multinacionales y los paraísos fiscales alcanzan lo ilícito por medio de lo lícito. Las grandes empresas que tienen capacidad de operar en varios países de un área de libre-comercio, como el Mercado Único europeo, estarían abriendo filiales estratégicamente para después éstas manipular los precios que cobran a sus matrices según conviniera con el fin de esconder del Fisco la mayor cuantía posible, gracias -no lo olvidemos- a un país compinche. A pesar de que se hayan filtrado algunos casos, la gran mayoría podrían estar aún bajo llave, un secretismo que dispara las suspicacias.

La elusión fiscal conlleva consecuencias de alcance incalculable. Son claros ejemplo de competencia desleal entre socios comunitarios, este es el caso de Europa. Se han convertido en escoyo más que trascendente para conseguir mayores cuotas de integración en nuestro continente. La Unión Europea, ahora en su 60 aniversario y habiendo conseguido culminar la unificación monetaria con el BCE y la moneda única, uno de los próximos pasos debe ser la unificación de la política fiscal. Sin embargo, esto solo será posible si los socios demuestran un férreo compromiso en la lucha contra el fraude y homogeneizan intereses. La Unión Europea se creó apoyada sobre cuatro pilares básicos; y uno de ellos es el Estado del Bienestar, ejemplo y bandera de nuestro continente. Los acuerdos de privilegios fiscales van en detrimento del bolsillo de los demás países de la Unión que se ven abocados a subir impuestos y recortar prestaciones, lo que pone en jaque, en muchos casos, el propio Estado de Bienestar. Afectan a las clases medias y sobre todo a esos colectivos más vulnerables, ya que atentan contra la capacidad redistributiva y justa de la sociedad.

La elusión es la mayor fuente de falsa competitividad para las multinacionales, ya que las hace más eficientes gracias a burlar a la hacienda pública por medio de estructuras de ingeniería fiscal. Un error de mercado que perjudica gravemente a esas empresas que ganan competitividad por medio del valor añadido y la productividad. Y es que la OCDE estima que las multinacionales cotizan en promedio entre 4 y 8,5 puntos porcentuales menos que las empresas, la mayoría PyMEs, que sólo pueden operar en un país o no tienen capacidad para contar con expertos fiscalistas.

Las instituciones europeas han contestado a este desafío de forma asimétrica. La Comisión Europea presentó en 2016 una iniciativa en la que establecía normas contra las prácticas de elusión fiscal ya que “afecta directamente al funcionamiento del mercado interior”. El Parlamento Europeo, daba un paso más, y urge a “garantizar que el pago de impuestos se dé, allí dónde se generan los beneficios y se crea el valor”. Y una medida estrella, crear un NIF (Número de Identificación Fiscal) común y armonizado a nivel europeo para un control mejor sobre la competencia desleal. Éstas dos instituciones no tienen capacidad de hacer propuestas vinculantes, ese papel le corresponde únicamente al Consejo de la UE. El cuál ha optado por hacerse suyas las propuestas de la OCDE en este campo, el Plan BEPS, que desde que se presentó el verano de 2013 ya cuenta con más de 100 países adscritos. La iniciativa contiene 15 acciones concretas para harmonizar criterios y regulaciones con el fin de resolver los conflictos entre países en el ámbito de la interpretación tributaria. Asimismo, no prohíbe el tax rulings, solo obligaría a hacerlos públicos. Al acoger, el Consejo de la UE, con entusiasmo estas propuestas se espera que sean adoptadas pronto en la Unión, aun así, éstas descafeínan bastante las iniciativas presentadas por parte de la CE y la Eurocámara.

Este abril, en Malta, los ministros de Economía y Finanzas de la UE han coincidido en que se debe luchar para conseguir que los acuerdos de tax rulings sean “transparente y controlados” con el fin de reducir los conflictos entre países. El vicepresidente de la CE, Dombrovskis, espera que el Consejo anuncie este verano las acciones concretas que llevarán a cabo. Asimismo, los socios europeos se han mostrado preocupados, ya que llevar a cabo políticas antifraude de gran envergadura podría provocar huidas de capitales, o incrementos de la economía sumergida.

La elusión es legal, ése es el verdadero problema. Debemos reformar cuanto antes nuestros tratados para que deje de ser así. La elusión es una vía para huir del Fisco y por tanto, una vía de fraude. Sin más dilación, la elusión debe ser pasar a ser ilícito. Las prácticas defraudadoras solo benefician a las grandes empresas y a esos países que deciden actuar por su cuenta, como verdaderas “garrapatas” del sistema. El beneficio que un Estados Miembro gana por actuar individualmente es mucho menor al coste total que repercute a los demás. Y, por tanto, el ir de la mano conjuntamente supone siempre un mayor beneficio en términos generales. Debemos erradicar la elusión fiscal a nivel global, empecemos por hacerlo en la Unión Europea. Planteemos esta necesidad como precedente para establecer la Unión Fiscal Europea. Demos una respuesta contundente y eficaz. Una solución beneficiosa para todos.

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Marc Riera

Marc Riera Félix (Mahón, 1996), es estudiante de último curso de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid. Enfocado en el campo de la Macroeconomía, Finanzas e Integración Europea. Es cofundador de Estudiantes por Europa y milita en distintas asociaciones estudiantiles. Ha trabajado en el ámbito de la gestión hotelera. Colaborador de varios medios de comunicación. Forma parte del European Solidarity Corps.

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