El PSOE cátaro

El catarismo es una doctrina que se siguió y que se propagó por Europa Occidental a lo largo del Siglo X y XI y que logró un arraigo importante en lo que se conoce como “Mediodía Francés”. Ayudado del maniqueísmo propagó la idea sobre el bien y el mal en la dualidad creadora del mundo, situando en un lado a Dios y a Satanás. Apoyado en la doctrina filosófica y religiosa acuñada como la ascético o ascetismo, los cátaros buscaban una vía por la que desligarse del mundo material, al considerarlo poco más que una obra del Demonio.

Es preciso discernir que el PSOE ha pasado por ocho meses agotadores para la audiencia y más agotadores para la militancia (esto último se presupone). Todo el ambiente quedaba polarizado después de que Pedro Sánchez se viera obligado a dimitir al quedarse en minoría después de que media Ejecutiva Federal dimitiera (aprovechando la ausencia de un fallecido que no sabemos qué habría hecho de estar vivo). La razón de la dimisión en bloque fue la negativa a la propuesta de Sánchez de convocar un Congreso Express diseñado a su estricta medida y semejanza para volver a revalidar en 15 días su liderazgo, mientras no había Gobierno de España, después de haberse visto sometido a dos derrotas electorales a nivel nacional (20D y 26J) y a dos a nivel autonómico (País Vasco y Galicia).

Ahí es cuando se vertió ese maniqueísmo de quiénes eran los buenos y los malos aduciendo exclusivamente a los méritos de los que sí ganaban elecciones, como es el caso de Susana Díaz, que, sin embargo, lo hace a nivel autonómico y eso hace que de la misma manera que usan el argumento de los fracasos del País Vasco y Galicia para culpar a Sánchez, por esa regla de tres las victorias de Andalucía también deberían ser su mérito propio, al igual que los fracasos. Sin embargo, todo el debate se impuso de manera deslavazada, con rencor y sin ponerse a pensar argumentos que eran más simples de lo que querían rebuscar para ganar el Congreso que se celebrará en el mes de junio.

Lo cierto es que Pedro Sánchez estaba muy tocado y a pesar de que hoy haya ganado y sea Dios frente a Susana Díaz que es Satanás, si hubiera ocurrido lo contrario, los roles se habrían intercambiado rápidamente. El problema de todo esto es desligarse del mundo real y de las personas que tienen todos los días que afrontar problemas y que quizás a través del Boletín Oficial del Estado pueden ver su vida algo mejorada, como es el caso de tener un techo de gasto aprobado para que las Comunidades Autónomas puedan presupuestar y los servicios públicos no se resientan. En lugar de hablar de estos temas, se ha asistido a ocho meses de sucesivas acusaciones particulares, insultos entre militantes por Twitter… que en ningún momento hacían percibir al ciudadano de forma directa que hubiera cierta, o, aunque fuera falsa, preocupación por ellos.

Durante estos ochos meses no se ha hablado de los 7700 millones de euros de recortes del Partido Popular, de los incrementos en 55 veces de los impuestos a las clases trabajadoras y pequeños empresarios, del aumento de la deuda pública en 5 años de gestión de Rajoy de 7440 millones de euros a 1 billón de euros, del aumento de la precariedad laboral hasta el 37 % del total, de la disminución de 33000 millones de horas trabajadas a 31000, de la reducción del fondo de la reserva de la Seguridad Social de 66000 millones de euros a 30000, del Presupuesto de investigación y desarrollo que se ha visto  reducido de 3400 millones de euros a 2200, de los recortes en sanidad en 28000 millones de euros, de los recortes en educación en 25000 millones de euros. Tampoco han hablado de cómo en el tercer trimestre de 2016 la deuda pública equivalía al 100,3% del PIB. En definitiva, han hablado de su modelo, de sus temas internos y han olvidado dirigirse a los potenciales votantes para decir qué harían con la economía del país una vez que se convirtieran en líderes del PSOE y en Presidentes del Gobierno después de las próximas Elecciones Generales, si conseguían la confianza mayoritaria de la Cámara.

Patxi López decidió presentar su candidatura de forma autónoma sin consultar a Pedro Sánchez ni a Susana Díaz, puesto que no tenía ninguna obligación de hacer lo que los medios de comunicación creían procedente para ese momento. La función de su candidatura en sus propias palabras era unir lo que era un PSOE dividido que iba al choque de trenes.

Poco después, Pedro Sánchez volvió a presentarse rompiendo la tradición de no volver a hacerlo o dimitir cuando los resultados electorales son pésimos para el PSOE. Así lo hicieron Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Él consideró que estaba en deuda con la militancia y con España y decidió presentarse, insistiendo bastante a Patxi López para que se uniera a él, lo cual no hubiera sido positivo, vistos hoy los resultados porque se podría haber insinuado que ganaron al unirse los dos contra Susana Díaz como dos buenos perdedores.

Lejos de quedarse aquí la historia, Susana Díaz decidió despejar a mediados de marzo la incógnita que ya hacían pública muchos sectores de la sociedad que veían en ella una candidatura fuerte para llevar al PSOE a la Moncloa de nuevo. Nunca sabremos si los ciudadanos le hubieran llevado a la Moncloa, pero lo que está claro es que la mayoría de la militancia de su formación no ha considerado que sea una candidata idónea para liderar la Secretaría General del PSOE. Una vez derrotada, todo queda tranquilo y ella volverá al trabajo de gobernar Andalucía y liderar el PSOE andaluz, cosa que no parece fácil dadas las dimensiones y que ella pretendía compaginar fácilmente con hacer la oposición a Rajoy, dirigir el PSOE entre Ferraz y el Palacio de San Telmo, nada menos.

La realidad es que Susana Díaz creía tenerlo todo muy bien atado con el número de avales que consiguió y es aplicable la anécdota del pueblo cátaro sobre el delegado papal cuando estaban atacando el pueblo. Él mismo dijo: “a por todos, que Dios sabrá los que son los nuestros”. Ella creía que ganaría y que sabría perfectamente con nombres y apellidos quién votó por ella en cada lugar de España y con quién podía contar para su equipo. Finalmente, una vez que el voto es secreto hay militantes que avalaron a Díaz y optaron por la traición en silencio, votando a otro candidato. Ella no contó con eso y hoy ha quedado como la perdedora que desatendió durante varios meses su gestión en Andalucía por sus ambiciones personales.

Y así es como llegamos al vodevil actual en que Pedro Sánchez es nuevo y en que se pretende hacerse pasar por alguien alejado del Establishment del PSOE y de PRISA, que él mismo utilizó para descomponer los Órganos de Dirección de Madrid sin contar con la militancia tan demandada hoy. Estos días surge la pregunta sobre si ha cambiado o no y lo cierto es que en su campaña optó por un mensaje diferente más acercado a la izquierda que al centro-izquierda y habiendo variado su indumentaria, llevando camisas de cuadros casi siempre. Ayer volvió a la camisa blanca. Muchos expertos en comunicación política lo interpretan como la vuelta al personaje inicial. Lo veremos pronto.

Dentro de este vodevil, los enredos y diálogos encarnecidos y picantes entre Sánchez y Díaz no han acabado. Patxi López no va a ser ningún problema, pero hay que contar que todos y cada uno de los militantes que votaron a Susana Díaz, que fueron abundantes, han comprado su discurso y hoy siguen en contra de Pedro Sánchez, mientras que su única intención debería ser ganar elecciones, tal como debería haber ocurrido a la inversa.

¿Se puede pensar que el PSOE cátaro de los buenos y de los malos murió el 21 de mayo? ¿Se puede olvidar que en la izquierda cuando se pierden elecciones no se sostiene por ningún lado el liderazgo, al contrario de lo que ocurre en la derecha? Quién lo olvide deberá repasar la Historia para ver qué es lo que ocurre en los países con Democracias modernas con aquellos líderes que pierden y deciden marcharse a casa. Al fin y al cabo, Pedro Sánchez ya forma parte de la Historia de su partido y eso puede ayudarle, sobre todo si mira al pasado y observa todos los errores que le llevaron a perder dos Elecciones Generales y a cosechar los dos peores resultados de la Historia del PSOE. Si bien, por mucho que mire la Historia, o le ayudan desde dentro y olvidan ese PSOE cátaro o seguirán perdiendo elecciones durante muchos años.

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Jorge Méndez Mera

Estudiante de Derecho y Economía en la Universidad Carlos III de Madrid (Getafe). Participación en numerosos Torneos Escolares de Debate (TED). Ex-formador de debates en el Colegio Obispo Perelló. Miembro de la Sociedad de debates de la Universidad Carlos III y Juez de debates acreditado por Anexa. Interesado en análisis político, ideologías, partidos políticos, Historia, Economía, Sociología y Educación

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