Consumiendo el planeta

Recientemente me sorprendía una noticia, publicada por varios medios, concretamente la escuché en la Cadena SER, en la que se anunciaba que habíamos agotado los recursos anuales de la Tierra. El día 2 de agosto entrábamos en una etapa en la que la humanidad empezaba a consumir más recursos de los que el Planeta es capaz de producir anualmente. Esto, sumado a un artículo publicado por El Mundo, titulado “2090: España será el nuevo Sáhara”, el día 31 de julio, despiertan mi total indignación con un tema latente y evidenciable, que la clase política ignora, e incluso algunos, satirizan.

Macarena Berlín hablaba en el programa Hoy por hoy con un Técnico de clima y energía del World Wildlife Fund (WWF), Georgios Tragó Polous, quien exponía la sobrecapacidad de la Tierra, un hecho que desde hace ya mucho tiempo viene repitiéndose, y del que cada año adelantamos su fecha. Advertía el Técnico que en la actualidad la humanidad consume 1’7 planetas al año. En el caso de España, si quisiéramos satisfacer nuestra demanda de recursos naturales, necesitaríamos 2’4 planetas, algo en lo que nos gana el país hegemónico, Estados Unidos, que necesita 5 planetas.

Este sobreconsumo no lo pagaremos nosotros, ya que el “préstamo” que nos auto-otorgamos no lo sufrimos inmediatamente, sino que lo padecerán las generaciones futuras. Esta forma de vivir “a crédito” es insostenible. Como bien cuenta el portavoz de WWF, particularmente podemos cambiar esta tendencia con acciones como reducir la cantidad de comida que tiramos diariamente o reducir las emisiones de carbono. Estos hechos podrían retrasar drásticamente la llegada del día de la sobrecapacidad. Mientras tanto, ¿dónde están nuestros gobernantes?

Estos gobernantes no solo están en Estados Unidos –a muchos se les habrá venido a la cabeza el cuadragésimo quinto presidente norteamericano-, sino que también se encuentran en nuestro Congreso de los Diputados, y, por ejemplo, en la Portavocía del partido del Gobierno. Rafael Hernando pronunciaba en diciembre de 2012 una de sus muchas “joyas” en un Pleno de la Cámara Baja. El político popular, en un debate parlamentario acerca del Proyecto de Ley de protección y uso sostenible del litoral, hablaba de “gurús ecocomunistas”, que igual que predecían que subiría el nivel del mar, decían que se acabaría el mundo en diciembre de 2012.

Probablemente, Rafael Hernando no sabía que el nivel medio global del mar ha subido entre 10 y 20 centímetros en los últimos 100 años. Pero precisamente él, que hace referencia en esa intervención al año 1989 y a esos “gurús”, desde entonces, en estos últimos 20 años el nivel ha aumentado 3’2 milímetros por año, el doble que en los 80 años anteriores.

Algo que también nos queda bien cerca es la Unión Europea, agente partícipe en el Protocolo de Kioto, un tratado internacional en el seno de las Naciones Unidas dentro del marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, al igual que el Tratado de París, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este Protocolo, tan bien intencionado, quedó en papel mojado para países como Estados Unidos o Canadá. Estados Unidos se adhiere a este Protocolo con Bill Clinton, sin embargo George Bush se retira por considerar que el acuerdo era totalmente ineficiente. Por otro lado, Canadá se retira para no pagar las multas derivadas de su incumplimiento.

Muy sonada fue la marcha de Estados Unidos del anteriormente mencionado Tratado de París, un acuerdo que aborda el mismo tema y que posee el mismo objetivo que el Protocolo de Kioto: la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Donald Trump, siguiendo los pasos de su predecesor Bush, retira a EEUU de un acuerdo, que si bien puede ser ineficiente, es una clara declaración de intenciones e incluso cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones internacionales.

Donald Trump forma parte de ese selecto –aunque no por ello menos amplio- grupo de políticos que bufonea sobre el cambio climático. Es peligroso que Estados Unidos, país que más contamina del mundo y el mayor emisor de gases invernadero, tenga como Presidente a una persona que no sabe distinguir el tiempo del clima, ni tampoco los problemas de la capa de ozono con el calentamiento global, como advertía Roberto Brasero. Trump habla de temperaturas diarias haciendo referencia al clima, cuando el clima hace referencia a períodos mucho más amplios, por lo que no cabe esperar una correcta opinión sobre el cambio climático de un hombre que no conoce ni la definición de clima.

Estados Unidos es ese país hegemónico tan bien explicado en el recomendable libro de Noam Chomsky “Hegemonía o Supervivencia”, en el cual el autor estadounidense relata la estrategia imperialista de Estados Unidos y su afán por desmantelar acuerdos internacionales  que puedan ir en contra de sus intereses imperialistas, incluso si suponen bloquear acuerdos tan necesarios para el mantenimiento de la paz y también para la conservación del medio ambiente, como el que planteó Naciones Unidas sobre la prohibición de la militarización del espacio aéreo.

Fue el partido republicano, con George Bush a la cabeza y como mandatario norteamericano, el que bloqueó este acuerdo, al igual que fue quien ordenó la salida de su país del acuerdo de Kioto. Es ahora de nuevo el partido republicano el que se sale del tratado de París y el que mira únicamente por sus propios intereses, sin tener en cuenta la actual situación del Planeta, un Planeta totalmente globalizado en el que la acción de una nación/territorio puede afectar a cualquier otro punto del La Tierra.

Depende de los estadounidenses evitar que sigamos viviendo a este ritmo. Ya Obama consiguió legislar en favor de unos objetivos dirigidos a disminuir el consumo de recursos naturales y de emisiones de gases invernadero de cara al año 2030. Actualmente esos objetivos han sido socavados por parte de la Administración Trump. Y depende de sus gobernantes respetar los acuerdos internacionales y su cumplimiento, sin bloquear acuerdos destinados a una mejor convivencia internacional y una mayor protección del medio ambiente, tanto terrestre, como marino, como aéreo.

Necesitamos un Derecho Internacional con facultad sancionadora y unas Naciones Unidas con ius puniendi, un derecho positivo internacional real, más allá de declaraciones de intenciones. Pero sobre todo necesitamos mentalización y sensibilización. Ya es hora de devolverle al Planeta lo que nos da: su belleza, su sabiduría y su hospitalidad. Actos propios tan simples como utilizar más el transporte público, usar la bicicleta, caminar, cerrar el grifo a tiempo, o el no tirar tanta comida, puede ayudar a que nuestra Madre Tierra sea un espacio más perpetuo y mejor.

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Álvaro Morales

Álvaro Morales Coloma. Santa Cruz de Tenerife, 1996. Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Enamorado de la teoría y filosofía política.

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Un comentario sobre “Consumiendo el planeta

  • el 7 Septiembre, 2017 a las 2:05 pm
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    Hace falta hacer frente con firmeza al cambio climático. Los síntomas muchos de ellos ya presentes, palpables y visibles, deben ser más que suficiente para tomar conciencia de ello.

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