Aceptar la realidad catalana

Ayer el Parlament de Cataluña aprobó la ley para realizar el referéndum de autodeterminación el 1 de octubre. La jornada fue intensa porque por fin se llevó al parlamento la primera de las dos leyes de desconexión que tenían preparadas Junts Pel Sí y la CUP. El titular podría ser que a partir de ayer empieza la desconexión, pero la realidad es que la desconexión empezó hace 5 años, cuando Artur Mas convocó elecciones anticipadas en 2012 después de la gran manifestación de la Diada a favor de la independencia y tras la negativa de Rajoy al pacto fiscal que por aquel entonces defendía CiU. Ese fue el momento en el que los dos gobiernos desconectaron entre sí. Ya es demasiado tarde para hablar de las propuestas que se podrían haber hecho o de los errores que se han cometido y que no han servido para evitar que el conflicto se polarice cada vez más, pero la situación actual es la que es. Ahora bien, ¿todavía se está a tiempo de dar algún tipo de solución a este conflicto y que Cataluña se vuelva a “conectar” a España?

Sí, hay tiempo de dar solución al conflicto, pero para ello, los políticos tienen que aceptar la realidad catalana. Según las elecciones del 27 de septiembre, los catalanes están divididos en casi dos partes iguales. Pero lo más importante, y lo que ni el gobierno de España ni el gobierno de la Generalitat quieren ver es que con los resultados de esas elecciones es imposible mantener el status quo o crear un nuevo estado. Si las dos partes mantienen sus posiciones el conflicto puede durar todavía más tiempo y lo que se quiere es “ganar” al otro bando sin moverse ni un ápice de su posicionamiento inicial.

Por una parte, los partidos independentistas consiguieron el 48% de los votos y la mayoría absoluta, lo que les legitima para gobernar, pero para crear un nuevo estado necesitas por lo menos, más de la mitad de los votos. Ganaron las elecciones, pero el plebiscito se perdió, ya que no consiguieron la mayoría de los votos. El independentismo no tiene apoyo para llevar a cabo su plan unilateral pero quiere llevarlo hasta al final para provocar una medida desproporcionada del estado y que más catalanes se sumen a la causa independentista. Una irresponsabilidad porque saben que la independencia, en los términos actuales, no se producirá porque ningún estado la reconocerá.

Por otra parte, el gobierno de España parece hacer caso omiso de lo que demanda buena parte de la sociedad catalana y piensa que solo con aplicar la ley se solucionará el conflicto. El resultado de las elecciones muestra que una gran mayoría de catalanes desean revisar la relación que tiene Cataluña con el resto de España. Que la única respuesta del gobierno sea solo aplicar la ley y no intentar dar una respuesta política a las demandas de los catalanes también es una irresponsabilidad, ya que un conflicto de esta medida no puede estar enquistado y que el gobierno central no haga ningún intento para solucionarlo. No se puede esperar sine die una derrota del independentismo (no conseguir mayoría absoluta) en las urnas porque quizás ese momento nunca llegará.

Los dos gobiernos se han enquistado en sus posiciones y lo único que quieren es “imponerse” al bando contrario. Estas posiciones no llevan a ningún lado y si alguno de los dos “gana” una gran parte de los catalanes se sentirán “derrotados”. Para llegar a alguna solución, los dos gobiernos tienen que aceptar la realidad catalana y que ambos no tienen la mayoría suficiente para llevar a cabo sus preferencias. Hasta que no se acepte este hecho, será imposible llegar a una solución.

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Fernando Yécora

Fernando Yécora Santiago (Barcelona, 1991). Es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Barcelona y Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional de la misma universidad. Interesado en el análisis político, los campos en los que se ha especializado son el comportamiento electoral y los partidos políticos.

4 comentarios sobre “Aceptar la realidad catalana

  • el 7 septiembre, 2017 a las 1:15 pm
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    Difícil salida tiene el proceso independentista catalán. Como bien dice el artículo, las posiciones están anquilosadas y muchos catalanes están viendo en la independencia o en el referéndum la posibilidad de ruptura con el régimen del 78. La falta de dialogo y de reformas durante años de un sistema político donde entre otros problemas tenía la cuestión territorial, problema agrandado desde el recurso al Constitucional por parte del PP y todo lo que vino después, tenemos ahora una situación insostenible. La cuestión en sí va para largo pase lo que pase el 1 de octubre.

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  • el 7 septiembre, 2017 a las 2:01 pm
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    Los independentistas convirtieron en espectáculo el intento de saltar de una legalidad a otra. El cuento que se creyó media población catalana acerca de la facilidad que suponía dicha alteración del orden legal ha acabado en esperpento en cuanto a las formas. Ayer se consumó la ruptura.

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  • el 7 septiembre, 2017 a las 7:08 pm
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    Ante esto sólo caben dos salidas. O Cataluña vota un referéndum pactado o se hace una reforma constitucional que sea respaldada por los catalanes en las urnas. El resto es continuar con el día de la marmota.

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  • Pingback: Especial Cataluña: 1-O, el día del referéndum - Debate21

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