Balears 2015, o la política exótica

exótico, ca.

Del lat. exotĭcus, y este del gr. ἐξωτικός exōtikós, der. de ἔξω éxō ‘afuera’.

  1. adj. Extranjero o procedente de un país o lugar lejanos y percibidos como muy distintos del propio.
  2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
  3. f. Méx. Bailarina de cabaré.

Balears es una comunidad exótica, sobre todo para aquellas personas que la desconocen. Exótica en el sentido de extraña, al estilo de los antiguos metecos, concebida por muchos como un mero destino de playa, de viajes de final de curso para estudiantes, y de borrachera y balconing para extranjeros. Más allá de eso, su idiosincrasia alejada de tópicos es desconocida para gran parte de la ciudadanía del Estado.

Esta comunidad tan heterogénea y particular, no recibe demasiada atención más allá de sus fronteras naturales, y la falta de una presencia autonomista en las Cámaras españolas, tampoco visibiliza a las islas como ocurre con las Canarias. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de la década de los 2000, Balears ha contado con una mayor presencia en los medios, no tanto como actor, sino como escenario de los casos de corrupción más extravagantes de España.

Miembros de la Familia Real, expresidentes del Govern balear, expresidentas del Consell de Mallorca, exconsejeros y exconsejeras de Govern y Consell, latas de colacao con dinero negro enterradas en jardines, autopistas, recalificaciones o proyectos de Calatrava, son algunos de los temas que se han proyectado desde Balears al mundo, en una época de implosión de la corrupción y del consiguiente auge de las camisas blancas como símbolo de limpieza.

Sin embargo, la vida política sigue en la sombra, como un actor secundario y de nombre desconocido, y cuyo desconocimiento permite que llegue a la prensa de Madrid errores tales como que el actual presidente del PP balear es un catalanista o que se vende una islita a la que podrían mandarse a los independentistas y que monten un Estado propio, como sugería una exministra socialista hace unos días en Twitter.

Quedan en la sombra unos equilibrios multinivel dignos de estudio por su complejidad, un importante número de partidos de ámbito no estatal, algunos con carácter nacionalista e independentista y su consiguiente mensaje, unos particularismos insulares que dibujan clivajes interesantísimos. El propio Rafa Nadal, analizado como actor político, constituye una de las tipologías que conviven en Balears. Una de las cientos, tal vez miles. ¿Conocen alguna más? Espero que con la publicación de “Balears, 2015. Un nuevo ciclo político”, descubran mucho más.

2015 como inflexión: las urnas como punto y aparte

En 1995, José María Aznar obligó a dimitir al presidente del Govern balear, Gabriel Cañellas, por su implicación en casos de corrupción como el túnel de Sóller. En menos de un año, la comunidad tuvo tres presidentes, siendo Jaume Matas el encargado de dirigir los asuntos públicos hasta 1999, en que tiene lugar la primera alternancia en favor de las izquierdas.

A partir de este 1995, entra en declive una forma de ejercer y entender la política, que podríamos denominar “cañellismo institucional”; las elites seleccionadas y formadas para suceder a Cañellas, relevan al líder material y conducen el gobierno de forma intermitente, hasta que en 2009 se produce la sucesión de Matas a Rosa Estaràs, que busca una salida en el Europarlamento, y cede el testigo a un alcalde llamado José Ramón Bauzá.

Este político ‘outsider’ consigue en 2011 los mejores resultados de la historia del PP autonómico, pero sólo cuatro años más tarde, bate el récord inverso, granjeando los peores resultados nunca antes vistos por los conservadores. ¿Qué ocurre en estos cuatro años de “bauzarismo”? Básicamente, que la sociedad demuestra que la “isla de la calma”, como la catalogó Rusiñol, no era tal. Analizamos en el libro las principales controversias de campaña, la quiebra de los consensos y el liderazgo severo pero débil del presidente, apoyándonos siempre en la hemeroteca y en elementos de la Politología que nos ayuden a abrir el plano al máximo. Por ejemplo, analizando los clivajes.

Los clivajes en una comunidad diversa, particular e insular

El sistema de partidos de los últimos veinte años, bebe directamente del juego de clivajes que se dan en las cuatro islas. El nacionalismo, la descentralización o la ideología, son los tres aspectos políticos de mayor relevancia para comprender la vida política autonómica, pero también la local. Se trata de una las comunidades con una mayor abstención diferencial (votan menos en las autonómicas que en las generales), con un sentimiento autonomista pero que nunca ha enviado a ningún diputado autonomista, a diferencia de las Islas Canarias desde mitad de los ochenta. Políticamente, a Balears no se la ve si no se la busca.

A esta amalgama de clivajes, hay que añadir a otros popularizados a partir del movimiento indignado, que defendía principios y derechos ya normativizados como la transparencia, que pedía una mayor participación en los asuntos públicos o una mayor rendición de cuentas. Sin embargo, y como se recoge en el libro, Balears ha penalizado electoralmente con más severidad al bauzarismo que a la corrupción, pues la apertura de frentes entre 2011 y 2015, así como su dilatación en el tiempo y la concentración de esta legislatura en una sola idea, en un solo hashtag, #gestiónBauzá, han sido determinantes.

¿Cómo es Balears en cuanto a los clivajes? ¿Cómo se compone el Parlament balear de las últimas legislaturas en cuanto a equilibrio de fuerzas nacionalistas, por ideologías o por ámbito territorial? Todos estos ítems aparecen descritos en las páginas del ensayo, que trata de plantear hipótesis ―y también dudas, como reconoce el prologuista, el reconocido sociólogo Antoni Tarabini― para hacer un dibujo político de los últimos 20 años de Balears, con una esmerada revisión de la prensa escrita, enlazada para su consulta y en cientos de ocasiones entrecomillada para que los titulares formen parte del texto.

Espero muy sinceramente que este ensayo, de menos de 200 páginas, sirva para visibilizar la vida política de una comunidad tan exótica, desconocida e interesante a nivel politológico, que ensayos como este tratan de poner en valor.

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Eli Gallardo. Dircom y consultor político. Politólogo, postgrado en comunicación y marketing institucional y máster en RRHH. Ha impulsado proyectos como +Politología, PolíticaYMedia o ProgramasIB2015.

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