Austria gira a la derecha

Austria ha girado hacia la derecha. Tras 11 años siendo el socio minoritario de las coaliciones de gobierno, el Partido Popular Austríaco (ÖVP) ha logrado la victoria en las elecciones legislativas celebradas este domingo con un 31,4% de los votos emitidos, en la cita electoral en la que ha participado el 79,4% de los votantes llamados a las urnas. Esta victoria ha sido lograda a través de un discurso duro contra la inmigración y con una candidatura con un carácter fuertemente personalista de Sebastian Kurz, que con tan sólo 31 años, se convertirá en el nuevo canciller y por tanto, en el dirigente mundial más joven tras devolver a su partido a la victoria electoral, algo que no conseguían desde el año 2002.

El giro a la derecha de Austria va mucho más allá del triunfo de ÖVP, ya que la ultraderecha-populista del Partido de la Libertad (FPÖ) ha logrado el 27,4% de los votos, que le permiten colocarse como segunda fuerza del país. Este resultado es el mejor de su historia, superando incluso el logrado por el fallecido Jörg Haider en 1999 con el 26,9 %, que le permitió en su día una coalición con el ÖVP. Existe de esta forma un claro triunfo de los discursos anti-inmigración, y de la ultraderecha del ex-neonazi Heinz-Christian Strache, que todo hace indicar que reeditaran la coalición con conservadores que ya existió entre 1999 y 2006. El ascenso del FPÖ viene acompañado de un trasvase de votos por parte de los socialdemócratas, acompañado de la desaparición de BZÖ, partido con el que compartían espacio electoral.

Los socialdemócratas (SPÖ) del acutal primer ministro, Christian Kernretroceden, retroceden hasta la tercera plaza, pese a obtener el 26,7% de los votos, prácticamente el mismo resultado que hace cuatro años. En el gobierno en coalición con los populares desde el 2006, en mayo dicha coalición fue rota por Kurz, lo que conllevó el adelanto electoral. Ahora han perdido el gobierno tras una campaña marcada por un agenda política que también ha virado hacia la derecha y ha arrastrado con ella a los socialdemócratas.

También otras fuerzas progresistas ha retrocedido en un país cada vez más nacionalista y anti-inmigración. Los Verdes han quedado reducidos al 3,3%, lo que supone una pérdida de 9,1 puntos y quedarse fuera del parlamento, al no lograr superar la barrera electoral del 4%, todo ello, después de que el candidato ecologista Van der Bellen, lograse el triunfo en las presidenciales hace tan sólo diez meses. Sus antiguos votantes se han ido a los socialdemócratas y a PILZ, una escisión de los Verdes apoyada por intelectuales que ha logrado el 4,1% de los votos.

Más voto ultra y conservador entre los hombres

Entre los hombres se ha optado más por las formaciones de derecha y ultraderecha que entre las mujeres, las cuales se decantan en mayor porcentaje por partidos progresistas. Así, la ultraderecha-populista del FPÖ logra un 29% entre los hombres frente a un 22% entre las mujeres. La derecha ÖVP consigue el 33% entre los hombres y el 30% entre las mujeres. Ambas formaciones suman un 62% entre los hombres, frente un 52% de las mujeres, lo que supone diez puntos menos. Por su parte, socialdemócratas y verdes, logran cuatro puntos más cada uno entre el voto femenino.

Brecha generacional, también en Austria

Al igual que en la mayoría de países de occidente, en Austria también se produce una brecha generacional en el comportamiento electoral de los votantes. Así, los menores de 30 años optan once puntos más por la ultraderecha que los mayores de 60. Estos a su vez, optan el doble en porcentaje por los socialdemócratas, que entre los menores de 30, entre los que sólo obtienen el 17% de los apoyos. También los conservadores de ÖVP logran mayor apoyo entre los mayores de 60 que entre los menores de 30. Se aprecia así la brecha generacional ya mencionada, en tanto que los jóvenes buscan la ruptura política a través de la ultraderecha, ante las expectativas frustras y la insatisfacción con el sistema y la situación política, económica y social. En cambio, los mayores de 60 siguen optando mayoritariamente por los partidos tradicionales.

Los obreros optan por la ultraderecha

El 59% de los obreros ha optado de forma mayoritaria por la ultraderecha, que obtiene entre este sector su mayor caladero de votos. Los socialdemócratas consiguen sus mejores datos entre los jubilados, con un 39% de apoyo de estos. Los conservadores, por su parte, logran su mejor dato entre los trabajadores por cuenta propia con un 41% de apoyo en este sector profesional.

El voto ultraderechista de la ira

El desencanto con los políticos, con la situación, la frustración de expectativas y el sentimiento de perdedores de la globalización, hace que entre los que valoran el futuro de forma pesimista y negativa, opten mayoritariamente, con un 42% de los votos, por la ultraderecha-populista del FPÖ. En cambio, entre quienes valoran el futuro positivamente, el apoyo a los ultras es tan sólo del 5%. En este segmento poblacional, el apoyo a socialdemócratas y conservadores es abrumador y ronda entre los dos el 80%, mientras que entre quienes consideran el futuro de forma pesimista sólo llega al 42% entre ambos. Se evidencia así, una incapacidad de los dos partidos tradicionales para dar respuesta a las inquietudes y demandas de quienes ven el futuro de forma negativa.

Hacia un gobierno ultra-conservador

En Austria la presencia de la ultraderecha-populista ya se ha normalizado tras su entrada en el gobierno en el pasado. Situación que puede volver a repetirse con unos resultados que son claros y sólo permiten dos opciones de formar gobierno: repetir una Gran Coalición como la que ha existido en Austria desde 2006 o un gobierno entre conservadores y ultraderecha. Esta última opción es la que parte con más fuerza en estos momentos, dadas las afinidades ideológicas de ambas formaciones, que durante la campaña electoral han peleado por espacios comunes, con discursos islamófobos y anti-inmigratorios.

El FPÖ ha venido marcando la agenda política austríaca desde hace años, haciendo girar a la derecha a la coalición gubernamental de conservadores y socialdemócratas. Así, el discurso anti-inmigración ya es la casa común de los principales partidos austriacos. Si en 1999, la entrada de la ultraderecha en el gobierno austriaco supuso sanciones y reprobaciones públicas por parte de la Unión Europea, esto en el contexto actual será irrepetible. Mientras, Austria se distanciará de Bruselas.

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Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Graduado en Ciencias Políticas y Administración y Máster en Derechos Fundamentales por la UNED; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Especializado en comunicación política, sistemas políticos, partidos y asuntos electorales. Es además colaborador habitual en diferentes medios de comunicación, escritos y radiofónicos.

4 comentarios sobre “Austria gira a la derecha

  • el 18 octubre, 2017 a las 4:50 pm
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    La deriva que está tomando Europa puede ser el principio del fin de la UE que ya ni se inmute por tener a fascistas en los gobiernos de los Estados miembros. Hungría, Polonia, ahora la ultraderecha en Austria. Bruselas debería tomar cartas en el asunto, aunque viendo la tibia respuesta al gobierno polaco que se ha cargado la separación de poderes, parece que va a ser imposible esperar nada.

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    • el 19 octubre, 2017 a las 9:37 am
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      Se te han olvidado Eslovaquia y República Checa. También recordarte que el Frente Nacional de Francia fue el partido más votado en la primera vuelta de los últimos comicios. ¿Cuáles exactamente son a tu parecer las “cartas en el asunto” que debería tomar Bruselas?
      Dices que en Polonia no hay separación de poderes porque los jueces del Supremo son elegidos por políticos. Es decir, exactamente igual que aquí, o ¿me puedes decir que elige a los jueces del Consejo General del Poder Judicial?
      ¿Porqué no miras primero lo que ocurre en tu país? Por cierto no me ha quedado claro si es Portugal (“sufrimos los recortes de la troika”) o España.

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