Un año nuevo para el euro

La moneda común afronta su futuro en los siguientes doce meses. Tras una de las peores crisis económicas vividas en la historia recientes, debemos dar respuesta a los errores desde su raíz para dotar de continuidad y seriedad al Proyecto; ya no sirven las políticas de choque o, parches temporales. Nos jugamos la supervivencia de lo que hemos construido entre los socios europeos; debemos afrontar los problemas de cara; con determinación y firmeza hay que ofrecer más y mejor Europa. Ya no valen las medias tintas. No es exagerado decir que; o Europa avanza, o Europa muere.

Este verano toca ponerse manos a la obra en la reconstrucción del Euro, y que mejor momento que ahora. Este año que cierra, el Viejo Continente ha demostrado, una vez más, que nuestra democracia; sana y dinámica, ha sabido estar a la altura de las circunstancias, ante los incansables vapuleos del oportunismo populista de bufones desdichos. Cosa que sí ha fraguado en otros lugares del globo. Europa los ha derrotado de la mejor manera posible, con realismo y propuestas concretas acordes a las necesidades de los ciudadanos.

Las fábulas supremacistas e insolidarias y el Brexit, nos han hecho creer que el futuro esperanzador de la Unión Europea había sido raptado. Si parecía inicialmente que la fraternidad europea se descalabraba, hoy supone el relanzamiento de Europa al dejar atrás la ideología de lo rancio y lo retrógrado; eso que creíamos enterrado en el siglo pasado. Luego, fue la incertidumbre sobre la gobernabilidad alemana quién chocó con los anhelos de más Europa, y con el positivismo ‘a la Macron’ que inundó el año pasado sociedades enteras, además de la francesa. Sin embargo, hoy eso se disipa. Ya podemos confirmar un inicio de acuerdo de Gran Coalición en Alemania entre; los democristianos de Merkel (junto a sus socios bávaros), con los socialdemócratas de Schulz. Algo que nos aviva; de nuevo, la esperanza sobre el eje franco-alemán, de nuevo, la esperanza sobre el mano-a-mano MacronMerkel.

Nunca fue mejor. El Euro se encuentra en pleno oasis; alto crecimiento y baja inflación. La Eurozona cierra este 2017 con aumento del PIB de un 2,6%, el mejor dato desde el inicio de la crisis. Y, al mismo tiempo, sosteniendo un nivel de precios alrededor del 1%. Esta situación nos ha llevado a tener un Euro fortalecido, cerrando aproximadamente en 1.20-1.22 dólares por euro. Asimismo, tendremos que tener ojo con la retirada pausada de los estímulos del BCE, anunciada para septiembre. Causa necesaria de los actuales tipos de interés bajos y algunos tipos negativos en títulos de deuda soberana.

La existente recuperación controlada de los salarios reales, la caída del desempleo y una creciente estabilidad política ha propiciado, además, un hito histórico; un superávit por cuenta corriente del área Euro en el tercer trimestre de unos 125.000 millones, un aumento del 42% respecto al año 2016. Avala así el fortalecimiento de la economía común por medio de la acumulación de divisas extranjera, menguando, de este modo, la deuda externa nacional.

Los líderes europeos, este año, deben establecer una hoja de ruta enfocada a conseguir un Euro fuerte, cuyas instituciones y estructuras sean sólidas y, estén dotadas de competencias propias claras. Entonces, ¿cuáles son las reformas que más están gustando, por el momento, a los mandatarios europeos?, éstas son algunas de las que más apoyos cosechan.

Fondo Monetario Europeo – se propone modificar el conocido actualmente como; Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEdE), pasando de ser una agencia de préstamos de emergencia, a una organización que respalde el Fondo Único de Resolución para la Unión Bancaria Europea; unificando programas de asistencia y creación de instrumentos financieros para el apoyo de las políticas europeas. Incluido un Seguro de Depósito Europeo para la financiación de futuros rescates a Estados Miembros. Los críticos destacan de este punto, la dificultad del proceso de toma de decisiones y el exceso de influencia de Francia y Alemania en esta materia. En caso de seguir adelante, el FME, debe ser independiente, incluso evaluar a los Estados Miembros de forma continua para actuar cuanto antes.

Nuevas Partidas Presupuestaria – se propone ampliar el presupuesto de la UE, con una partida exclusiva para el Euro. El objetivo principal es impulsar la convergencia económica de los miembros que no pertenecen aún a la zona del Euro. Se permitiría, de este modo, premiar a esos estados que tomen las medidas y reformas adecuadas para dar respuesta a crisis o a desequilibrios presupuestarios complejos.

Nueva Función de Estabilidad – se propone añadir al andamiaje institucional del Euro, un mecanismo de respuesta rápida a las necesidades de liquidez y financiación de los Estados en situaciones de crisis, a modo de amortiguador temporal de contingencias económicas.

La Comisión Europea también llegó a proponer la creación de un superministro” de Asuntos Económicos y Monetarios para la UE, que presidiría el Eurogrupo y encabezaría una de las vicepresidencias de la CE. Aunque, a priori, no ha consolidado todavía una opinión favorable entre los Estados Miembro.

Fijando como objetivo número uno la impermeabilización del Euro para dejar atrás vulnerabilidades, como las que vimos en la última crisis económica, un conjunto de expertos de Alemania y Francia, ha ofrecido una receta según su criterio. Han enfatizado la necesidad de (i) limitar el Círculo Virtuoso Banca-Deuda pública, es decir, cupo a la cantidad de deuda soberana en manos de entidades financieras. Además de (ii) flexibilizar el Pacto de Estabilidad, estableciendo reglas de gastos centradas en la reducción de deuda pública en el largo plazo, pero que a la vez permitieran adaptarse a las circunstancias macroeconómicas del país. Apuestan, también, por la (iii) Restructuración de la Deuda Pública, evitando así los rescates a Estados Miembro. En estos casos, ellos abogan por unos bonos “light” que les permitiera financiarse. Asimismo, también plantean la idea de los (iv) Eurobonos como “activo seguro común sistemático”, de escasa mutualización para contentar a las exigencias alemanas. Los expertos proponen en esta línea, un (v) Apoyo Fiscal Automático para países que sufran shocks económicos que les afecte gravemente a su solvencia, o a su nivel de liquidez. Este fondo sería financiado por medio de aportaciones del 0,1% del PIB anual de cada Estado Miembro, y sería aplicado bajo la condicionalidad del cumplimiento de reglas fiscales concretas. En su Informe abogan por una (vi) Presidencia del Eurogrupo que sea permanente y que recaiga sobre un comisario. Y que asegure, además, la independencia del MEdE.

La zona del Euro, como hemos ido puntualizando a lo largo del artículo, se ha convertido en el gran motor de Europa. Tras la salida de Reino Unido, en 2019, el área del Euro representará aproximadamente más del 85% de la economía de la UE-27, y no sería descabellado creer que, si conseguimos un acuerdo de reconstrucción del Euro realista y esperanzador, pero que al mismo tiempo sea sinónimo de estabilidad y crecimiento, algunos miembros de la UE puedan replantear sus posiciones, y acepten entrar en el club del Euro; como Dinamarca o Suecia.

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Marc Riera

Marc Riera Félix (Mahón, 1996), es estudiante de último curso de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid. Enfocado en el campo de la Macroeconomía, Finanzas e Integración Europea. Es cofundador de Estudiantes por Europa y milita en distintas asociaciones estudiantiles. Ha trabajado en el ámbito de la gestión hotelera. Colaborador de varios medios de comunicación. Forma parte del European Solidarity Corps.

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