Reforma electoral: objetivo común de Podemos y Ciudadanos

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La reforma electoral es uno de los pocos temas donde Podemos y Ciudadanos están de acuerdo. Es la primera vez en democracia que hay posibilidades de cambiar el sistema electoral, ya que a PP y a PSOE nunca les ha interesado cambiarlo porque les beneficiaba (más al primero que al segundo). Ha sido necesario un cambio en el sistema de partidos para que esta propuesta esté en la agenda política y se considere en serio una reforma electoral.

Podemos y Ciudadanos tienen el mismo objetivo respecto al sistema electoral: conseguir una mayor proporcionalidad. El sistema actual sobrerrepresenta las circunscripciones pequeñas (donde son más fuertes PP y PSOE) y perjudica a Podemos y Ciudadanos, que concentran sus votos en las provincias más pobladas. Aún así, en la propuesta de reforma electoral no está sobre la mesa cambiar la provincia como circunscripción, ya que para ese cambio sería necesario modificar la Constitución y no es viable conseguir un consenso tan amplio. Ahora bien, para la modificación de la ley electoral solo es necesario conseguir mayoría absoluta. Parece que Ciudadanos y Podemos están de acuerdo en cambiar algunos elementos, como por ejemplo la fórmula electoral, eliminar el voto rogado, hacer obligatorios los debates electorales e implantar un mailing conjunto para todos los partidos.

Me centraré en la fórmula electoral, que a mi parecer es el elemento más importante, ya que ese cambio implicaría que los partidos tuvieran un mayor o menor número de escaños que los que tienen ahora. Podemos ha propuesto cambiar la fórmula d’Hondt por la fórmula Saint Lagüe. La única diferencia entre las dos fórmulas es el cociente que se aplica a la hora de asignar escaños. En el caso de la fórmula d’Hondt, los votos que consigue cada partido se dividen entre los números naturales (1, 2, 3, 4, 5…), mientras que en la fórmula Saint Lagüe se dividen entre los números impares (1, 3, 5, 7, 9…). Con el cambio de la fórmula electoral, los partidos “pequeños” tienen más fácil conseguir el primer escaño que con la fórmula d’Hondt en las circunscripciones pequeñas. En las últimas elecciones, como el PP fue el partido que más veces consiguió el último escaño, este cambio provocaría que ese escaño fuera a parar a Podemos o Ciudadanos en aquellas circunscripciones que estos partidos no obtenían ningún escaño. Así hubieran sido los resultados cambiando d’Hondt por Saint Lagüe:

Vemos como el principal perjudicado es el PP y los más beneficiados son, en este orden, Ciudadanos y Podemos. El PSOE solo perdería un escaño, de modo que podría estar de acuerdo con la reforma que plantean los nuevos partidos. Sin embargo, los socialistas ya han dicho que no entrarán en una reforma que deje fuera al PP, aunque lo más probable es que los populares entren en las negociaciones para obtener alguna clase de contrapartida (por ejemplo la Saint Lagüe modificada). Si al final se aprueba una reforma con la fórmula Saint Lagüe tendríamos un sistema electoral más proporcional pero que dificultaría, todavía más, la gobernabilidad. Este sistema electoral obligaría a los partidos a dejar de lado ciertas líneas rojas que tienen a la hora de pactar, con lo cual podría nacer en España una cultura del pacto que ahora mismo no existe. Ahora bien, los partidos tienen que cambiar sus actitudes para que, si esta reforma sale adelante, el país no sea ingobernable.

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Fernando Yécora

Fernando Yécora Santiago (Barcelona, 1991). Es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Barcelona y Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional de la misma universidad. Interesado en el análisis político, los campos en los que se ha especializado son el comportamiento electoral y los partidos políticos.

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