El Máster de Cifuentes: movimientos de los partidos políticos

 

Cuando se escriben estas líneas aún continúan conociéndose nuevas irregularidades e inconsistencias acerca del Máster recibido por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Es posible que antes de publicarse haya habido más movimientos, aquí tienen un breve resumen de las actuaciones y las posibilidades de los distintos partidos políticos con presencia en la Asamblea de Madrid.

El Partido Popular ha mostrado un apoyo cerrado a Cristina Cifuentes, aunque con dos grados distintos de intensidad:

La organización territorial en Madrid (de la que también ella es su presidenta) ha cerrado filas, respaldando la versión y las decisiones de Cifuentes. En cambio, la dirección nacional ha reaccionado con lentitud, de forma intermitente y sin una estrategia de comunicación en los medios hasta escuchar el visto bueno público de Mariano Rajoy (que ve en este caso “un debate estéril”). Mª Dolores de Cospedal (que continúa siendo Secretaria General del PP) dedicó un tuit en términos beligerantes contra la oposición; posteriormente los vicesecretarios generales reiteraron su apoyo a Cifuentes y a las explicaciones aportadas, aunque al ser presionados en directo por periodistas tuvieron varias dificultades para justificar el caso y para aclarar su posición y la del propio partido.

En fecha de 6 de abril, el PP parece haber trasladado a Ciudadanos (C’s) la decisión sobre la continuidad en el cargo de Cristina Cifuentes. El desgaste de Cifuentes es evidente y probablemente desde Génova se da ya por descontado todo el daño electoral que pudiese ocasionar el caso a trece meses de las elecciones autonómicas: sólo la pérdida de este feudo y afrontar esa convocatoria desde la oposición en la Comunidad Autónoma podría hacerles cambiar de parecer, y es C’s quien va señalar qué botón deberá pulsar Rajoy.

Aun así el PP podría jugar a la gallina con Ciudadanos, al presentarlo como aliado de la izquierda en unas elecciones en las que los populares -probablemente sin Cifuentes- se presentarían, ante el electorado de centro-derecha que comparten ambas formaciones, como el único representante genuinamente conservador.

Si C’s no puede evitar no decidir es porque el Partido Socialista ha registrado una moción de censura a la que Podemos ha decidido sumarse sin condiciones. El candidato del PSOE-M es Ángel Gabilondo, cuya carrera está precisamente vinculada al mundo académico, aunque con una trayectoria ampliamente reconocida. Gabilondo no es militante del PSOE y su entrada en la política de Madrid se produjo tras reducirse el nivel de tolerancia interna por parte de Pedro Sánchez en el código ético exigido para los cargos socialistas.

En caso de alcanzar la presidencia de la Comunidad de Madrid, Gabilondo tendría un mandato de apenas un año por lo que su programa de gobierno, abierto a negociación con Podemos y Ciudadanos, se centra principalmente en regenerar la vida política regional y cortar con una serie de prácticas que han deteriorado la credibilidad y fiabilidad de las instituciones y del propio Gobierno Autonómico, y que trascienden a la URJC y al propio mandato de Cifuentes. Adicionalmente los socialistas dirigirían la Administración de la Comunidad, con su propia agenda política (no se ha planteado ningún acuerdo sobre un Gobierno de coalición) y tendrían la posibilidad de presentar e intentar pactar a tres bandas los presupuestos de 2019.

Pero el PSOE puede tener resultados positivos en dos escenarios más, incluso sin que triunfe la moción de censura:

  • El primero, porque es precisamente ésta la que podría obligar a C’s a pedir la dimisión de Cifuentes y al PP a concederla; sería la demostración del acierto de su iniciativa, de su capacidad política y del mejor manejo de los tiempos que Podemos o C’s. En este caso, el resultado tras la dimisión de Cifuentes sería una nueva investidura con presidencia para el Partido Popular con apoyo de Ciudadanos (salida ya aplicada en Murcia en 2017).
  • El segundo, sería que C’s decidiese mantener a Cifuentes en el cargo, rechazando la moción de censura y sin que ella dimitiese. La credibilidad de Cs en sus postulados de firmeza frente al fraude quedaría muy tocada, y competiría como partido con la propia Cifuentes (o con un PP con una candidatura de refresco) en el eje izquierda-derecha. El espacio electoral “centrista y reformista” quedaría al alcance del PSOE.

Aunque Podemos no está logrando un perfil propio en esta fase de movimientos, se ha sumado sin exigencias y con inteligencia a la moción de censura de los socialistas. Su apuesta prioriza las demandas de cambio y ejemplaridad en política que tiene su electorado sobre muchas medidas programáticas concretas. En cierto modo devuelven la decisión que permitió que, sin condiciones previas, el apoyo socialista a la investidura a la Alcaldía de Madrid de la independiente Manuela Carmena (cabeza de la lista de la candidatura de Ahora Madrid, lista apoyada por Podemos) terminase con el largo ciclo del PP en la ciudad.

Esta colaboración se ha extendido en muchos municipios y comunidades autónomas (no en todos/as) y con desigual éxito. Que continúe ampliándose la fórmula es aún incierto y requeriría un análisis que excede el tema de este texto.

Finalmente, y por su parte, Ciudadanos está intentando competir con PSOE y PP en varios movimientos, pero su dispersión durante este caso en cuanto a qué mensajes reforzar y en qué direcciones, y sus contradicciones en la toma decisiones, pueden difuminar su intento simultáneo de mostrarse tan garante de la estabilidad y el orden, como adalid de la regeneración de la vida pública.

El peso en la agenda político/mediática del eje territorial, el nuevo apoyo recibido por ciertos sectores económicos y sociales, y una aún-no-confirmada decadencia general del PP han impulsado a C’s en los sondeos, permitiéndole superar cambios de criterio de 180 grados en cuestión de semanas sin castigo (en las encuestas), así como la aparente contradicción de pactar y competir con el Partido Popular o de enfrentarse al PNV con quien ha votado los presupuestos y con quien parece compartir de nuevo el proyecto para las cuentas generales del Estado. Quizás y de nuevo, sea el tribunal demoscópico el que motive la decisión del partido de Albert Rivera.

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Pelayo Cobos

Pelayo Cobos (Gijón, 1979), es Licenciado en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales por la Universidad del País Vasco. MBA por la Universidad de Oviedo y Curso Superior de Estrategia y Gestión del Comercio Exterior por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Ha realizado un curso de Política Internacional Comparada en la Universidad de Oslo (Noruega). Cuenta con más de diez años de experiencia profesional en mercados internacionales, trabajando en el sector financiero, con empresas industriales y como consultor independiente.

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