México, el fin de 70 años de poder

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Con los resultados (al 53% de los votos escrutados) que el día de ayer dejaban los colegios electorales mexicanos, es claro que el próximo presidente de la República será Andrés Manuel López Obrador. Con esta decisión, la ciudadanía mexicana ha optado por poner fin a las siete décadas en las que el poder ha sido detentado por el PRI, del saliente Peña Nieto, y, en tres legislaturas, por el PAN de Ricardo Anaya.

Como adelantábamos en el anterior artículo acerca de las elecciones mexicanas de este Primero de julio, López Obrador no es un principiante en esto de las elecciones, ha sido en el tercer asalto, cuando ha conseguido alcanzar la victoria; curiosa similitud que guarda con nuestro actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Con un 53’6 % de los votos, la coalición que encabeza López Obrador obtendría hasta 211 escaños en la Cámara de Diputados y alrededor de 60 de los 128 senadores electos en el día de ayer. El Movimiento de Regeneración Nacional contabiliza 13.866.000 votos, mientras que sus compañeros de coalición, el PT y ES, alcanzan los 1.774.000 y 818.000, respectivamente. Con estos resultados, Andrés Manuel López Obrador se convierte en el presidente con más apoyos de la historia de México.

En esa disputa -que antecedíamos- sobre el segundo puesto y líder de la oposición, finalmente ha conseguido imponerse el panista Ricardo Anaya (22,6% de los votos), quien encabezaba la coalición ‘Por México al Frente’, que también englobaba al PRD y el MC. Dentro de la coalición, el hegemónico partido de la izquierda, el Partido de la Revolución Democrática, ha obtenido 800.000 votos, un resultado muy lejano al de 2012. Tras la escisión interna que el ya presidente electo provocó (recordemos que en los otros dos intentos de López Obrador por alcanzar la presidencia, concurrió bajo estas siglas), el PRD no ha sabido recomponerse. Más allá de intentar cerrar la sangría de apoyos y de altos cargos que han acabado en Morena, el PRD cerró este acuerdo electoral con la derecha panista (Por México al Frente) que, aunque en 2010 les funcionase para las elecciones de varios estados, no parece que haya sido fructífera para este cónclave.

Anaya logra un importante segundo lugar que, es probable que en el medio o largo plazo pueda ser significativo si, la heterogénea coalición de Obrador no consigue articular una mayoría estable para sacar adelante su proyecto para los próximos seis años. Aunque no ha conseguido frenar la caída de apoyos desde la marcha del expresidente Calderón (en 2012 el PAN obtuvo el 25,41% de los votos), el PAN se mantiene como líder de la oposición en la Cámara de Diputados.

En tercer lugar y, el gran perdedor, es el hasta ahora partido de gobierno. José Antonio Meade, candidato priista, no ha conseguido zafarse de la sombra de su antecesor y hoy saliente presidente de la República. Meade no ha tenido una carrera presidencial fácil, ni fuera de casa ni dentro. En el seno del Partido Revolucionario Institucional, su candidatura no fue totalmente aceptada; las críticas hacia su candidatura han sido frecuentes desde ciertos sectores del priismo debido a su no militancia. Esta particular ‘independencia’ que pretendía mostrar una imagen renovada, no ha funcionado. Pese a la campaña de marketing y renovación que se llevó a cabo durante la campaña, para intentar desligar a Meade del lastre de la bajísima popularidad del Gobierno, no se ha conseguido salvar al PRI del descalabro que vaticinaban las encuestas.

Con un 15,5% de los votos, el PRI obtiene los peores resultados de los últimos setenta años, recibe 4.700.000 votos. Con 60 años en el poder, el PRI se ve abocado a un reducido número de escaños en la Cámara de Diputados y de senadurías.

Paralelamente a la elección presidencial, han concurrido los comicios federales en nueve estados así como para centenares de ayuntamientos y puestos de representación local y regional. Tal y como adelantaba el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), la coalición Juntos Haremos Historia, de López Obrador, se ha hecho con 11 alcaldías en Ciudad de México. Por otro lado, cinco estados, concretamente, Chiapas, Tabasco, Morelos, Veracruz y Jalisco (esta última gobernatura ganada por el progresista Movimiento Ciudadano) de los nueve estados que también celebraban elecciones a gobernador habrían quedado en manos de la coalición de Obrador, mientras que Yucatán, en un principio mantenida por el PRI, le habría sido arrebatadas por el PAN, junto con Puebla y Guanajuato. Con estos resultados, el PRI se ve abocado a una profunda reflexión, siendo el gran perdedor de estos comicios.

A falta de que termine el escrutinio presidencial y el resto de recuentos en alcaldías y ayuntamientos, resulta claro que Morena tiene un gran trabajo por delante. El país de habla hispana más grande del mundo y segunda economía de Latinoamérica debe hacer frente principalmente a los problemas de seguridad y corrupción que mantienen sumida a México en un permanente estado de violencia e inseguridad. Si López Obrador consigue hacer más transparentes las instituciones y reducir los niveles de violencia, tendrá más que garantizada la popularidad y gratitud de la ciudadanía, que espera ansiosa una respuesta política a la migración, la falta de empleo y de prestaciones sociales.

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Antonio Gutiérrez

Antonio Gutiérrez Guijarro (Baena, 1996) es jurista por la Universidad Carlos III de Madrid. Máster en Derecho de los Sectores Regulados y Máster de Acceso a la Abogacía, en la actualidad. Cofundador de Estudiantes por Europa (ExE) y S. Gral. de European Law Student Association UC3M. Interesado en derecho público, fiscalidad, Estado del Bienestar y LatAm. Sumergido en todo lo relativo a la integración europea y el derecho comunitario. Colaborador ocasional en diferentes medios como contertulio o articulista.

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