¿Estamos ante un choque de civilizaciones?

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El teorema de choque de civilizaciones fue formulado por Samuel Huntington primero en el artículo de la revista Foreign Affairs en 1993 bajo el título de “The Clash of Civilizations” y poco después en 1997 un libro con el título “Choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial”. El contexto en el que escribe esta teoría es importante, recién finalizada la guerra fría, reconfigurándose el orden mundial y con Estados Unidos como única superpotencia y en plena guerra de los Balcanes donde el sentimiento de identidad es uno de los pilares para entender el conflicto.

Bajo este contexto Huntington nos propone  un marco teórico sobre el cual se va a desarrollar el nuevo orden mundial, cuyo pilar principal es que la cultura y las identidades culturales, que forman en su sentido más amplio identidades civilizatorias, están dando forma a los patrones de cohesión, desintegración y conflicto en el mundo de la pos Guerra Fría. Además nos expone que este nuevo orden mundial será multipolar y multicivilizacional, que habrá un cambio de poderes entre las civilizaciones, que las civilizaciones afines cooperaran con mayor facilidad, que las pretensiones universalistas de occidente le crean conflictos con las demás civilizaciones y que la supervivencia de occidente depende de que EEUU se reafirme como occidente y se asuma que no son una civilización única.

La definición que da el autor del concepto civilización es “una civilización es el agrupamiento cultural humano más elevado y el grado más amplio de identidad cultural que tiene las personas” siendo esta escueta y poco profunda ya que expone que la identidad cultural que las forma ni se forma por razas, ni por el lenguaje sino por un sistema de valores compartidos basados principalmente en la religión. Además no ofrece unos criterios claros para diferenciar las civilizaciones ya que son realidades culturales y no políticas, a esto hay que añadir que las civilizaciones son mortales y que pasan una serie de estadios. Finalmente Huntington nos presenta 8 civilizaciones; la china/ sínica, la japonesa, la hindú, la islámica, la ortodoxa, la occidental y la latinoamericana y pese a que finalmente la incluye deja en un principio en interrogante la africana. Esta clasificación también nos arroja dudas ya que en el mapa que nos presenta vemos que en la civilización islámica están en conjunto países tan dispares como Costa de Marfil e Indonesia o por que no engloba a occidente y Latinoamérica en una misma civilización siendo estas dos tan similares.

Como sucesión a la guerra fría, en este orden mundial los países no se relacionaran entre ellos Estado- Estado si no como Estado-Civilización, habiendo varias clasificaciones; Estado miembro, como Italia en la civilización occidental,  Estado central, como Japón,  o países escindidos, como Ucrania al convivir dos civilizaciones en el mismo país, y países desgarrados, concepto al que se refiere la acción de intentar cambiar un país de una civilización a otra, como Turquía con el Kemmalismo. Hay civilizaciones que sin embargo no tienen Estado central, como en el caso de la africana o la islámica, en el caso de esta última, expone que los conflictos que se dan dentro de ella entre los diferentes países son debido a la lucha entre ellos para erigirse como Estado central de la civilización.

En cuanto a los conflictos que se producen entre civilizaciones, Huntington nos expone que se dan de dos formas, en plano particular, conflictos entre Estados centrales que solo se producirían debido a cambios en el equilibrio mundial del poder entre civilizaciones, y a micronivel, que son los llamados conflictos de línea de fractura. Estos conflictos de línea de fractura se producen en Estados vecinos pertenecientes a civilizaciones diferentes y entre grupos de diferentes civilizaciones dentro de un Estado. La complejidad de estos conflictos y la escalada de tensiones entre los actores participantes en el haría que fuesen muy difíciles de contener. Por ello serían los Estados centrales de cada civilización implicada los que negociarían la solución del conflicto como por ejemplo en el caso de la Guerra de los Balcanes.

Sin embargo si analizamos los conflictos que se han desarrollado en los últimos años la mayoría de ellos ha tenido lugar dentro de las civilizaciones y conflictos como el de Cachemira o Nagorno Karabaj (conflictos en línea de fractura) se encuentran en la lista de conflictos congelados. Otro de los conflictos en línea de fractura como el Ucraniano, podemos analizarlo desde una visión identitaria la cual  ha tenido que ver en el desarrollo del conflicto sin embargo estaríamos usando una visión muy reduccionista y poco acertada para entender el conflicto de forma completa.

Respecto al ejemplo de primeras guerras civilizatorias que expone, Afganistán e Irak, en ambos casos hierra en el análisis, ya que sí que es verdad que cierto porcentaje de la población de los Estados musulmanes se movilizo contra la guerra, al igual que en los Estados occidentales, sin embargo muchos Estados musulmanes apoyaron diplomáticamente estas acciones e incluso participaron en ellas, por ejemplo en la primera Guerra del Golfo, George Bush padre consiguió el apoyo militar de Estados como Arabia Saudí, Paquistán, Marruecos o Bangladesh, además de estar autorizada por las Naciones Unidas.

Por otra parte si nos fijamos en los conflictos más actuales en el planeta Siria o Mar de China, vemos que ninguno de ellos esta guiado por una seña identitaria, si no por intereses estratégicos de los distintos países implicados. Por ejemplo en Siria, Rusia no defiende la civilización ortodoxa, si no sus intereses en la zona. Al igual que en el último conflicto diplomático entre los países del Golfo con Catar, no es un conflicto que únicamente inmiscuye a países de la supuesta civilización islámica si no que hay otros países como la India o Estados Unidos que tienen intereses y que participan del conflicto.

Así, pese a que es una narrativa hondeada por determinados sectores en distintos países; por ejemplo Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump, ha expuesto en varias ocasiones que existe un pacto tácito entre China y los países árabes para perjudicar los intereses de Estados Unidos, y que en determinados conflictos el aspecto identitario hace su aparición y  hay que tenerlo en cuenta para su resolución, la identidad no parece que vaya a guiar las relaciones internacionales en un aspecto civilizatorio.

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Pablo Andrés Gutiérrez

Pablo Andrés Gutiérrez (Madrid, 1995), es graduado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente se encuentra finalizando un Máster en la misma universidad sobre la Unión Europea y su relación con los países del Mediterráneo. Interesado en las Relaciones Internacionales, especialmente en Rusia, la Unión Europea y su relación con el vecindario oriental.

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