Colombia: por qué votar sí, #7VecesSÍ, en la Consulta Anticorrupción

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En enero de este año, el saliente contralor general, Eduardo Maya, revelaba una cifra que no debería dejar indiferente a ningún colombiano: la factura que le pasa la corrupción al país es de 50 billones de pesos al año.

Desafortunadamente, este no es el único dato alarmante. Según un estudio sobre la corrupción publicado hace pocos días por la Universidad Externado de Colombia, entre 2009 y 2016 hubo en total 3.966 casos de corrupción registrados en el sistema penal oral acusatorio y 326 sanciones disciplinarias relacionadas con corrupción.

El mismo estudio citaba también los resultados de la Cuarta Encuesta Nacional Sobre Prácticas Contra el Soborno en Empresas Colombianas, en la que el 58% de los empresarios participantes afirmó que «si no se pagan sobornos se pierden negocios» y el 91% consideró que «secretamente se ofrecen dádivas para obtener contratos» que, según la misma encuesta, pueden alcanzar en promedio el 17,3% del valor del contrato.

Estos son solo algunos datos. Pero la realidad es que la apropiación de bienes públicos, la extorsión, el nepotismo y la cultura del «robo porque puedo y aquí no pasa nada» se han convertido en el pan de cada día de Colombia. Nos están desangrando. Y este domingo 26 de agosto tenemos una oportunidad inigualable para adueñarnos de nuestro papel como ciudadanos y decirle basta a los corruptos.

No encuentro ninguna razón de peso que justifique que los colombianos no salgamos masivamente a las urnas para votar SÍ a cada uno de los 7 puntos de la Consulta Anticorrupción. Es un problema que nos compete a todos, que no distingue partido ni color y uno de esos casos excepcionales en el que está enteramente en manos de la ciudadanía el poder para generar un cambio.

¿Qué podemos ganar? Mucho. Si la Consulta Anticorrupción consigue pasar el umbral de los 12 millones y medio de votantes que necesita para ser aprobada, significa que seremos nosotros, los ciudadanos, los que estaremos ordenándoles a los congresistas adoptar las medidas que han hundido de manera sistemática.

Además, si cada uno de estos mandatos logra el mínimo de votos requerido para ser obligatorio, conseguiremos cosas tan importantes como reducir el salario de los congresistas y altos funcionarios de 40 a 25 salarios mínimos, que los corruptos paguen la totalidad de sus penas en la cárcel sin beneficio de detención domiciliaria o en centros especiales, que el Estado pueda terminar de manera unilateral los contratos con personas condenadas por corrupción sin que haya lugar a indemnización ni posibilidad de una próxima contratación, que las contrataciones no se hagan a dedo sino de manera transparente, obligar a los congresistas a rendir cuentas sobre su desempeño en el cargo, hacer públicas las propiedades e ingresos injustificados de políticos elegidos y aplicar la extinción de dominio y erradicar a los atornillados en el poder limitando a tres periodos la permanencia en cargos públicos.

Es nuestro momento de plantarle cara a los que llevan años robándonos de manera tan descarada. Nuestra ocasión para dejar de quejarnos de nuestros males y empezar a actuar. No hay excusas. Los colombianos nos debemos este acto de dignidad colectiva. Este domingo digamos SÍ, #7VecesSí, a acabar con la corrupción.

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Alejandra Ariza

Colombiana afincada en Madrid desde hace trece años. Graduada en Ciencias Políticas y de la Administración en la UNED y Máster en Comunicación Corporativa e Institucional por la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja como redactora y social media manager freelance. Interesada en la comunicación política, las relaciones internacionales, la cooperación internacional y la política europea.

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